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José, el chofer que lleva una vida dedicado a las termas de Copahue

Heredó el trabajo de su madre y, después de realizar distintas tareas, desde hace 17 años que lleva a cabo un oficio que lo apasiona.

Hay lugares que se incorporan en las personas hasta los huesos. Les dan vida, el sustento diario y le permiten cristalizar sus sueños. Esos lugares se aprenden a valorar, a respetar y cuando se recibe como herencia el amor, el cariño y el trabajo por una institución se adueñan definitivamente de sus existencias. Es la historia de José Leiva, quién heredó la constancia y dedicación por el trabajo en Termas de su madre y el de a poco lo fue consolidando en su vida. Hoy se lo traspasa a una de sus hijas que también es empleada en el Ente Provincial de Termas.

Leiva nació el 24 de septiembre de 1964 en el paraje Las Chaquiras. Se crió junto a sus hermanos mayores con su madre Elsa Monsalve. Ella fue empleada de Termas donde trabajaba como maestranza y tenía a su cargo la limpieza de los emblemáticos Baños 1 y 2 de la Villa Termal, tareas que cumplía junto a la recordada vecina “Lola” Millaín. "Acá pasaron los padres, después vinieron los hijos y hoy siguen algunos nietos", así resume el traspaso generacional en Termas.

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Leiva nació en el paraje Las Chaquiras y trabaja en Termas desde el 4 de enero de 1986. Cumplió múltiples trabajo ahí pero desde hace 17 años ocupa la profesión de chofer que lo apasiona. "No olvido nunca esa fecha porque fue un momento muy importante en mi vida, después de andar por muchos trabajos por fin podía tener una estabilidad laboral”, dijo Leiva.

Al comenzar a contar sobre su trabajo sostiene que en la actualidad hay más comodidades y seguridad para cumplir las funciones laborales. “Como que hay más delicadeza”, dice con una sonrisa. “Antes viajábamos todos cargados en un camión junto a distintos materiales”, recordó. Por eso sostiene que le debe mucho a las Termas de Copahue. "Pude armar mi familia y criar a mis hijos y darles un futuro” aseguró.

José Leiva _ Chofer 1.jpg

La función de chofer

“Hace 17 años que trabajo como chofer, pero antes pasé por todos lados. Fui cocinero, ayudante de carpintero y ayudante de albañil, entre otros oficios", relató Leiva. En el trabajo de conductor, entre otras funciones, cumple con el traslado del personal, en el caso del invierno los lleva hasta Punta de Nieve para el trasbordo y donde también debe aprovisionar de combustible al vehículo oruga Hägglunds. Además hace el traslado de materiales desde y hacia Caviahue y revista como comisionista hacia otros destinos.

Leiva echó a volar sus recuerdos y trajo al presente su antigua función en la fábrica de bloques que tenía el Ente de Termas en Loncopue. "Cuando ingresé a trabajar a Termas mi primer trabajo fue en la bloquera. Allí hacíamos los bloques que luego fueron utilizados para la construcción de viviendas en Loncopue, Caviahue y Copahue", describió. “Era muy difícil por aquella época, recuerdo que para la construcción de esos bloques teníamos que ir a buscar arena fina al paraje El Guanaco. Allí cargábamos los camiones a pala, no habían máquinas”, añadió.

Con los años el Ente Termas lo cedió en calidad de adscripto a la Municipalidad de Loncopué donde cumplió funciones laborales por el término de 11 años. Luego regresa a su primer amor y se transformó en chofer de la repartición. “Copahue es una fuente de trabajo para mí y para muchos donde han pasado muchas generaciones y aquí estoy dando pelea para seguir contribuyendo al crecimiento de este hermoso lugar”, señaló.

José Leiva _ Chofer 3.jpg

Los familiares de los que están ahora abrieron los caminos a pala

“Antes los empleados de Termas, llegaban los últimos días del mes de agosto y ellos se venían acá muy cerca. Yo era pibe chico todavía pero recuerdo que entre los años 1978 y 1980 había unos hospedajes y un galpón en la zona del puente del Agrio que eran propiedad del Ente y desde allí salían cuadrillas de trabajadores con el objetivo de pala en mano abrir los caminos en los sectores más complicados por la nieve. Todos eran trasladados en un camión FORD-7000 que era propiedad de la repartición”, recordó Leiva.

“No era que había una máquina, en aquellos tiempos era a pura pala nomás”, agregó. Según sus palabras muchos de esos valientes hombres hoy revisten en el escalafón de jubilados y otros lamentablemente ya partieron de esta vida. "La verdad que era mucho el trabajo que hacían y dejaron un ejemplo de constancia y perseverancia. Hoy ese trabajo manual que hacían lo realiza la dirección provincial de Vialidad con todo su personal y equipamiento", expresó.

Leiva agrega algo sobre su vida. Dice que fue feliz a pesar de las privaciones y de todas las dificultades que debió atravesar por su humilde condición de vida. “Mi familia era humilde pero buena familia”, dice. Recuerda que siendo niños tenía que salir al medio del campo a buscar leña, que era el único elemento que era utilizado para hacer la comida, hacer el pan y para calefaccionarse. Hasta los 8 años se crió con sus hermanos Luis y Ester.

A esa edad el golpe del destino quiso que su vida pasara a transcurrir en otra familia. “En cierta ocasión venía caminando por la ruta, a la altura donde hoy está el cartel de ingreso a Loncopue, traía un atado de leña al hombro y paró un Taunus celeste y ofreció llevarme al pueblo y a mi casa”. Un diálogo con su madre más tarde y ahí supo que era don Rolando “Rolo” Guevara. Desde ese día ese hombre se transformó en un verdadero padrino.

"Estuve en su casa y en su familia era como un hijo más. Ayudaba en las tareas del hogar, me dio educación y me enseñó los valores de la vida”, dijo muy agradecido. José de adolescente hizo un par de changas en el campo y en la construcción hasta que a los 18 años tuvo que cumplir con el servicio militar obligatorio.

"Me acuerdo que ingresé a la colimba en el Ejército de Zapala el 22 de febrero de 1982 y me dieron la baja el 14 de mayo de 1983. Viví el conflicto de Malvinas adentro del ejército”, recordó. Al regresar de la milicia, Leiva dijo que estuvo un tiempo haciendo trabajos de campo hasta que se emplea en un Centro Comercial en Copahue.

"Hacía de todo un poco: cafetero, mozo y cocinero, era un empleado multifunción”, contó. Hasta que en el año 1986 le llega la posibilidad de emplearse en el ente de Termas. Ahí comienza una verdadera historia de esfuerzos y sacrificios al por mayor, la cual todavía la sigue escribiendo.

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