La verdadera historia del Día de los Enamorados

En la antigua Roma se adoraba a unos 15 dioses y se perseguía a los cristianos.

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El 14 de febrero es una fecha para recordar al ser amado, regalar chocolates, corazones y flores... Eso sí, dándoles envidia a los solteros que no tienen con quién festejar este día.

¿De dónde nace esta historia?
En la antigua Roma se adoraba a unos 15 dioses y se perseguía a los cristianos. Sin embargo, había sacerdotes muy empecinados en que la gente se casara bajo el ritual cristiano. Valentín fue uno de los que se dedicó a casar parejas aun cuando el emperador lo había prohibido. El dirigente romano tenía la creencia de que los soldados casados no eran tan buenos y eficientes como los solteros, porque los casados querían volver a casa y los otros no tenían esa urgencia.

Además, en la antigua Roma, el 15 de febrero se celebraba el día de la fertilidad o Lupercalia (en honor del dios Lupercus) y más gente quería contraer matrimonio en esa fecha.

15/2 En esa fecha se celebraba el día de la fertilidad y muchos la elegían para casarse.

El emperador se enteró de que Valentín hacía casamientos clandestinos y mandó a detenerlo. Fue en ese momento en el que el sacerdote intentó cristianizarlo. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían, los soldados y el propio gobernador de Roma lo obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín. El emperador romano cambió de opinión y ordenó al gobernador de Roma que procesara al sacerdote, acto que llevó a cabo Asterius, su lugarteniente.

Cuando este estuvo delante de Valentín, se burló de la religión cristiana y quiso ponerlo a prueba: le preguntó si sería capaz de devolverle la vista a una de sus hijas, que era ciega de nacimiento. El sacerdote aceptó y en nombre del Señor obró el milagro, cristianizando a la chica. Pero hubo un problema... Valentín se enamoró de la muchacha. En la víspera de su ejecución, le envió una nota de despedida que firmó con las palabras "de tu Valentín", de ahí el origen de las cartas de amor y poemas que se envían los enamorados en esta fecha. El lugarteniente Asterius y toda su familia se convirtieron al cristianismo pero no pudieron liberar a Valentín de su ejecución.
San Valentín fue decapitado el 14 de febrero de 270 d.C., el día de los que pierden la cabeza por amor.

Pero no todo es fiesta en el día de San Valentín, ya que va ganando adeptos en el mundo -como el Grinch de la Navidad- el movimiento anti San Valentín, que le clava la flecha por la espalda a Cupido a traición. A estos militantes antirrománticos, si la fecha antes nombrada los mueve a algo, es a realizar fiestas descontroladas de solteros y a invertir más en tragos y menos en bombones. Que la naranja está completa y no le falta media nada, que se trata de una celebración importada para abarrotar los restaurantes de reservas, agotar las florerías, invadir las bombonerías y casas de peluches de tiernos tortolitos enamorados... Para otros es un triste número -el 14- que les recuerda años y años brindando con el espejo, visitando salas de chat de citas de madrugada o mirando fotos de ex.

Pensar que hasta hace unos años si alguien mencionaba el Día de San Valentín, seguramente se topaba con más de uno que le respondía, confundido, "¿San qué?", luego de buscar en el archivo mental que le aportara una pista (en aquel entonces no había buscadores cibernéticos que pudieran ayudarnos). Es que una década atrás, esa era una fecha cuasi ignota por estas latitudes.

Pero el tiempo pasó y con él llegó la costumbre de celebrar, también aquí, esa fiesta del amor. Esta festividad, a la que algunos le atribuyen origen romano y otros anglosajón, se comenzó a hacer muy popular el siglo pasado. Y como era de esperar, nosotros no podíamos quedar exentos de esta lluvia de corazones. El 14 de febrero es, para algunos, una oportunidad más para celebrar el amor romántico y pasional que sienten.

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