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Inmunoterapia contra el cáncer: cuando las defensas se convierten en vacuna

"Son anticuerpos monoclonales contra cierto tipo de linfocitos. Se las llama las vacunas del cáncer", explicó el oncólogo de Leben Salud, Luciano Piazzoni.

Desde los últimos años, la inmunoterapia se convirtió en uno de los tratamientos más innovadores y esperanzadores en el tratamiento del cáncer. Básicamente, se utilizan las defensas del propio organismo para combatir esta enfermedad.

Sin embargo, cada organismo es diferente y los tipos de cáncer varían, por eso uno de los grandes desafíos para los oncólogos sigue siendo conocer, de antemano, qué pacientes van a responder de forma óptima a esta terapia.

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Su aplicación evolucionó en los últimos años y desde hace tiempo se desarrolla en la región patagónica con resultados alentadores.

Frente a la alternativa de atacar las células tumorales ofrecida por los tratamientos tradicionales, el nuevo enfoque se sirve del propio sistema inmune del paciente.

Luciano Piazzoni, médico oncólogo de Neuquén, explicó que se trata de estimular y entrenar al sistema de defensa del organismo para que logren identificar a las células malignas con mayor eficacia y puedan reducir el tumor.

Las ventajas de la inmunoterapia del cáncer son enormes: reduce considerablemente el daño a los tejidos sanos y el sistema inmunológico, en el futuro, puede seguir actuando contra el tumor, con lo cual la supervivencia se alarga.

El tratamiento se aplica en determinados casos, se realiza una evaluación minuciosa, y no es “mágico” -aclaran los expertos- porque su acción no es inmediata.

Piazzoni, oncólogo de Leben Salud, indicó que actualmente se aplica en alrededor de un 30 por ciento de los pacientes, en el Centro Oncológico Integral (COI) de Neuquén.

“La inmunoterapia en el cáncer es un nuevo paradigma en el tratamiento que, a diferencia del enfoque clásico de los tratamientos quimioterápicos o citotóxicos (en los cuales la destrucción celular se daba tanto de células tumorales como de células normales), intenta revertir un estado de anergia o letargo inmunológico provocado por las células tumorales y reactivar el sistema inmune para que éste en forma natural elimine las células tumorales”, explicó el especialista de Leben Salud.

“La inmunoterapia justamente revolucionó este concepto porque activa nuevamente el sistema inmunológico del paciente y hace que pueda reconocer a las células tumorales como aberrantes, como exógenas, como no propias o como atípicas”, describió. “Y el mismo sistema inmune, o sea los glóbulos blancos, un subtipo de glóbulos blancos llamados linfocitos T, destruyan -digamos inteligentemente- solo las células tumorales y no el resto. El propio sistema inmunológico es el que se activa y erradica las células oncológicas o tumorales”, añadió.

- ¿En qué casos se utiliza esta terapia?, consultó LMNeuquén.

Hoy en día en oncología la utilizamos en muchos tumores en enfermedad metastásica, es decir cuando hay enfermedad en teoría incurable y esto se está revirtiendo. Y lo utilizamos también en adyuvancia, es decir en tratamientos para evitar que el tumor vuelva. Principalmente los estudios y la evidencia científica demostraron eficacia sobre todo en tumores muy inmunogénicos. El primer modelo tumoral inmunogénico con mucha carga inmune o con respuesta inmunológica es el melanoma, es el tumor más agresivo que hay en la piel. Era un tumor que no tenía tratamiento, ningún quimioterápico, ninguna radioterapia era efectiva y la inmunoterapia demostró alta eficacia y efectividad. Después vinieron resultados alentadores en tumores renales, como de células claras y otros modelos tumorales, como pulmón, vejiga, tubo digestivo por ej., esófago, estómago, colon y tumores de otras regiones del cuerpo.

- ¿Cómo se detectan los casos que pueden recibir inmunoterapia?

El punto es poder testear cuán inmunogénico es el tumor de cada paciente, si bien sabemos que ciertos modelos tumorales son más o menos sensibles al tratamiento inmunoterápico, cada individuo/tumor tiene distinta ‘marca inmune’. Eso lo podemos medir mediante varias estrategias y así poder predecir si la inmunoterapia puede ser eficaz en ese paciente y ese tumor en particular. Antes, por ejemplo, en tumores que era impensable tratar con inmunoterapia porque los considerábamos "fríos" desde el punto de vista inmunológico, haciendo estudios genómicos específicos se puede encontrar que algunos son en realidad "calientes" y pueden responder a inmunoterapia. Por ejemplo, en cáncer de colon, en su variante con inestabilidad cromosómica. Entonces uno puede hacer una marca genómica, es decir sacar sangre al paciente o sacar muestra tumoral, y ver cuan inmunogénico es el tumor y si es así se puede aplicar la inmunoterapia independientemente de donde venga el tumor primario.

- ¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento implica una medicación endovenosa, (todavía se aplican en forma endovenosa, pero se está trabajando para hacerlo en forma subcutánea). Son anticuerpos monoclonales contra cierto tipo de linfocitos. Se las llama ‘las vacunas del cáncer’, se aplican cada cierto tiempo y regularidad. Es poco frecuente que den alergias o que den toxicidades agudas como las quimioterapias. No hay caída de cabello pero pueden, por su mecanismo de acción, activar en forma excesiva el sistema inmunológico y generar respuestas autoinmunitarias exageradas. Es decir, nuestro sistema inmune exageradamente activo puede no solo erradicar las células tumorales sino inflamar nuestras propias células y esto es especialmente más frecuente en pacientes que tienen enfermedades autoinmunes, provocando inflamación de cualquier órgano, como nefritis, colitis, neumonitis, etc. Por suerte, esto se puede detectar tempranamente si el paciente y médico están entrenados y revertir con inmunosupresores.

- ¿Se aplica en la región?

En el Centro Oncológico Integral (COI) ya estamos aplicando la inmunoterapia hace bastante tiempo y cada vez en más pacientes. Antiguamente lo teníamos en un porcentaje muy bajo, pero ahora alrededor de un 30 por ciento de los pacientes están recibiendo esta terapia inmunológica porque tienen tumores que así lo permiten.

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Resultados alentadores

El primer modelo tumoral en recibir aprobación con la inmunoterapia fue el melanoma, el cual cuando se presenta con metástasis es muy agresivo y tiene mal pronóstico. Sin embargo, actualmente más del 50 por ciento de los pacientes con melanoma metastásico tratados con este nuevo enfoque siguen vivos más de tres años, desde el diagnóstico y comienzo del tratamiento, algo impensado hasta hace 10-15 años, destacó Piazzoni.

El cáncer de pulmón, el que produce mayor mortalidad, ha sido otro de los beneficiados con el tratamiento de inmunoterapia. Con ella se logra un beneficio superior al obtenido con la quimioterapia en distintas variantes de cáncer y en pacientes en los que otras opciones de tratamiento habían fracasado.

Hay dos clases de fármacos inmunoterápicos. Los de primera generación son estimuladores del sistema inmune, que actúan quitando los frenos que limitan la acción de los linfocitos. Los de segunda generación hacen más eficaces las defensas del organismo para reconocer células tumorales, actuando como aceleradores de los linfocitos.

Ambos potencian el sistema inmune, las defensas naturales del organismo, para actuar contra las células cancerígenas.

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