La esperanza no se apaga

Ante la recuperación de un nieto, se renueva la esperanza de Adriana Metz de encontrar a su hermano.

Cada vez que Abuelas de Plaza de Mayo anuncia la recuperación de un nieto, se renueva la esperanza en Adriana Metz por encontrarse con su hermano nacido en cautiverio. Saber que desde Abuelas se han recuperado 128 identidades es esperanzador para la intensa búsqueda de Adriana, hija de Graciela Romero y Raúl Metz, quienes el 16 de septiembre de 1976 fueron secuestrados en Cutral Co y llevados, primero, al centro clandestino de detención La Escuelita de Neuquén y, luego, al de Bahía Blanca, donde a pesar de las torturas sufridas, la joven de 24 años dio a luz a su segundo hijo, que fue entregado a los torturadores. Desde entonces, Graciela y Raúl siguen desaparecidos.

Adriana tenía un poco más de un año cuando las fuerzas militares le arrancaron a sus padres en ese tiempo de terror y muertes. Fue criada por sus abuelos, quienes le enseñaron a no perder las esperanzas. Por eso, durante años guardaron una caja con ropa para cuando volvieran.

Fue detrás de una heladera cuando la pequeña Adriana escuchó a su abuelo paterno leyéndole a su abuela una carta de una compañera de prisión en la que contaba que Graciela había tenido un varón.

Ayer, otro nieto recuperó su identidad. Adriana celebró que Marcos se haya reencontrado con su familia de origen.

Seguramente en su casa de Mar del Plata Adriana se volvió a emocionar como lo hizo con los otros 127 nietos. Acaso le llegó hasta el alma la frase de uno de los hermanos de Marcos que habló ayer con las Abuelas: “Para mí es la restitución del amor no vivido hace 42 años”. Y se imaginó el día en que, ante un nuevo anuncio de las Abuelas, se diga: “La buena noticia sos vos, sos vos”.

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