La naturaleza ha sido pródiga con el centro neuquino y en especial con el Valle del Covunco. Verde, sombra y agua a raudales fue la impronta que supo distinguir a las localidades de Mariano Moreno, Los Hornos y Covunco Abajo. Al amparo del curso del arroyo Covunco, al que todos le llaman río, nacieron emprendimientos agrícolas, ganaderos, ladrilleros y hasta una central hidroeléctrica en Covunco Arriba en la década del 40. En la actualidad, el panorama es totalmente distinto, el agua que trae por estos días el arroyo apenas alcanza para el consumo humano en Mariano Moreno y, por el cauce natural del mismo a la altura del paraje Covunco Abajo, todo es desolación.
Hasta hace unos días, el agua llegó hasta ese lugar. Hoy, solo es piedra, arena y desolación. Quedan pequeñas lagunas donde peces pequeños luchan por sobrevivir. Algunos ya perdieron la batalla y están muertos, y se conservan en tristes postales para el recuerdo de una temporada cruel. En este lugar los chacareros lloran de rabia, dolor e impotencia. Sus cultivos secos, sus animales y aves muertos por la falta de agua. Lo poco que se ha podido salvar hasta este momento es por "rasguñar" agua de cualquier lado. Hasta para el consumo les cuesta conseguir, ya que los pozos filtrantes que tienen se han contaminado por los desechos de los peces y animales muertos, y en otros lugares solo brota agua salada.
Parte el alma ver a hombres y mujeres que se han criado a la orilla del arroyo y que saben de tiempos florecientes que hoy lloran y hasta sus lágrimas parecen estar más secas. Les duele ver sus plantas y sus animales muertos, pero también le duele ver el arroyo seco y miles de peces muertos por la falta de agua. "Al que nunca le faltó el agua en su casa no puede ni podrá sentir lo que hoy sentimos nosotros al perder todos nuestros esfuerzos ni tener un poco de agua para tomar", dijo un vecino, conmovido mientras recorría su huerta totalmente seca.
Respecto de la sequía total del arroyo en Covunco Abajo, Carlos Seoane aportó un nuevo video grabado cuatro días atrás donde se puede observar que el cauce solo cuenta con algunas lagunas de agua y peces tratando de sobrevivir, que en caso de que el agua no llegue están condenados a la extinción.
El tema del saqueo indiscriminado no es nuevo, sino más bien que la sequía excepcional que se está viviendo y padeciendo lo hizo más notorio. Y además por el fuerte compromiso social del zapalino Carlos Seoane que lo hizo visible a través de las redes sociales. Carlos María Berthet, con la autoridad que le otorgan sus más de 90 años y por haber sido uno de los primeros delegados municipales que tuvo Mariano Moreno, ha sido siempre un fuerte defensor de la naturaleza del Covunco.
De acuerdo con un documento al que accedió LMN, Berthet había alertado de estos saqueos sobre el curso del Covunco ya en el año 2014 al entonces intendente Ramón Zúñiga. En un completo informe acercado al jefe comunal, le pedía como máxima autoridad que lo enviara a la Dirección Provincial de Recursos Hídricos a cargo de Horacio Carvalho para ponerlo en conocimiento sobre las captaciones ilegales de las aguas en las nacientes del Covunco. Sin embargo, esa documentación nunca fue despachada.
"Entiendo que tal vez no se animó a enviar el informe el intendente Zúñiga. Una lástima porque, de haber actuado en su momento, no se habría llegado a la lastimosa situación que viven hoy el arroyo Covunco y las tres comunidades que de él dependen, y en especial la de Covunco Abajo, donde el agua no llega, produciendo un daño ambiental irreparable", sostuvo Maitén, una de las hijas de don Carlos.
Seoane fue el encargado de hacer visible la problemática del arroyo Covunco, denunciando públicamente primero y después penalmente en la fiscalía de Zapala. Ha aportado videos donde se observan las captaciones ilegales de agua y esta vez presentó un video donde se observa el cauce seco del arroyo en Covunco Abajo y peces en peligro de muerte.
"Mi intención es tratar de ser la voz no tan solo del criancero que está perdiendo animales o del productor que está perdiendo su siembra, sino la idea también es ser la voz de esos peces que están todavía en los ojos de agua que han quedado sobre el lecho del arroyo", dijo.
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