Juego de "tronos": por qué es importante el inodoro

Se celebró el día de este artefacto, del que carece el 35% de la gente.

Buenos Aires
Para la mayoría de nosotros, tener un inodoro es lo más normal del mundo. Jamás pensaríamos que se trata de un lujo. Estamos tan acostumbrados que ni siquiera prestamos atención a cuánto tiempo pasamos allí.

Una estadística publicada recientemente por la revista Muy interesante reveló que, a lo largo de toda una vida, habremos dedicado tres años sólo a estar sentados en el inodoro. Sin embargo, no todos pueden decir lo mismo.

Según acaba de informar la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi el 35% de la población mundial no cuenta con instalaciones sanitarias adecuadas, algo que impacta directamente en la contaminación ambiental y en la propagación de enfermedades.

Para darse una idea de la inequidad sanitaria actual, la OMS reveló un dato curioso: de las 7000 millones de personas que habitan el planeta, 6000 millones tienen celulares, mientras que sólo 4500 millones cuentan con acceso a inodoros, un dato preocupante en términos de salud.

Algo que para muchos puede presentarse como una eventualidad, para otros forma parte de su vida cotidiana. Así, de esos 2500 millones que no poseen servicio de saneamiento adecuado, 1000 millones hacen sus necesidades directamente al aire libre.

Esta práctica es tan problemática que, incluso, forma parte de los "objetivos del milenio" que se propone la OMS, y que pretenden alcanzar para 2030.

"El saneamiento es clave para la salud humana y medioambiental, así como para la oportunidad individual, el desarrollo y la dignidad", señaló el secretario general del organismo, Ban Ki-moon, a EFE.

Las consecuencias están a la vista. La falta de saneamiento y el consumo de agua contaminada causan la muerte de unos 1000 niños menores de cinco años cada día por enfermedades diarreicas, según indicó la responsable de la oficina de la OMS en la ONU, Nata Menabde.

Según expresó, casi el 60% de esas muertes podría evitarse con acceso a un saneamiento adecuado.
"Hasta que todo el mundo tenga acceso a instalaciones adecuadas, la calidad del agua se verá afectada y demasiada gente seguirá muriendo por enfermedades transmitidas o relacionadas con el agua", señaló a su vez la directora del Departamento de Salud Pública de la OMS, María Neira.

Para pensar en la relevancia del asunto, basta con saber que la bacteria Escherichia coli puede sobrevivir durante horas y no sólo se transmite fácilmente, sino que es muy resistente a los antibióticos.

Lo peor es que, según un informe científico difundido por Unilever, la contaminación cruzada no sólo se limita al baño: se expande hacia otros ambientes del hogar.

Por eso, si las personas que tienen acceso a un inodoro y al agua potable pueden transportar este tipo de bacterias y transmitirlas a través del tacto, ¿qué sucede en los casos en que se está directa y excesivamente expuestos? La respuesta parece obvia.

"Nuestro fracaso en alcanzar la meta global de saneamiento es un fracaso a la hora de comprender y responder a normas culturales. No es sólo una cuestión de construir inodoros -explicó el director de Información, Investigación y Políticas de Unicef, Jeffrey O'Malley- tenemos que entender lo que lleva a la gente a usarlos o no".

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