La Supercopa dejó secuelas para el Millo y el Xeneize

Esa final fue un punto de inflexión para ambos, a favor y en contra.

Se ha repetido hasta el cansancio la idea de que los clásicos son “partidos aparte”. Y mucho más si esos clásicos son finales. Por más usada que esté la frase, no pierde vigencia.

El duelo del 14 de marzo entre River y Boca por la final de la Supercopa Argentina quedó grabada a fuego en ambos protagonistas, aunque, claro, de forma opuesta. Para el ganador, River, representó un cambio de aire, un “desbloqueo”, como dijo su entrenador, y un nuevo punto de partida para todo lo bueno que vendría después. Para Boca, el perdedor, resultó en cambio un golpe difícil de procesar, que desorientó y lo dejó con la mirada perdida.

Del lado del equipo de Núñez, la realidad no era la mejor a la hora en que llegó a Mendoza. Venía de jugar los 15 partidos oficiales en los que sólo había ganado cinco. El resto eran dos empates y ¡ocho derrotas! Sin embargo, desde esa victoria ante Boca hasta hoy viene invicto, con ocho triunfos y una igualdad. Si bien en la Superliga sigue estando lejos de los puestos de Copa Libertadores (el objetivo al inicio del semestre), también es cierto que en un mes y medio pasó de estar cerca del último puesto (21 de 27 equipos) a ubicarse 12 con un partido menos a un punto de los puestos de Sudamericana.

43 por ciento de los puntos sacó Boca desde aquella final

Previo a la final, todo era incertidumbre en el Millo, que jugaba mal y Gallardo no encontraba el equipo. Hoy, aunque su mejor versión no aparece (o lo hace por momentos), se acostumbró a ganar. Convirtió 17 tantos y sólo recibió tres, consiguiendo además el pase a octavos de la Copa Libertadores, a una fecha del cierre de la fase de grupos.

2 puntos de 9 sacó Boca en la Copa desde que perdió con River, que metió los 9 que jugó.

En la vereda de enfrente los números son netamente opuestos. Desde la final, Boca sumó cuatro empates, tres derrotas y sólo tres triunfos, en los diez partidos que disputó. Pasó de estar cómodo en la punta a ocho de su escolta a quedar a tres de Godoy Cruz (aunque con un partido menos). La efectividad en goles también bajó, teniendo en cuenta que marcó once y recibió diez a partir de la fecha en Mendoza.

88 por ciento del total logró River, invicto tras ese partido

Desde los niveles individuales, ambos dieron un giro. En River se erigió como fundamental la figura de Armani, mientras que del otro lado Rossi comenzó a ser de lo más cuestionado. El Millo encontró en Pratto a su 9 mientras que el Xeneize oscila entre Wanchope, Bou y Tevez sin muchos resultados.

Pasó mucho tiempo de aquel duelo entre los dos más grandes, sin embargo, las secuelas siguen presentes. Uno lo disfruta y el otro no se lo puede sacar de la cabeza.

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