Suspensiones, intervención policial y reuniones con familias en medio de un fenómeno que preocupa a nivel nacional y provincial
La reiteración de amenazas de tiroteo en escuelas de Neuquén encendió las alarmas y obligó a reforzar medidas preventivas en el sistema educativo. En este contexto, autoridades provinciales activaron protocolos, desplegaron equipos interdisciplinarios y avanzan en un abordaje integral frente a un fenómeno que se replica en distintos puntos del país.
En los últimos días se registraron nuevos episodios en Centenario que se suman a los casos ya conocidos en otras localidades. En el CPEM N°31, el equipo directivo decidió suspender las clases en los tres turnos tras detectarse un mensaje que advertía sobre una posible situación de amenaza. La medida alcanzó a toda la jornada del lunes y estuvo acompañada por la convocatoria a una reunión informativa con familias para definir acciones de prevención y seguridad.
En paralelo, en el CPEM N°71 se activó un protocolo de intervención luego de que aparecieran carteles con amenazas anónimas hacia directivos dentro del establecimiento. La situación, detectada el 16 de abril, derivó en la intervención de Supervisión de Nivel Medio, equipos interdisciplinarios y la comisaría 52, que realizó un relevamiento del edificio en busca de pruebas y dio intervención a la fiscalía.
En este último caso, además, se dispuso la presencia de efectivos policiales en los horarios de ingreso y salida, mediante rondines y puntos fijos, mientras que dentro de la institución se desarrollaron jornadas de reflexión con estudiantes bajo la consigna de “escuelas libres de violencia”.
Estos episodios se suman a otras amenazas recientes registradas en la provincia, que ya habían motivado la intervención de los Equipos de Apoyo Interdisciplinario (EAOPIE), supervisores y autoridades del Consejo Provincial de Educación (CPE).
Desde Educación explicaron que cada situación es abordada con máxima seriedad y de manera inmediata, con acciones que incluyen la contención de estudiantes, la comunicación con las familias y el trabajo articulado con organismos como Salud, Defensoría y fuerzas de seguridad.
Prevención antes que control
A pesar del contexto, desde el sistema educativo neuquino descartan avanzar con medidas de control estrictas dentro de las escuelas, como detectores de metales o requisas. En cambio, apuntan a un enfoque preventivo basado en el fortalecimiento de los vínculos y la convivencia escolar.
En línea con esta mirada, la psicóloga infantojuvenil Candelaria Irazusta advirtió que el fenómeno debe analizarse sin caer en el alarmismo. “No estamos frente a una epidemia de tiroteos, sino ante circulación de amenazas”, explicó, aunque remarcó que cada caso debe ser tomado con responsabilidad.
Redes sociales y efecto contagio
Uno de los factores centrales señalados por la especialista es el rol de las redes sociales. Según explicó, los adolescentes muchas veces actúan bajo anonimato o “pseudoanonimato”, lo que reduce la percepción de las consecuencias reales.
En ese marco, sostuvo que muchas de estas conductas responden más a una lógica de búsqueda de impacto o control que a una intención concreta de ejercer violencia.
Sin embargo, advirtió sobre una dificultad clave: no siempre es posible determinar cuáles amenazas pueden ser reales y cuáles no, lo que obliga a activar protocolos en todos los casos.
Además, señaló que existe un “efecto contagio” que potencia la repetición de este tipo de mensajes, especialmente cuando se viralizan situaciones similares en distintas provincias.
El rol de la escuela y la familia
Frente a este escenario, tanto desde Educación como desde el ámbito profesional coinciden en que la respuesta debe ser integral. En Neuquén, el CPE impulsa programas de convivencia escolar, espacios de reflexión en las aulas y el fortalecimiento de los equipos de orientación.
Para Irazusta, la clave está en construir seguridad desde lo vincular. “La seguridad también es emocional”, afirmó, y planteó que no alcanza con medidas de control si no se trabaja en los vínculos dentro de la comunidad educativa.
En esa línea, remarcó la necesidad de contar con protocolos claros, normas de convivencia definidas, capacitación docente y políticas institucionales sostenidas en el tiempo.
Un abordaje que excede la escuela
Las autoridades educativas también hicieron hincapié en el rol de las familias. Consideran que el acompañamiento debe extenderse más allá del ámbito escolar, especialmente en un contexto donde gran parte de las interacciones de los adolescentes ocurre en entornos digitales.
Por eso, en los casos recientes se convocó a reuniones con padres y madres para informar, llevar tranquilidad y construir estrategias conjuntas de prevención.
Mientras continúan apareciendo episodios en distintas escuelas del país, en Neuquén el foco está puesto en sostener la calma, reforzar los protocolos y garantizar entornos educativos seguros mediante un abordaje articulado y sostenido.
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