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Increíble final para el dino de Huincul perdido en EE.UU.

Lo recuperaron en Europa, lo estudiaron y ahora lo van a repatriar.

Un equipo internacional de científicos consiguió describir por primera vez el cráneo de un embrión de titanosaurio hallado en Neuquén y preservado en forma tridimensional. Las características de este dino permiten alumbrar valiosas evidencias de los animales que vivieron aquí hace 80 millones de años. Pero, detrás de este embrión hay una historia cinematográfica en la que intervinieron redes de traficantes paleontológicos, intentos fallidos de controlar su expansión y una estrecha y valiosa cooperación entre investigadores de la vida animal prehistórica.

La pieza había sido hallada en la provincia del Neuquén y fue sacada ilegalmente del país. La encontraron hace 20 años en Nueva York justo cuando iba a ser subastada. Gracias a un intenso trabajo del consulado argentino en esa ciudad y del FBI se logró evitar la venta, pero no el secuestro del cráneo del cual se perdió todo rastro.

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Hace seis años, y cuando todo parecía perdido, el director del Museo “Carmen Funes” de Plaza Huincul, Rodolfo Coria fue contactado por el investigador alemán Martín Kundrát, que en aquel momento trabajaba en la universidad de Upsala en Suecia, para avisarle que un coleccionista le había ofrecido la pieza.

Poder reubicar el material permitió iniciar el proceso para su rescate y repatriación, algo que iba a suceder en marzo pasado pero que se vio postergado por la pandemia y las medidas de aislamiento dispuestas por los diferentes gobiernos. No obstante, el espécimen ya cuenta con un número de colección del Museo “Carmen Funes”, que es adonde finalmente quedará depositado.

La pieza iba a ser vendida ilegalmente hace 20 años en EE.UU. Pese a que lo evitaron se perdió todo rastro hasta que la hallaron en Europa.

Entretanto, un equipo de investigadores formado, entre otros, por Coria, Kundrát y el argentino Luis Chiappe, hoy Vicedirector del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, consiguieron obtener información. La descripción fue publicada la semana pasada en la revista Current Biology, la cual fue reproducida ayer por el CONICET en Buenos Aires.

Las características anatómicas del embrión y las de la microestructura de las cáscara del huevo que lo contiene son las mismas que las de los que Coria y Chiape hallaron en los años ’90 en Auca Mahuevo.

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“La diferencia parece estar en que, en este caso, se trata de un embrión más maduro, ya que es un 30 por ciento más largo –mide dos centímetros y medio- y tiene una mayor osificación de los huesos del neurocráneo (la caja ósea que protege al cerebro)”, indicó Coria.

El científico remarcó que “las diferencias, seguramente vinculadas a que se trata de un embrión en un estado más avanzado de desarrollo, también permitirían explicar que el esqueleto se haya preservado de manera tridimensional y no aplastado como los que encontramos nosotros”.

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Un antecedente que despertó fuerte interés

En 1998, los paleontólogos argentinos Rodolfo Coria, investigador del CONICET en el Museo “Carmen Funes” de Plaza Huincul (Neuquén) y Luis Chiappe, hoy Vicedirector del Museo de Historia Natural de Los Ángeles y en aquel momento investigador del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, junto a otros colegas, publicaron en la prestigiosa revista Nature, el hallazgo de embriones de titanosaurio en el interior de huevos megaloolítidos (Megaloolithidae) en Auca Mahuevo, un yacimiento neuquino del perteneciente al Cretácico Superior.

“Este descubrimiento no solo significó el primer hallazgo inequívoco de embriones de titanosaurios, un importante y avanzado grupo de dinosaurios saurópodos, sino que también permitió establecer el vínculo existente entre dicho clado y los huevo megaloolítidos”, dijo Coria.

Respecto del cráneo hallado por su colega alemán, el científico indicó: “no parece haber mayores diferencias con relación a los hallados en Auca Mahuevo: tiene una cáscara gruesa en comparación con las de las aves, de uno dos o tres milímetros de espesor, con un sistema de poros muy bien desarrollado que permitía la respiración”.

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