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La Mañana familia

La travesía de un estudiante para pasar las fiestas con su familia sin contagiarlos

Organizó su vuelta desde Buenos Aires a su Andacollo natal para aislarle y, en el caso de que tenga el virus, poder superarlo antes de ver a sus familiares.

Ángel Soto estudia en la Universidad de la Matanza y volvió desde la provincia de Buenos Aires a su Andacollo natal. “Fue toda una travesía”, aseguró al contar los días de aislamiento, el viaje y todas las medidas de seguridad que tomó para no contagiar a nadie en las fiestas de fin de año.

Hace más de cinco años que este joven de 25 años comenzó a estudiar kinesiología y, desde ese momento, la vuelta para las fiestas familias se volvió "casi obligatoria". Entre las ganas de volver a ver a su familia tras más de nueve meses de soledad, Ángel habló con su padre y organizaron la vuelta.

“Hasta ese momento no había pasajes, o los que estaban eran caros”, aseguró. Contó que su idea era poder llegar los primeros días de diciembre para hacer el aislamiento y, en el caso de dar positivo, "vencía el virus" y así podía celebrar en familia.

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El 18 de noviembre, el padre del joven partió hasta Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Descansó dos días y el 20 ya estaba de camino de regreso con su hijo. “Por suerte tengo un papá así que a pesar de todo siempre está para uno. Viajó más de 1500 kilómetros solo para buscarme y yo se lo reagradezco”, dijo emocionado.

Al llegar de nuevo a Andacollo, una casa de la familia los estaba esperando. “Está a tres kilómetros de donde vivimos, pero es segura porque está alejada y tiene patio”, describió.

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El resto de la familia se acercó durante esos quince días a preguntar "si estaba todo bien" y a llevarle comida. “Lo dejaban en el portón, a diez metros nuestro y nosotros íbamos a buscarlo. Era muy raro porque hacía un año casi que no los veía y me tenía que contener las ganas de abrazarlos”, narró.

La ansiedad de esperar hasta el día 14 de aislamiento y tras confirmarse varias veces al día no tener síntomas, hizo “peor la espera”. “Me la pasé durante nueve meses sentado en una silla, leyendo y estudiando esperando que pase. Pero esas dos semanas la impaciencia me hacía mal y lo único que pensaba era que no quería tener el virus”, dijo tras contar el temor que le causó estar en un lugar de Buenos Aires con muchos casos.

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"Sé lo que el personal de salud está sufriendo"

Ángel Soto sabe que al estar estudiando una carrera vinculada con la salud lo condiciona. “Este año perdí de hacer las prácticas por la pandemia, pero entiendo la situación. Uno la vive desde muy cerca y no salí en estos nueve meses para nada. Sé lo que es el virus y lo que el personal de salud está sufriendo y por eso cuando lo vi a mi viejo me emocionó tanto… Creí que no los iba a poder ver por mucho más tiempo”, contó.

Después de todo el año sin vacaciones, el joven señaló que se la pasó "todo el día estudiando". “Salía a la calle solo para ir al supermercado y volvía. Sentí en un momento que no aguantaba más y necesitaba las fiestas y la familia para poder seguir”, relató.

Del encierro con su padre a estar rodeado del mismo amor

Tras quince días de “un encierro espantoso”, padre e hijo volvieron a su casa. “Cada vez que vengo acá intento disfrutar a cada momento y ahora lo estoy haciendo más que nunca”, se alegró.

Se siente feliz y tranquilo de poder pasar la fiestas rodeado de su gente y su familia. Si bien el encierro sigue estando presente, “este es distinto”. “Acá siempre hay algo que tenemos que hacer y no vemos a nadie más que sea a mi familia. Creo que en Andacollo, como en varias localidades, se sigue respetando mucho las medidas sanitarias y eso me da orgullo. Habla de la empatía con los trabajadores de la salud”, analizó.

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Ahora, Ángel descansa con su familia los días de vacaciones y en febrero ya tiene que estar de nuevo en Buenos Aires. “Aunque no hay nada confirmado aún, pero creo que voy a salir en enero, para poder hacer el asilamiento allá y seguir tranquilo. Porque lo peor que podría pasar es contagiar a alguien, si bien sé que es una posibilidad, intento respetar las medidas al máximo y minimizar que eso ocurra”, dijo.

Con la fecha de regreso a mitad de enero, Ángel “disfrutó” unas fiestas de fin de año distintas “rodeado con el mismo amor” y con la vida. “Eso es lo importante, que estemos todos bien y a seguirse cuidando”, concluyó.

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