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Hibepa, una planta cloacal al límite y sin electricidad

Funciona con un generador que anda a medias y contamina un canal.

Ana Laura Calducci

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Neuquén.- Al noroeste de la calle Novella, los barrios descargan sus cloacas en una pequeña planta de tratamiento, llamada Hibepa, ubicada en la toma Los Hornitos. Estuvo abandonada muchos años y en 2015, cuando la reactivaron, había quedado rodeada de casillas. Por eso nunca pudieron conectar la luz y depende de un generador, que muchas veces se rompe. Además, la población del sector se duplicó y hoy la planta está sobreexigida. La Defensoría del Pueblo advirtió que se está contaminando el canal Necochea. Desde el Ministerio de Energía, en cambio, sostienen que funciona sin problemas.

La planta tiene capacidad para dos mil habitantes. Está ubicada en una calle sin nombre, entre Pedro Genko y Thomas. Aunque se llama Hibepa, en realidad está dos cuadras por fuera del límite de ese barrio.

Funciona con un ruidoso generador eléctrico que cada tanto se rompe o se queda sin combustible. Tiene el pilar de luz en la entrada, pero CALF no hace la conexión porque hay cuatro familias que viven pegadas al muro de la planta y podría ser peligroso.

En 2014, cuando Hibepa estaba abandonada, la Defensoría del Pueblo presentó un amparo para obligar al Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) a hacer mejoras para no vertir más efluentes crudos al Necochea.

Ese canal lleva sus aguas al Durán y, de ahí, llegan al Limay. Los vecinos del sector venían denunciando desde 2004 que se tiraban líquidos sin tratar al Necochea.

En junio de 2015, el gobierno provincial anunció que reactivaría la planta para evitar la contaminación. Hibepa arrancó poco después, pero con varios inconvenientes. Además de la falta de luz, necesita un segundo módulo igual al actual para contener la demanda de los cientos de viviendas que se están construyendo en la zona.

El martes pasado, tras nuevos derrames en el Necochea, la Defensoría insistió en el amparo y pidió que el EPAS haga más obras, porque con las de 2015 no alcanza. Propuso construir una cisterna para “contener los desbordes durante las horas pico e inyectarlos nuevamente en las horas de menor caudal”.

El expediente fue apelado por el EPAS, pero igual deberían hacer los arreglos. “La situación es de suma gravedad por el impacto ambiental y la contaminación que se perpetúa”, remarcaron desde la Defensoría, e indicaron que “además de detectar las conexiones clandestinas que existen en el Durán, es primordial hacer cesar los derrames sobre el Necochea”. También remarcaron que “en un informe acompañado por el EPAS se reconoce la existencia de los desbordes, que continúan produciéndose pese a las medidas paliativas”.

Desde el Ministerio de Energía y Recursos Naturales reconocieron que la planta tendría más estabilidad con la red eléctrica, pero negaron los desbordes. “El único detalle que tiene es el generador, que implica gastar en combustible y demás, pero funciona normalmente”, se informó.

La solución definitiva para el sector será la Colectora del Oeste 2, ducto que cruzará media ciudad hasta la planta Tronador y estaría listo en 2019. Hasta entonces, hay que garantizar que no se contamine el canal. Como hay planteos contrapuestos, la definición quedó en manos de la Justicia.

El calvario de vivir todo el tiempo con olores y moscas

La planta Hibepa quedó en medio de la toma Los Hornitos, rodeada de casas, lo que genera constantes problemas de convivencia. De un lado, el EPAS levantó un muro con alambre de púas y reclama que no puede conectar la luz hasta que varias familias se muden. Del otro, los vecinos denuncian ruidos molestos, malos olores y desbordes cloacales.

Ricardo Riva, el defensor del Pueblo, contó que había una orden de desalojo para las familias que están pegadas a la planta, del 20 de enero pasado, que aún no se ejecuta. Explicó que se necesita trasladarlas para conectar la electricidad porque “el trabajo se hace muy discontinuo con el generador”.

Fabiana es una de las vecinas que vive pegada al muro e impide la obra de luz. Para ella, el problema es al revés: afirma que no la quieren mudar.

Comentó que estaría contenta de irse de ahí si le dan otra casa “porque con el olor y las moscas verdes no podés ni comer, es un asco”. “Nos dijeron que nos van a reubicar, pero todavía estamos esperando porque parece que están de feria”, agregó.

Relató que muchas veces “se revientan las cloacas, revientan las tapas en la calle, porque esto no está funcionando bien”.

A unos metros vive Valeria Rebeco. A ella no tendrán que trasladarla, pero tampoco quiere tener una planta cloacal al lado. “Estoy acá hace más de seis años, de cuando estaba abandonada y no había problema; hace un año y medio levantaron el paredón y la pusieron a andar y es insoportable”, planteó. Agregó que suelen tener inconvenientes por desbordes “como hace poco, a la 1 de la mañana”.

Un canal que tira líquidos cloacales

Un canal de unos 150 metros de largo descarga líquidos cloacales directamente al río Neuquén.

El canal se encuentra muy próximo a la planta de tratamiento Bardas Norte, cerca del tercer puente en el parque industrial.

Además, funciona a cielo abierto y, en apariencia, hay una conexión que va desde el bombeo de la planta hasta un desagüe, atraviesa una calle pública y se dirige hacia la costa del río.

En el lugar se pueden observar líquidos sin tratar.

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