La urbanización devora las últimas chacras del oeste

Cada vez quedan menos terrenos productivos y avanzan los loteos.

Neuquén.- Son escasas las tierras que aún quedan disponibles en los alrededores de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Neuquén, uno de los últimos baluartes de la producción en el sector noroeste de la ciudad. La urbanización avanza, se expande hacia todos lados como una mancha y se lleva puestas las últimas chacras productivas de peras y manzanas.

Entre las calles Crouzeilles y Río Colorado, que delimitan el fin del ejido de la capital neuquina, aún persisten algunos manzanos con sus frutos en pie, mientras que otros predios ya se transformaron en tierra arrasada que esperan ser loteados para algún proyecto inmobiliario.

Sobre la margen norte de la pista de aterrizaje –o de despegue– quedan algunas chacras, no todas explotadas pero las que están también forman parte de las consultas que han realizado ante el municipio capitalino con la intención de lotearlas.

Según datos oficiales hasta agosto del año pasado había 49,63 hectáreas de ese sector de Valentina Norte Rural por las que sus propietarios habían iniciado algún trámite en el municipio para lotearlas.
A metros de la calle Laprida y Pergamino, unas máquinas ya habían sacado de raíz algunos árboles frutales y los habían depositado en uno de los extremos del predion en tanto que el resto se encargaba de delimitar los futuros terrenos.

En la Municipalidad cuentan con un plano de subdivisión en trámite de algunas propiedades que han avanzado con los procesos de urbanización.

Algunas de esas nomenclaturas se corresponden con la habilitación que les otorgó la en su momento polémica ordenanza 12.815, conocida como "las Valentinas". De lo contrario no hubiesen contado con un marco legal debido a que se trata de espacios denominados PPA (producción primaria agrícola). A partir de la sanción pasaron a formar parte de la zona periurbana de transición.

Sobre la margen sur, en tanto, ya prácticamente no hay disponibles. Sólo dos carteles anuncian la venta de unos dúplex que no superan los 300 metros cuadrados. En el resto está el caserío frente al ingreso del aeroclub y su continuación por calle Martinica hacia Cuba, que termina en una antigua toma ya consolidada aunque no regularizada. Entre la pista y la parte trasera del barrio Ferroviario se levantaron numerosas casas en el predio que fue tomado hace unos años atrás.

"Este era un terreno que había tomado uno de los hijos de los ferroviarios y que luego me lo vendió hace unos cuatro años. De mis vecinos de la cuadra, la mayoría son familias que les compraron a otras", dijo Raúl Puebla, un vecino del caserío que está detrás del barrio Ferroviario, donde hace unos años se instaló un asentamiento sobre un predio destinado a espacios verdes.

Los antiguos vecinos del barrio contiguo al aeroclub señalaron que ya prácticamente no hay terrenos disponibles en ese sector, siendo que hasta no hace más de seis años ese lugar era considerado el confín de la ciudad donde la tierra prácticamente carecía de valor.

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