Hicieron una toma sobre un antiguo búnker militar

Las instalaciones se habrían construido durante el conflicto con Chile, en 1978.

Flavio Ramírez

ramirezf@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- “Cuando era pibe veníamos a jugar a unas cuevas que había por acá”, soltó Claudio Espinoza, fotógrafo del diario, una tarde que pasamos frente al cerro donde está instalada la toma Pacífica, en el oeste de la ciudad, donde El Progreso se choca con Gregorio Álvarez. “Era un túnel grande, de cemento, lo usaban los militares. Subíamos hasta el Mirador y de ahí bajábamos para ver cómo hacían ejercicios. Le decían la cueva de los soldados”, agregó. Su comentario despertó el interés y volvimos al lugar para tratar de desempolvar la historia oculta por toneladas de tierra y piedras.

Antonio, quien vive con su familia en lo alto de la toma, reconoció que ese lugar existió: “Veníamos a jugar acá. Cuando éramos adolescentes nos juntábamos a tomar o traíamos a nuestras novias”, aseguró. Dijo que el lugar era una construcción de cemento cavada en el cerro. “Tenía tres túneles con una entrada y un lugar grande, como una casa, en el medio”, describió. No pudo precisar para qué servía, pero comentó que “en una época lo usaban los soldados para hacer ejercicios”.

Defensa: En el aeropuerto todavía existen construcciones que albergaban cazas.

El hombre vive hoy arriba de los restos del complejo. Uno de sus hijos, Pablo, y un amigo también confirmaron los rumores: “Acá había un túnel. Ahora está todo tapado. Pero cuando llegamos vivir se veían restos”, dijo el joven. Ambos refirieron que en la punta del barrio, en la esquina de Cipolletti y Calle 5, está la casa de Willi, quien levantó una construcción sobre lo que era el ingreso a los túneles.

“Los militares bombardearon y dinamitaron el cerro para intentar bajarlo, pero no pudieron. Le tiraron con todo, pero resistió”. Hugo. Testigo de los ejercicios militares

“Hay muchas historias sobre el túnel, pero andá a saber si son ciertas. Dicen que hay armas enterradas y hasta alguno de los desaparecidos”. Hugo.Vecino de la toma Pacífica

“La máquina sacaba bloques de cemento, como que había una construcción bajo la tierra. Encontramos cosas enterradas”. Soledad Seguel Muñoz. Vecina de la toma Pacífica

Juan Pablo, que a principios de 1990 vivió unos meses en la casa de su suegro en Gregorio Álvarez, confirmó que en esa esquina “había como una casamata de guardia donde entraba una persona parada”. Aseguró que una vez ingresó al lugar y que sólo había “basura y cemento”.

El mito iba tomando forma, pero hasta ese momento no había una confirmación ni evidencias de su existencia, sólo vagos recuerdos de algunos vecinos. Sin embargo, a pocos metros apareció algo concreto.

“Estaba acá atrás. En el patio tengo un pedazo, ¿quieren verlo?”, sorprendió Hugo, quien accedió mostrar el lugar donde estaba el túnel. Luego de subir por el patio trasero mostró un bloque gigante de cemento en forma de L. “Estaba acá cuando llegamos y no lo pudimos sacar”, aseguró.

El hombre relató que cuando llegó al lugar sabía que antes había habido una construcción de los militares. “Sabíamos que había un polígono. Un día se nos perdió un perro que se había ido corriendo a un gato y se metió en un túnel que había en el terreno de un vecino. Estuvo como ocho horas dando vueltas ahí dentro hasta que salió. Por ese hueco podía entrar un hombre”, dijo mientras mostraba una casilla de chapas donde estaba la entrada, que fue tapada hace unos 10 años por el primer propietario.

Los relatos de los vecinos confirmaron que ese túnel existió y que hoy sólo quedan restos debajo de las casas, pero nadie supo para qué había sido construido.

Las versiones más firmes señalan que era utilizado por los soldados del Batallón de Ingenieros para ejercicios de guerra y como polígono.

Otra teoría es que fue construido durante el conflicto bélico con Chile en 1978 y que fue usado como búnker de defensa antiaérea en caso de que la aeronáutica trasandina atacara la ciudad de Neuquén. “El lugar parecía preparado para los cañones antiaéreos”, indicó Juan Pablo.

En 1978 el gobierno argentino sabía que Neuquén era uno de los posibles objetivos de ataque, por lo que prepararon defensas, entre ellas búnkeres para guardar aviones caza (en la cabecera del aeropuerto) y terraplenes para cañones antiaéreos.

Consultado sobre la historia del lugar, el Comando del Ejército neuquino remitió a la oficina de prensa central en Capital Federal desde donde no se dio respuesta.

Más allá de cuál fue el objetivo de su construcción, el lugar fue dinamitado y hoy sólo es recuerdo de unos pocos memoriosos.

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