Identifican al hombre que habría matado a un trabajador del EPAS
Fuentes judiciales aseguraron ayer que la fiscal Sandra González Taboada y el juez Marcelo Muñoz coincidieron en movilizar al detenido para interrogarlo sobre el hecho.
Neuquén > El asesinato del trabajador del EPAS Aurelio Pedro Romo, de 62 años, ocurrido en la madrugada del 23 de noviembre de 2009, en la planta de bombeo 3 ubicada en las calles Río Negro y Reconquista de esta ciudad, estaría esclarecido.
El autor del homicidio sería un sujeto que, actualmente, se encuentra purgando una condena en una penitenciaría de la provincia de Buenos Aires, por su responsabilidad penal en un grave delito cometido no hace mucho tiempo.
Tras el crimen, los investigadores judiciales y de Seguridad Personal (Homicidios) desplegaron una intensa actividad a partir del hecho y arribaron a la conclusión de su posible intervención en el delito.
Sin embargo, nunca pudo ser detenido. Había desaparecido de la zona y de los lugares que frecuentaba.
Hoy cumple una condena en Buenos Aires y el magistrado neuquino habría mantenido comunicaciones con un juez penal de La Plata a los efectos de concretar su extradición y posterior traslado.
Fuentes judiciales aseguraron ayer que la fiscal de Graves Atentados contra las Personas, Sandra González Taboada, y el juez de Instrucción 3, Marcelo Muñoz, coincidieron en movilizar al detenido hasta esta ciudad para interrogarlo sobre el robo y el violento asesinato de Romo.
Informaron, además, que el magistrado y la fiscal no dudaron en requerir la designación de una comisión policial especial para ejecutar la medida, aunque se desconoce el momento de su concreción.
Asimismo, se habría resuelto que, en caso de contar con el sospechoso en esta ciudad, se disponga la comparecencia de numerosos testigos para que digan todo lo que saben sobre el crimen del operador del EPAS.
El ataque
Al parecer, el sospechoso tenía información precisa de que el operario de turno Amado Bravo tenía en su poder una suma de dinero que había ahorrado para comprar un vehículo, en virtud de lo cual ingresó a la planta de bombeo de agua del EPAS durante la madrugada del 23 de noviembre de 2009, con el firme propósito de apoderarse de la plata.
Pero al hacerlo se encontró con Romo, a quien agredió en forma reiterada con una barreta, hasta matarlo. El pesado hierro luego fue encontrado en las inmediaciones por personal policial de la Comisaría Segunda.
El hombre, que no habría tenido resistencia alguna, fue sorprendido y golpeado en la cabeza violentamente desde atrás.
Trascendió que la presencia de la víctima en el lugar obedeció a que horas antes había cambiado su turno laboral con Bravo, quien tenía que realizar algunos asuntos familiares.
El trabajador recibió golpes en la cabeza, en el rostro y en prácticamente en todo su cuerpo. Un compañero de trabajo lo encontró totalmente ensangrentado cuando se disponía a cumplir con el normal relevo laboral.
En el protocolo de la autopsia, los profesionales del Gabinete Forense del Poder Judicial informaron al juez de la causa que Romo presentaba una lesión cortante en la frente, otra profunda herida de casi 11 centímetros en un costado de la cabeza, y otras seis desparramadas en todo el cuero cabelludo.
El examen pericial determinó también que el hombre tenía otras lesiones en distintas partes de su cuerpo.
Su muerte por traumatismo craneoencefálico se produjo algunas horas después de haber ingresado al hospital Regional Neuquén.
Una vez que el asesino concluyó con la violenta agresión, ingresó a la guardia y violentó el cofre que pertenecía a Bravo. Luego, se apoderó de 400 pesos que había dentro de una billetera y desapareció de la región.
Finalmente, se adelantó que la situación procesal del detenido es complicada a tal punto que habría algunos elementos que lo ubican en el lugar de los hechos y aparece como el presunto autor del crimen. Su conducta penal podría ser calificada como homicidio con alevosía y ensañamiento.
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