La calle Láinez pasó otra prueba frente a las lluvias

Los 24 milímetros que cayeron en los últimos días escurrieron sin problemas.

Cada vez que hay una alerta de lluvia o pronóstico de precipitaciones intensas en poco tiempo, los comerciantes de la calle Láinez miran al cielo. Todavía están frescas las imágenes que les dejó la inundación de 2014, donde muchos sufrieron pérdidas cuantiosas porque el agua ingresó a sus comercios e hizo estragos.

Por más que la Municipalidad de Neuquén realizó una ampliación de los desagües en toda la zona, había quienes todavía sentían temor ante la posibilidad de que esos conductos no dieran abasto en caso de precipitaciones realmente importantes.

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Las últimas dos lluvias que se registraron durante esta primavera pusieron a prueba aquellas obras. Especialmente el primer fenómeno climático que generó casi la misma cantidad de agua que la del jueves, pero en la mitad de tiempo. “Hay que ver cómo funciona este sistema si cae un diluvio como el de 2014”, confió Juan Carlos Rodríguez, vendedor de una pinturería ubicada en la intersección de Láinez y Alcorta.

Celina y Victoria Waimann, dos hermanas que tienen un comercio de permutas y consignaciones sobre la calle Láinez, también se alegraron de que la lluvia del jueves no causara daños.

“En el 2014 fue un desastre. Nos quedamos acá tratando de sacar el agua que no paraba de entrar”, reconoció Celina. Como recuerdo de aquella experiencia, todavía guarda en una parte del local un par de compuertas de chapa que se construyeron para evitar la inundación. “Hace un año que no las usamos, por suerte”, aseguró.

La obra de la calle Láinez tuvo una duración de cuatro meses y consistió en ampliar los conductos de desagote que tenía la calle.

Las obras que faltan

Guillermo Castejón, secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Neuquén, dijo que la obra funcionó como se esperaba y permitió el drenaje de toda el agua que cayó y la que vino desde el norte.

“Se duplicó la capacidad de escurrimiento que tenía”, indicó el funcionario, quien recordó que cuando estaban los trabajos en marcha, los comerciantes se enojaron mucho por las demoras y los inconvenientes de tener cortada la calle. “Es como cuando hay albañiles dentro de tu casa, es algo incómodo porque todo está sucio, pero después se disfrutan las obras. Acá pasa los mismo”, explicó.

Castejón dijo que todavía hay tres proyectos que están en plena ejecución para terminar de una vez por todas con los sectores más inundables de la zona del Bajo de la Capital. Las tres obras están sobre la calle San Martín: una entre Bejarano y Solalique, otra entre Anaya y Combate San Lorenzo y finalmente una última en el Canal Saavedra, entre San Martín y Planas.

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