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La Mañana Figuritas

La intolerancia a la frustración rompió la magia de las figuritas

El psicólogo neuquino Juan Pablo Dobratinich opinó sobre el fenómeno de los álbumes del Mundial que se llenan en tiempo en récord. Reflexionó sobre la compulsión y la ansiedad de este tiempo.

Desde que salieron a la venta, las figuritas del Mundial de Qatar 2022 no paran de ser noticia. La falta de stock, las compras compulsivas, la situación de los kiosqueros y hasta la "hazaña" de los que completan el álbum en tiempo récord ocupan todos los titulares. Para el psicólogo neuquino especializado en deportes, Juan Pablo Dobratinich, las nuevas prácticas en torno a las figuritas distan mucho del espíritu con el que fueron creada, y esconden fenómenos psicológicos que son una postal de los nuevos tiempos.

"Los que somos adultos recordamos con cariño y nostalgia cuando éramos chicos y coleccionábamos figuritas intentando tener la suerte de poder completarlo. Ese era el fin, pero no importaba tanto si no lo conseguíamos ya que el disfrute más grande, estaba en el mientras tanto", señaló en un escrito, en referencia a la práctica infantil de intercambiar "figus" en los recreos y rellenar el álbum con paciencia.

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"Este año, nuevamente se juega el Mundial y salieron a la luz el álbum y las figuritas, pero lo que, si resulta extraño, y hasta me animo a decir, preocupante, es el manejo del consumo que se está viendo en el público. Los escenarios han cambiado, y en este humilde acto de coleccionar las figuritas, se refleja cómo estamos como sociedad. Se hace presente en este momento, el nivel de compulsión con el que vivimos, donde, desesperadamente se gastan altas sumas de dinero en los kioscos arrasando con todos los paquetes que haya y que podamos consumir", dijo.

Para el profesional, gastar miles de pesos para llenar el álbum lo más rápido posible muestra una actitud exitista y compulsiva, donde están ausentes la paciencia y la tolerancia a la frustración. También existen rasgos de sobreprotección de los padres, que apañan a sus hijos con nuevos paquetes para facilitarles la tarea de llenar el álbum en lugar de motivarlos a que se esfuercen con los intercambios.

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"El poco manejo de la ansiedad, la escasa tolerancia a la frustración se deja entrever en este accionar que está teniendo la sociedad frente a la conducta de consumo. En cuanto al álbum, hay una desesperación por llenarlo lo antes posible", reflexionó y agregó: "También se podría mencionar en este último punto, el alto nivel de exitismo con el que vivimos. Las redes sociales fomentan la compulsión mostrando como algunas personas compran grandes cantidades de sobres y abren uno tras otras sin dar lugar a la emoción y a la sorpresa".

Querer todo ahora no es algo que ocurra sólo con las figuritas. Las maratones de series son un consumo compulsivo de productos audiovisuales, y las cadenas de comida rápida también motivaron la baja tolerancia a la espera. Los clientes quieren su comida en pocos minutos y no están acostumbrados a las esperas de los restaurantes.

Así, la espera y la emoción dejan lugar a un consumo acelerado y vacío. Sólo importa llenar el álbum rápido para pasar a otra cosa, sin la antigua magia que rodeaba a la tradición de comprar sobres limitados y tratar de llenar el álbum con intercambios en los recreos.

Figuritas del Mundial Flipper

Por otra parte, el psicólogo reflexionó sobre la participación de los adultos en esta actividad, tradicionalmente reservada para los más chicos. "En este momento, pasan dos cosas; por un lado, tenemos adultos coleccionando figuritas, lo cual torna una competencia desleal, respecto a los infantes por la diferencia abismal que hay en cuanto al poder adquisitivo de uno y otro grupo etario. Por otro lado, también, como en otras áreas, encontramos adultos sobreprotectores que intentan llenar el álbum en lugar de sus infantes porque los mismos no saben manejar la frustración, y lejos de enseñarles a afrontar las posibilidades, terminan fomentando un menor manejo ante la misma", dijo.

Aunque el profesional aclaró que no busca hacer juicios de valor sobre los nuevos tiempos, sí consideró que un fenómeno tan cotidiano como la colección de figuritas también se deja atravesar por los cambios psicológicos que atraviesa la sociedad, y que se ven modificados, por ejemplo, por las nuevas formas de vincularse y la omnipresencia de la tecnología.

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