Historias cotidianas
La vereda bonita
A metros de la calle Los Rosales, en pleno corazón del barrio del mismo nombre, existe una de las veredas más lindas que tiene la ciudad de Neuquén. El pasaje en cuestión no es demasiado conocido. Sólo lo disfrutan los vecinos que viven en la zona y quienes habitualmente pasan caminando por este pasillo cubierto de sombra y perfumado por jazmines, madreselvas, rosas y una amplia variedad de flores y hierbas. Conocer este pasaje vale la pena.
Siempre hay vandalismo
La plaza Presidente Perón es uno de los espacios verdes más cuidados por los vecinos que viven en las inmediaciones del lugar. La arboleda y las plantas que hay en uno de los sectores son producto del esfuerzo y la constancia de quienes decidieron aportar lo suyo. Sin embargo, hay quienes se empeñan por causar daños en estos espacios públicos. El estado en que quedó una mesa de hormigón construida bajo los árboles demuestra que el vandalismo no tiene límites.
Difícil de transitar
Hay veredas en Neuquén que son un verdadero desafío para los peatones que tienen que transitar por la ciudad, y es casi una tarea titánica para quienes sufren algún tipo de discapacidad motriz. Tal es el caso de la vereda ubicada sobre la calle Sargento Cabral entre el 300 y 400. Además de sectores de tierra, muros que interrumpen el paso y bajadas empinadas, hay hasta postes en el medio que complican cualquier posibilidad de cruce.
No es la única de la ciudad en ese estado, claro, pero sí es una de las más complicadas a la hora de desplazarse como peatón.
Nidos usurpados
Fueron los horneros los que comenzaron a poblar el espacio aéreo de la calle Leloir. En cada poste que ilumina la transitada calle del norte capitalino hay un nido de barro construido. Nadie sabe por qué, pero esta variedad de aves decidió abandonar el lugar. Por lo que dicen los vecinos, desaparecieron de un día para el otro, sin dejar más rastro que los característicos refugios que hoy ocupan gorriones y jilgueros.


