A partir de la aparición de nuevas cepas de COVID-19 y la posibilidad de una segunda ola de contagio, la provincia intensificó desde este fin de semana el control de las personas que ingresan desde el extranjero.
Para eso, además de la exigencia de un hisopado al que la gente se debe someter una vez que llega a Ezeiza o Aeroparque, en Neuquén ya se está implementando un seguimiento del asilamiento que esos ciudadanos deben cumplir, independientemente de contar con un PCR negativo (de ser positivo no pueden viajar a destino y tienen que hacer el aislamiento en Buenos Aires).
El mecanismo consiste en que desde la Dirección Nacional de Migraciones se informa a las provincias el arribo de las personas que provienen de otro país, a través de un usuario y una clave online que identifica a cada pasajero.
Además, quien ingresa al país debe completar una declaración jurada, en la que tiene que indicar el lugar donde va a cumplir los siete días de aislamiento.
“La provincia distribuye esta información a los ministerios, donde el que más capacidad de acción tiene es el de Gobierno, con la policía provincial, y el de Salud para realizar el seguimiento telefónico y, si se requiere, también de manera presencial, del aislamiento y la situación sanitaria de la persona”, explicó, en diálogo con este diario, el delegado de Migraciones en Neuquén, Gustavo Sueldo.
-> Fronteras
En Neuquén, solo se permite el ingreso por las fronteras del transporte de carga internacional, a través de dos pasos habilitados: Pino Hachado y Cardenal Samoré. El resto se encuentran cerrados.
El arribo de personas está restringido para extranjeros y permitido para argentinos y residentes pero no pueden hacerlo por estos pasos. Deben ir por Buenos Aires para ser controlados, por más que tengan domicilio en Neuquén.
Hoy Migraciones estima que hay aproximadamente 60 mil personas en el exterior, de las cuales entre 300 y 500 son neuquinas. “Se aconsejó a la gente no salir del país porque no se sabe la evolución del virus. Los neuquinos que quieren volver deberán llegar siempre por Ezeiza y Aeroparque. Los que se fueron en su momento sabían que firmaban una declaración jurada de que no iban a contar con auxilio económico consular y que iban a tener que regresar por sus propios medios y de esta manera”, advirtió Sueldo.
Respecto al control del transporte de carga, en los dos pasos fronterizos se están terminando de construir postas sanitarias para atender casos especiales, mientras que el control general se sigue haciendo con cámaras térmicas, que toman la temperatura de los choferes y no se descarta implementar también un PCR.
“Disminuyó la cantidad de gente por camión. Ellos antes venían con sus familias y ahora se permite solo la tripulación, es decir, chofer y acompañante habilitado para manejar”, dijo el delegado de Migraciones, quien aseguró que en la actualidad casi todos los vehículos vienen con un solo chofer, cuando antes de estos controles viajaban, al menos, con dos tripulantes.
Según las últimas estadísticas de los pasos fronterizos, en febrero de este año ingresaron 1600 camiones de cargas por Pino Hachado y 1490 por Samoré.
Sueldo, sostuvo, además, que más allá de los controles, debe existir una conducta individual. Y en este sentido, destacó la responsabilidad y conciencia de los camioneros. “Se cuidan mucho más en pandemia y buscan siempre ir por el trayecto más corto hacia el lugar de carga y descarga y evitar cualquier situación que implique un riesgo de contagio”, advirtió.
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