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La Mañana Vista Alegre

La crisis empujó a los jóvenes a pedir trabajo al Gauchito

Por el santuario de Vista Alegre pasaron miles de devotos. No hubo fiesta ni música.

Neuquén.- Muchos fueron a pedir por trabajo o por un familiar enfermo. Hubo jóvenes y hasta comerciantes y empresarios. Así fue el marco del tradicional festejo al Gauchito Gil, conocido como el “santo de los pobres”, en el santuario ubicado a la vera de la Ruta 7, a pocos metros del acceso a Vista Alegre.

La Policía de Tránsito se apostó en el lugar para evitar accidentes, ya que el tráfico en esa zona era lento en horas de la mañana y parte de la tarde. No hubo organización así que los efectivos actuaron de oficio, como si se tratara de una manifestación popular en la calle.

Desde ayer por la tarde los feligreses se acercaron al lugar para acomodarse en un sector privilegiado, cerca del santuario.

Esta vez no hubo música, ni festejos, ni vaquillona enterrada comunitaria, que durante años solía ser el almuerzo gratis para unas 200 personas. El silencio y algunos rezos se escuchaban como telón de fondo de una jornada muy calurosa y en la que hubo pedidos de milagros.

“Vinimos a pedir trabajo para mi hermano. El Gauchito cumple si vos le cumplís”, sostuvo Carolina, una joven vecina de Cutral Co que arriba todos los 8 de enero.

Desde que se desarticuló la organización, el Municipio de Vista Alegre ya no apoya la fiesta. Tampoco el EPEN le provee de electricidad, a pesar de que hace algunos años, el festejo figuraba en el mapa oficial de fiestas populares.

La leyenda de Antonio Gil sirvió de inspiración para buena parte de la cultura popular en el Litoral argentino. En la mitad del siglo XIX el país estaba sumido en una guerra interna que puso en jaque a Gil, quien terminó desertando de las filas de las milicias que lo habían reclutado para la guerra de la Triple Alianza. Tras ser capturado, le rogó al comisario que no lo matara porque le iba a llegar su carta de inocencia por los delitos que supuestamente había cometido.

El comisario le dijo: “Igual no te vas a salvar”, y el Gauchito le respondió: “Cuando llegue la carta vas a recibir la noticia de que tu hijo está muriendo por causa de una enfermedad; cuando llegues rezá por mí y tu hijo se va a salvar, porque hoy vas a estar derramando la sangre de un inocente”.

Los rezos del comisario salvaron a su hijo y el Gauchito se convirtió en leyenda. Cuando murió, las palabras de Gil se cumplieron. Los devotos han creado santuarios donde muchos le rinden culto.

“Vine para pedir por mi hermano, que está sin trabajo. Somos muchos jóvenes los que somos devotos del Gauchito, que te cumple si vos también le cumplís”, afirmó Carolina, devota de Cutral Co que estuvo en el santuario.

La organización de la fiesta está devaluada. Ya no hay música ni espectáculos por falta de apoyo municipal.

Los pedidos que se hacen milagro

Cuestión de fe

Al santuario van desde jóvenes a pedir trabajo hasta empresarios. Dicen que se pide un deseo y el Gauchito lo cumple. En agradecimiento hay que ir a prenderle una vela al otro año.

Vigía de los camioneros

Dicen que a la región, los santuarios del Gauchito Gil con las banderas rojas los instalaron hace poco más de 25 años los camioneros que venían del norte del país, y se extendieron por toda la provincia.

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