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La Mañana Matrimonio igualitario

"La ley de matrimonio igualitario permitió salir del silencio"

Así lo aseguró Ruth Zurbriggen, referente feminista de Neuquén. Este miércoles se cumplieron diez años de la sanción de la ley.

Desde hace diez años en nuestro país, es legal que se casen dos personas del mismo sexo. Pero la ley de matrimonio igualitario no trajo solamente la posibilidad de contraer matrimonio sino que también fue una puerta para aquellas personas no-heterosexuales para "salir del silencio".

"Si me traslado a 15 o 20 años atrás, ser lesbiana en nuestra sociedad estaba cargado de muchísimos más prejuicios e implicaba fundamentalmente silencios. Silencios ante las familias, silencios ante los grupos de compañeros y compañeras de trabajo, ante grupos de amigos y amigas donde había que armar muchas estrategias para disimular", afirmó Ruth Zurbriggen, histórica referente feminista de Neuquén e integrante de La Revuelta.

Relata que años atrás, previo a la sanción de la ley, era habitual rechazar constantemente invitaciones de personas para que "conozca a un amigo". "Ejemplos, anécdotas de esas situaciones hay cientos y cientos de miles. Entonces, hace 15 o 20 años atrás creo que no entrar en la norma heterosexual se vivía de manera más persecutoria", señaló.

Matrimonio igualitario

Así, con el paso de los años cada vez fueron menos personas las que sufrieron el rechazo, los prejuicios y la discriminación, pese a que actualmente todavía no está erradicado del todo. "En mi opinión lo que trae la ley de matrimonio igualitario como hecho fundamental, casi trascendental, es un fuerte cuestionamiento a la heteronormatividad como institución política. Es decir, cuando el Estado reconoce el derecho al matrimonio igualitario lo que está haciendo es reparando décadas de sufrimiento, reparando daños pero a la vez posibilitando las salidas del clóset, las salidas del silencio", subrayó la activista.

De este modo, la ley también habilitó estas formas de amor y deseo, al margen de la opción matrimonial, que incluso suele no ser una elección en muchas parejas heterosexuales. "Con la ley, de alguna manera lo que hace el Estado es autorizar. Autorizar a que se hable del tema, y digo autorizaciones en términos de posibilidades de otras existencias cotidianas", refirió.

Lo otro que trajo la ley, para Zurbriggen, fue orgullo. "¿De cuántas compañeras de trabajo confirmamos, por ejemplo, ese secreto a voces que había en determinada en situación? La ley trajo la posibilidad del orgullo también. Es decir, el Estado me reconoce este derecho, ¿por qué no voy a estar orgullosa de mis modos amatorios?", apuntó.

Por otra parte, recordó que a pesar de la existencia de la ley hace una década, esto no significa el fin de la violencia por parte de determinados sectores. "Es una disputa con los sectores conservadores, fundamentalistas, que siguen insistiendo con que hay modos saludables de quererse, que son esos modos vinculados a dos personas de distinto sexo, y que lo otro es pura enfermedad y pura desviación. La disputa va a seguir existiendo", aseguró.

"No es que ya hemos conseguido todo, sin embargo amplias capas de la sociedad han logrado dejar de ver al lesbianismo o a la bisexualidad o a las personas homosexuales como una enfermedad", concluyó.

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