Entre los animales que requieren protección en forma urgente según la Fundación Azara se encuentra la reconocida rana acuática de Laguna Blanca (Atelognathus patagonicus) , que vive en el centro de la provincia de Neuquén. El relevamiento indica que este anfibio se encuentra "en peligro crítico" debido a la introducción de peces exóticos en los espejos de agua en los que se concentra su pequeña población, lo que pone en riesgo su conservación.
Otras especies seriamente amenazadas
El informe de la Fundación Azara, que es el primero que localmente reúne en una sola publicación el estado de conservación de todos los tetrápodos de nuestro país, asigna también en la categoría "en peligro crítico" a otras especies como el lagarto de cobre, que habita en un parque provincial en Sierra de la Ventana; la culebra rosada, que intenta subsistir en los bosques de pino de Paraná, Misiones, muy degradados, o también el pato serrucho o el aguilucho blanco, y hasta mamíferos como el tatú carreta, el yaguareté, el venado de las Pampas y hasta la chinchilla grande, entre muchos más.
Específicamente, la lupa recayó sobre 59 especies de mamíferos, 98 de aves, 28 de reptiles y 7 de anfibios seleccionadas según las categorías de mayor amenaza tanto internacional como nacional.
"Este informe es una guía de trabajo que debería servirles a las provincias a reclamar ayuda de la Nación para la conservación de las especies amenazadas -sostuvo su creador, el especialista Carlos Chebez-. También nos permite preguntarnos si, como país, estamos dedicando la mayor cantidad de los escasos fondos y recursos con los que contamos en esta área a proteger nuestros recursos. Evidentemente, si no se sigue algún criterio de trabajo en un país tan grande, no vamos a llegar a tiempo para que nuestras especies sigan existiendo en lugar de seguir importando especies exóticas sin medir las consecuencias."
Es que, dentro de las amenazas identificadas para los vertebrados, está justamente la llamada competencia o predación de especies por la introducción de fauna exótica, como el equipo observó principalmente entre los anfibios y las aves. Y mientras la modificación del hábitat, especialmente por el desmonte indiscriminado para la práctica de monocultivos o la ganadería intensiva, fue la mayor amenaza para todas las especies estudiadas, la caza sigue afectando más a los mamíferos, más que a las aves y los reptiles. La captura para tráfico y venta de especies también es otra amenaza que no cede.


