La locura de un joven militar

Estiman que más de 200 personas fueron detenidas por orden del teniente Paterson Toledo.

Ayer se cumplió una efeméride curiosa y poco conocida sobre la historia de Neuquén. El día que en la capital metieron presos al 10 por ciento de la población. Ocurrió el 8 de septiembre de 1930, durante el golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen.

Un joven teniente que estaba a cargo del Distrito Militar de Neuquén, llamado Julio Paterson Toledo, salió en defensa del general José Félix Uriburu, quien había quedado a cargo de la presidencia de la Nación.

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Si bien el gobernador Amadeo Delfino había sido ratificado en su cargo por Uriburu, el intendente Martín Ardenghi había quedado en la cuerda floja, ya que consideraban que no estaba alineado bajo el mismo orden político. Ese mismo día, una manifestación de vecinos que encabezaba el joven militar se dirigió a la Municipalidad para derrocar al intendente. Y fue él quien tomó su lugar, con el aval del gobernador. También ocupó el cargo de jefe de Policía.

Conocida la noticia, comenzaron a circular los rumores de que había varios grupos que estaban organizando un contragolpe para que el ex intendente volviera a su cargo. Pero Paterson Toledo reaccionó. Y lo hizo de la manera más increíble: envió a prisión a toda persona con actitud sospechosa. Durante tres días, el militar tomó decisiones desopilantes: envió espías a reuniones políticas, denunció un intento de invasión de Chile para quedarse con la Patagonia y hasta quiso meter preso al propio gobernador cuando le cuestionó sus decisiones. Veía conspiraciones en todos lados debido -después se comprobaría- a que sus facultades mentales estaban alteradas.

Paterson Toledo duró en el poder solo 3 días. Y terminó internado en un instituto psiquiátrico.

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