"La fantasía más grande es el trío"

Da cátedra. la coach sexual llega a Casino Magic con Más intimidad, menos rollos, un show en tono de humor para aprender de sexo.

María Tesler y Silvina Connor llegan el domingo a Casino Magic con Más intimidad, menos rollos, un espectáculo donde la coach sexual enseña el placer desde el humor. Tesler, que vivió 20 años en Neuquén, se encuentra recorriendo el país con un solo objetivo: que la gente se ría aprendiendo y pueda irse con mucha información para tener un mejor disfrute sexual.

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Mi idea es ayudar a la gente y hacerles entender que sí se puede hacer otras cosas”.

¿Cómo se generó el espectáculo?

El humor descontractura, relaja y la gente se quiere divertir. Entonces mezclé la educación sexual con una cuota de humor. La idea es que la gente se vaya con una sonrisa, una reflexión, aprendizaje, y que luego llegue a su casa y diga “ahora puedo hacer esto”. Más allá de los seminarios y charlas que hago, el show le da la posibilidad a la gente de acercarse a la educación sexual desde otro perfil y en otro espacio, que es el teatro.

En el escenario estás apoyoda por Silvina Connor, quien se ocupa de plantear diferentes situaciones de modo bizarro

Silvina hace muchos años está trabajando en teatro La Plaza (Buenos Aires). Ella tiene un humor muy desfachatado, medio Pedro Almodóvar. Ridiculiza el tema y el público se ríe y hasta se siente identificado. Luego intervengo en el cuadro y doy algunos tips de lo que pasa en las diferentes situaciones que se plantean, como qué pasa con la mujer que está sola hace muchos años.

¿Cuánto de la realidad está plasmado?

El porcentaje es total. La obra la cortamos varias veces porque hay muchísimas situaciones. A pesar de que avanza la ciencia, la tecnología, igual siguen apareciendo los mismos conflictos. La rutina, la falta de deseo, el tener menos sexo. Mi idea como coach es ayudar a la gente y hacerles entender que sí se puede hacer cosas. Si te quedás con la queja es probable que de ahí no salgas. Cuando la gente se ve identificada se da cuenta de que no le pasa a una persona sola. Hay mucha gente que no conversa temas y muchas veces se pregunta si es normal o está bien lo que le está sucediendo. También aprovecho para mostrar la cajita de placer para que puedan armar la suya y tenerla en su casa.

¿Con qué público te encontrás?

La mayoría son mujeres. La obra está escrita para la mujer desde un lugar femenino como fue el caso de mi libro Ganas de vos. Sin embargo, ahora lo están leyendo muchos hombres porque están aprendiendo nuevas cosas que nos pasan a la mujeres. A veces varias mujeres llegan acompañadas por su pareja, pero al show pueden ir con amigos o solas.

¿Cuál es la mayor duda que se plantea?

La rutina o la mujer que se quedó sola después de muchos años de pareja y se pregunta: ¿y ahora qué? ¿Cómo es salir a la calle y encontrarse con alguien? Es como que ella tiene un rol un poco vintage en su discurso y yo trato de modernizarla y paso a explicarle qué es lo que sucede actualmente. Hay mucha gente, por ejemplo, que aún no tiene bien claro qué es el poliamor.

Con respecto al poliamor, ¿hay un público que ha crecido en ese aspecto?

Cuando estalló lo de Flor Peña, me comenzaron a llamar de varios programas y fue divertido. Muchos pensaban que era un invento de ella (de Peña) pero luego se sorprendieron al enterarse de que el tema estaba en mi libro. El poliamor existe hace rato pero lo de Flor ayudó a que las parejas se preguntaran qué les parecía el poliamor. Es un tema que lo incluí en el show porque hay personas que quieren saber y hay otras como que se están planteando la posibilidad. Creo que se está saliendo un poco de la familia Ingalls y ve que hay otra forma de amarse. Muchos suelen pensar que es un descontrol y no pasa por tener solo sexo con otra persona, sino que también hay situaciones amorosas. Es muy interesante lo que pasa.

A pesar de que hay una mayor liberación, ¿qué barreras creés que falta romper?

Falta romper la barrera cerebral. Los propios límites y nuestros permisos. Los argentinos somos muy de ver qué está haciendo el vecino. Desde que nos levantamos tenemos eso de preguntarnos si tal cosa está bien o está mal. Hay parejas que deciden no tener sexo porque sienten que es un problema pero lo eligen por un tiempo pensando que es saludable para la pareja. Deciden ser asexuadas, y eso no significa que van a buscar sexo afuera. Esto antes no sucedía y creo que tiene que ver con que hay más comunicación. Ahora se pregunta qué se quiere. Ya no hay tanto miedo de decir “no”. La mujer ha dejado de fingir en todo el mundo y hasta no finge en el momento del orgasmo. La idea es que tengamos una educación para el disfrute porque estamos tan llenos de “no” que no hablamos del bienestar que se merece uno mismo. Hay que trabajar mucho más en las emociones del cuerpo y no estar esperando la pastilla milagrosa.

Con la actual revolución de mujeres, ¿qué cambios observaste?

Pasan muchas cosas. El rol del hombre, que siempre fue un cazador por naturaleza y era el que avanzaba, ya no es lo mismo. Ahora hay situaciones inversas. Mujeres me han contado que no soportan que (los hombres) tomen la iniciativa o sean dominantes. El hombre está un poco desorbitado. Una chica me planteó que ella quería ir arriba y manejar todo (durante el acto sexual) pero su pareja no la dejaba. El paradigma de la pareja está en un cambio que todavía no se asentó y hay hombres que no entienden o no saben cómo manejarse. Ahora temen hasta dar una nalgada porque creen que pueden ser denunciados. Creo que hay una revolución en la que se está reacomodando todo. En definitiva, se trata de ser un poco más libre sin tanta presión y que todo sea un disfrute compartido.

Filmaste un documental en el exterior con diversos testimonios sobre las relaciones, ¿qué cosas vislumbraste?

Hay muchas relaciones más ligeras y no tan profundas. En el mismo mundo del fast food hacemos lo mismo con las personas. Es todo un tema saber cuánto tiempo se le dedica a una persona y hasta qué punto construye una relación. Hace poco un chico me preguntó cómo podía hacer para “desamorarse” porque no quería sentir la atadura del amor, él solo quería tener la libertad para continuar viviendo tranquilo. En Nueva York varios chicos te dicen que no hay tiempo para enamorarse porque cada uno está ocupado con su carrera u otras cosas. Son relaciones exprés donde no hay compromiso, donde no quieren quilombo y no se quiere estar preocupándose por el otro.

¿La fantasía sigue siendo clave?

La fantasía sigue siendo un recurso fantástico que incluso lo trabajamos muchísimo con todo lo que tiene que ver con el despertar del deseo. El deseo no siempre es espontáneo. De eso hablo en el show y también sobre la fantasía del trío; de cómo saber si es bueno para mi realidad o es solo para mi fantasía. Muchos por ahí no saben cómo llevarlo a la realidad o se preguntan si realmente les va a gustar. Lo bueno es que hoy se está permitiendo un poco más. Pero para hacer un trío hay que tener un montón de consideraciones antes de hacerlo. He atendido a parejas que están dispuestas hacerlo, pero al final de las sesiones te das cuenta de que no dan para hacer un trío por un montón de cuestiones que se evalúan. Está bueno primero hacer consultas y estar seguro porque es un viaje de ida.

¿Sigue siendo el trío la mayor fantasía de los argentinos?

El trío es y va a ser siempre una de las más grandes fantasías. No hay otra fantasía que lo supere y siempre va a estar presente.

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