Los asesinatos de civiles en masa producidos en la ciudad ucraniana de Iyium, donde los militares de la nación atacada hallaron cerca de 450 fosas comunes luego de la retirada de Moscú, ya forman parte de la agenda internacional. A pedido de Volodímir Zelenski, la Unión Europea (UE) planteó la creación de un tribunal internacional para los crímenes de guerra. Entre otras cuestiones, la medida sería tomada debido a que se encontraron signos de tortura en los cuerpos que fueron exhumados: se sospecha que las tropas que responden al Kremlin llevaron a cabo una matanza similar a la ocurrida en Bucha.
Al mismo tiempo, el servicio de Inteligencia británico advirtió que el Ejército ruso no tendría suficientes reservas como para paliar los efectos de una nueva contraofensiva de Ucrania, que tiene foco en la región de Kharkiv. “Cualquier pérdida sustancial de territorio en esta zona socavaría inequívocamente la estrategia de Vladimir Putin”, aseguró el ente dependiente del gobierno inglés. Al mismo tiempo, los analistas consideran que el Kremlin dispuso una nueva línea de defensa sobre el río Oskil, lindero a la ciudad de Svatove, en la frontera con Lugansk; la moral del país soviético, que sufrió duras derrotas y que padeció la recuperación de algunos sectores por parte de sus rivales, complicaría una victoria que parecía segura en el marco del conflicto bélico.
Volodímir Zelenski escribió un sentido mensaje en sus redes sociales tras la masacre en Izyium. “¿Cuántos más de nuestra gente deben morir para que todos finalmente lo descubran?”, sentenció.
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