La terapia de último recurso para cruzar el umbral del dolor

La Legislatura se suma al debate para habilitar o no el tratamiento.

Catalina Arca

arcac@lmneuquen.com.ar

Rubén Becerra

becerrar@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Cuando se agotan los recursos medicinales y el dolor persiste, muchas personas deciden poner su esperanza en la utilización del cannabis como tratamiento alternativo, pese a su ilegalidad.

En Neuquén, quienes decidan probar el método alternativo recurren a la asociación de Cannabicultores del Alto Valle. Son el último recurso ante el dolor extremo.

Hernán, uno de sus integrantes, está encargado en elaborar el aceite de marihuana. Arrancó hace seis años, cuando empezó a investigar y se dio cuenta de que podía ayudar en el dolor a mucha gente.

Las personas que realizan esta actividad tienen claro que están infringiendo la ley, pero cumplen un rol fundamental donde el Estado actualmente no da respuestas.

Milena tiene casi dos años y los médicos le diagnosticaron epilepsia refractaria y síndrome de West. Su papá y su mamá probaron distintos tratamientos ofrecidos por la salud pública, pero con ninguno obtuvieron mejorías.

La toma de cuatro pastillas diarias y hasta 26 inyecciones con ACTH, una hormona que se utiliza para tratar los espasmos, fueron parte de las opciones ofrecidas por los médicos por entonces.

Ante ese panorama, sus padres comenzaron a averiguar sobre el uso del aceite de cannabis para el tratamiento de la epilepsia. En esa búsqueda, dieron con la organización Mamá Cultiva y posteriormente se contactaron con Cannabicultores del Alto Valle.

“Se nos ha hecho muy difícil, nos cambió la vida. Dejamos todo para mejorar la salud de la nena. Ahora los espasmos son menores, se ríe, llora, juego con su hermano”, contó Miguel, el papá, quien además aclara que no dejaron los tratamientos tradicionales.

Tratamiento

Nora tiene 60 años y hace 23 que sufre de fibromialgia, ese dolor crónico en todo el cuerpo que le impide realizar hasta las tareas más básicas en el hogar o incluso desplazarse de un lugar a otro. Junto con Jorge, su marido, recorrieron hospitales de la zona y de Buenos Aires para empezar un tratamiento, pero nada dio resultado.

Hace unos meses comenzaron a buscar a través de internet y se informaron sobre el uso medicinal del cannabis. Llegaron a Hernán a través de un conocido y lo caracterizaron como un “ser especial” que supo ponerse el “traje del dolor de los demás” para ayudar.

“Un día que tenga mejoría lo notamos enseguida, que pueda ir caminando y volver sin problemas, es mucho”, cuenta Jorge al ver los resultados en su mujer. Jorge y Nora tienen un sobrino al que le diagnosticaron cáncer con metástasis. El médico le recetó morfina para el dolor, pero no obtuvo resultados. “Ahora con el aceite de marihuana, notamos un cambio en él”, concluyó Jorge.

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