La torta entera

La columna de Bernardo Stamateas. Licenciado en Psicología, sexólogo clínico y escritor (www.stamateas.com)

¿Conocés la técnica de la visión panorámica? Por ejemplo, le muestran una torta a una persona y debe decir qué es lo que ve. Luego le preguntan qué ingredientes lleva, a lo que seguramente responde: "Harina, manteca, azúcar, leche y huevos".

Dicho ejercicio lo conduce a reflexionar sobre el hecho de que "nadie come los ingredientes por separado, pero todos juntos forman una torta".
Esta técnica puede servirte cada vez que surja algún problema inesperado en tu vida.
A veces nos suceden cosas que a simple vista parecen ser muy negativas, pero al final resultan a nuestro favor.

Perder un empleo nos impulsa a buscar uno mejor; perder la salud nos lleva a replantearnos nuestro estilo de vida; recibir un insulto nos puede conducir a una mirada introspectiva para pararnos frente a la vida con una mejor actitud.

No pierdas tiempo observando hechos aislados del pasado que fueron dolorosos, como si fueran los ingredientes sueltos.

Poné el foco en todo lo que has logrado hasta ahora, en lo positivo, en "la torta entera". Seguramente no te imaginaste estar donde hoy estás.

Cuando uno entiende que todo lo que ha vivido colabora para su bien, deja de contar un suceso negativo una y otra vez, y comienza a enumerar todas sus experiencias, a reconocer que todas ellas lo convirtieron en quién es; y a mirar el futuro con optimismo y esperanza.

Si sos capaz de verte como una persona extraordinariamente exitosa, tanto con los ojos abiertos como con los ojos cerrados, entonces tenés fe.

La fe nos permite tener una visión amplia, abarcativa, de todo lo que nos rodea y nos ayuda a ser positivos.

Quizás hoy no te encuentres en el lugar en el que quisieras estar, pero seguramente hay en tu vida muchas cosas buenas por las que podés agradecer.

Mantené el foco en aquello que planificaste, pero prestá mucha atención a las nuevas oportunidades que pueden aparecer de repente, para aprovecharlas al máximo. La vida siempre, pero siempre pone oportunidades a nuestro alcance.

En Estados Unidos las palmeras suelen alcanzar grandes alturas debido a que son flexibles y se doblan. De esa manera, un viento fuerte no las puede arrancar de raíz y derribar, a diferencia de otros árboles. Sé como la palmera y no permitas que las circunstancias negativas te quiebren. No olvides que todo pasa y el mundo está en permanente cambio. Al igual que la palmera, siempre podrás ponerte de pie para comprobar que lo negativo se ha transformado a tu favor.

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