Hay un perro para cada tipo de dueño, ¿cuál es el tuyo?

Todas las razas tienen características definidas, hasta (aunque no lo puedas creer) las mestizas.

Muchas veces se escucha a la gente decir que tal raza de perro es dañina, o que tal otra es más tranquila.

Sin embargo, todas esos calificativos carecen de sustento si nos damos cuenta de que, quizás, los que nos equivocamos somos nosotros al adoptar una raza que no es adecuada al espacio que tenemos o al tipo de familia que formamos.

Además, se trate de un perro de raza o de uno callejero, somos los responsables de educarlos y enseñarles a convivir con nosotros de la manera más armónica posible. Esto implica varias cosas: desde hacer sus necesidades afuera hasta comportarse cuando hay visitas, por poner sólo dos ejemplos.

Pero más allá de esa pautas generales que todos pueden aprender, es importante tener en cuenta que cada raza tiene su carácter o predisposición particular. Por eso, antes de adoptar un perro es mejor evaluar nuestras condiciones y sus necesidades para elegir el adecuado: si tenemos tiempo, espacio, hijos y otras mascotas, entre otros detalles para nada menores.

Aunque sea más difícil adivinar su carácter, los perros mestizos, que son los que generalmente podemos rescatar de la calle, suelen ser más resistentes a las enfermedades que los perros de raza. Esto los transforma en compañeros ideales, ya que suelen vivir muchos años.

En cuanto al resto, es mejor elegirlos en función de nuestras necesidades. Si vivimos en un departamento, por ejemplo, no sólo tenemos que pensar en razas pequeñas -como caniches, salchichas o chihuahuas-, sino ante todo atender su carácter. En ese caso un beagle es una mala idea, ya que debido a que son perros de caza necesitan hacer mucho ejercicio, además de explorar. Lo mismo sucede con el border collie, un perro pastor que de no tener algo con qué entretenerse puede destruirnos la casa.

Si tenés hijos y querés que crezcan con una mascota, hay razas que son más recomendables que otras, como el labrador, el golden retriever, el collie, el boxer y el pastor alemán. Sin embargo, si tenés nenes pequeños, posiblemente ninguna de estas sean apropiadas, ya que por su tamaño será difícil que puedan interactuar sin lastimarse.

Si vivís en un lugar alejado y solitario, seguramente quieras que tu mascota además te proteja. En ese caso, el tamaño es un factor a tener en cuenta, pero ante todo su carácter. Pretender, por ejemplo, que un golden o un galgo asusten a alguien sería ingenuo. Y si adoptás, lo importante es que lo hagas de manera responsable: informate antes.

Lo que no puede faltar para tu cachorro

Por Alberto Reynolds

Cuando un cachorro llega al hogar hay cosas que no pueden faltar: 1) Collar (donde figure su nombre y un número de teléfono) y correa. 2) Lugar de contención donde pueda levantarse, acostarse, dar vueltas y extenderse. 3) Cucha para dormir con cubiertas de piel de oveja, almohadas, sillón de perro o colchones de espuma. 4) Recipiente para comida y agua (el de acero inoxidable es la mejor opción: es fuerte, fácil de limpiar y desinfectar, y por lo general engorroso para un cachorro de llevar a la boca). 5) Alimento balanceado y golosinas (aunque se vean pequeños, tendrán gran apetito y demanda de calorías que darán a su cuerpo la energía para desarrollar huesos sanos, los órganos, la piel y el pelaje. Los primeros 12 meses de vida deberá recibir una dieta para cubrir esta demanda exigente de energía y necesidades nutricionales. 6) Accesorios para su higiene: secador de pelo, cepillo de cerdas, peine, algodón, solución de limpieza para el oído, cortador de uñas, champú y acondicionador, polvo astringente, cepillo de dientes y pasta de perro y toallas. 7) Juguetes.

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