La Ruta 7, un "paseo de compras" para todos los gustos

En Centenario, vendedores ambulantes ofrecen desde frutas hasta vitrolas.

Centenario.- La historia pasa por seducir a los cientos de potenciales consumidores que pasan todos los días en camionetas y camiones con destino a los yacimientos petroleros.

Obligarlos a bajar, con ingeniosas y hasta irónicas leyendas en carteles de promoción, para que compren de todo: viandas, los clásicos chorizos "al paso", canastos de mimbre, espejos, sandías y hasta un kit de antigüedades.

Esto es lo que sucede desde hace tiempo al costado de la Ruta 7, entre Centenario y Vista Alegre. Pero en los últimos años, este tipo de venta ambulante se han intensificado con los carritos de comida y la llegada de más puestos de venta de frutas para apagar el calor. Es que ninguno de ellos se quiere quedar afuera ni por un momento del "derrame petrolero", hoy en medio con una incierta proyección.

La venta ambulante a la vera de la calzada es difícil de controlar. A pesar de que algunos pagan un canon en la comuna, otros tienen la suerte de evadir los controles.

$250 por día se cobra la venta ambulante en la ciudad.

En un momento la comuna combatió más el comercio ilegal y obligó a muchos feriantes a hacerse monotributistas sociales. Pero en el caso de la Ruta 7, fue más difícil. Muchos se instalan en carros, toldos y hasta carpas y el comercio es difícil de regular en estos tiempos.

Hasta una vitrola

La Ruta 7 ofrece varias alternativas insólitas para los vendedores ambulantes. Una de ellas se vio hace una semana con un brasileño que estaba de paso por la región.

"De momento vendo esta vitrola, pero también otras cosas. Estoy en la región hace unos meses y estoy parando en Neuquén", expresó Marcelo José Leite Da Silva.

Compró el objeto antiguo en Montevideo, Uruguay, y todavía intenta venderlo en la región. Ya ha tratado de encontrar un comprador en Neuquén y en Cipolletti, pero espera que la Ruta del Petróleo le traiga mejor suerte. "Es una vitrola de decoración. Mucha gente pregunta, se baja y sigue viaje", dijo el vendedor viajero.

Lo mismo sucede con el "chori al paso", una delicia que prueban los petroleros durante el almuerzo y también los peones de chacra durante el verano.

Con tortas fritas ayudaba a su papá


Todavía se la puede ver, cerca de la tercera rotonda de la ciudad. Su historia fue conocida por vender tortas fritas para ayudar a su padre a sortear una enfermedad. Y se ganó el cariño de todos. Es Mirta Mellado, una enfermera de 32 años que tuvo que salir a la calle y aprovechar el boom petrolero con un fin mucho más que noble.

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