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La Mañana asesinos seriales

Las 5 cartas de asesinos seriales que completan las 10 más espeluznantes

Completamos el top 10 de los mensajes más macabros escritos por los autores de crímenes históricos. ¿Ya leíste los primeros cinco?

A lo largo de los años, muchos asesinos en serie no solo alcanzaron la infamia y aterrorizaron a la sociedad debido a las personas que mataron y a la forma en que llevaron a cabo sus crímenes. También lo hicieron a través de la palabra.

Ya sea por ego, locura o búsqueda de provecho de algún tipo, varios “serial killers” se comunicaron en plena y sanguinaria actividad con policías, autoridades, periodistas y demás a través de distintos medios. Y lo que dijeron, muchas veces, quedaría grabado en la memoria colectiva para siempre.

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La semana pasada repasamos cinco de los mensajes más celebres y espeluznantes escritos por asesinos seriales. En esta segunda entrega, llegan los otros cinco que completan el top 10.

El Asesino del Zodiaco

Uno de los más emblemáticos “serial killers” jamás descubiertos. No por su prontuario (mató a cinco personas e hirió a otras dos) ni por su modus operandi (atacó a tres parejas y un taxista, y asesinó tanto con arma de fuego como con arma blanca). Más bien, por el pánico (y fascinación) que provocó en California gracias a las cartas con mensajes cifrados que le envió en 1969 a los diarios San Francisco Chronicle, Vallejo Times Herald y The San Francisco Examiner, en plena actividad criminal.

Si bien fue recién en su segunda misiva cuando se presentó ante el mundo como “el Zodiaco”, es la primera de ellas la más recordada. La misma fue enviada en copias prácticamente iguales a los mencionados periódicos, el 31 de julio de 1969. En el texto, escrito de puño y letra, el asesino se adjudicaba sus dos primeros crímenes, presentaba por primera vez su símbolo característico (un círculo atravesado por una cruz, que da la apariencia de ser una mira telescópica) y aseguraba que en el mensaje cifrado que adjuntó en el sobre revelaba su verdadera identidad. En la carta, el Zodiaco le había mandado a cada uno de los tres diarios un tercio diferente de un criptograma de 408 símbolos, el cual solicitaba que fuera publicado en la tapa de cada uno de esos medios. De lo contrario, decía, iba a “deambular todo el fin de semana matando a personas solitarias durante la noche, hasta terminar con una docena de personas en todo el fin de semana”.

Las tres partes del criptograma fueron publicadas y, una semana después, un matrimonio aficionado a los códigos logró descifrarlo. El mensaje rezaba:

Me gusta matar gente porque es muy divertido. Es más divertido que matar animales salvajes en el bosque, porque el hombre es el animal más peligroso de todos. Matar algo me da la experiencia más excitante. Es aún mejor que acostarte con una chica. Lo mejor de todo esto es que, cuando me muera, renaceré en el paraíso y todos a los que he matado serán mis esclavos. No les daré mi nombre porque tratarán de retrasar o detener mi recolección de esclavos para mi vida en el más allá ebeorietemethhpiti.

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Asesinos seriales: la carta del asesino del zodiaco, acusado de matar al menos a cinco personas.

Asesinos seriales: la carta del asesino del zodiaco, acusado de matar al menos a cinco personas.

Ningún otro criptograma contenido entre todas las cartas que el “serial killer” mandó desde el 31 de julio de 1969 al 29 de enero de 1974 -fecha de su última misiva “oficial” (NdR: hay quienes creen que muchas otras cartas que aparecieron después, hasta 1990, corresponden al Zodiaco) pudo ser descifrado... hasta el 5 de diciembre de 2020.

El mensaje encriptado de la misiva correspondiente al 8 de noviembre de 1969, decodificado por tres aficionados, rezaba: “Espero que lo estéis pasando muy bien tratando de atraparme. Ese que salió en televisión no era yo (NdR: se refiere a las llamadas telefónicas que alguien que aseguraba ser el criminal serial mantuvo al aire con un show matutino el 22 de octubre de 1969). No me asusta la cámara de gas porque me enviará al paraíso lo antes posible. Ahora tengo los suficientes esclavos que trabajen para mí mientras que el resto del mundo no tiene nada. Así que les asusta la muerte. A mí no me asusta porque sé que mi nueva vida será fácil en la muerte paradisíaca”.

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Asesinos seriales: la carta del asesino del zodiaco, acusado de matar al menos a cinco personas.

Asesinos seriales: la carta del asesino del zodiaco, acusado de matar al menos a cinco personas.

El Hijo de Sam

El también conocido como “Asesino del Calibre .44” (por el tipo de pistola que usaba para matar), fue atrapado e identificado como David Berkowitz el 10 de agosto de 1977 en Yonkers, Nueva York, tras un sanguinario raid que dejó el saldo de seis personas muertas y siete heridas. Si bien algunas teorías indican que Berkowitz no actuó solo (tal cual expone la miniserie documental de Netflix “Los Hijos de Sam: Un Descenso a los Infiernos”, que sirvió como disparador para una de nuestras notas, publicada meses atrás), la historia oficial lo establece al día de hoy como único responsable de los crímenes y verdadero portador del infame apodo “Hijo de Sam”. Sobrenombre con el que fue asociado de ahí en más y por siempre gracias a una de las enigmáticas y siniestras cartas que el asesino (o alguno de los presuntos involucrados en los asesinatos, si las teorías alternativas fueran correctas) escribió de puño y letra, y dejó junto a los cadáveres de dos de sus víctimas.

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Asesinos seriales: la carta de El Hijo de Sam, detenido tras matar a seis personas y herir a siete.

Asesinos seriales: la carta de El Hijo de Sam, detenido tras matar a seis personas y herir a siete.

La misma, dirigida al Capitán del Departamento de Policía de Nueva York, Joseph Borrelli, decía:

Estoy profundamente dolido de que me llamen misógino. No lo soy. Pero soy un monstruo. Soy el “Hijo de Sam”. Soy un pequeño “mocoso”.

Cuando papá Sam se emborracha se vuelve malo. Golpea a su familia. A veces me ata y me deja atrás de la casa. Otras veces me encierra en el garaje. A Sam le encanta beber sangre.

"Sal y mata”, ordena papá Sam.

Detrás de la casa algunos descansan. La mayoría son jóvenes -violadas y descuartizadas-su sangre drenada-solo huesos ya.

Papá Sam me encierra en el ático también. No puedo salir pero me asomo por la ventana y veo al mundo pasar.

Me siento como un forastero. Estoy en una onda distinta a los demás -programado para matar.

Sin embargo, para detenerme deben matarme. Atención a toda la Policía: primero dispárenme-disparen a matar o aténganse a las consecuencias. ¡Manténganse fuera de mi camino o morirán!

Papá Sam ya está viejo. Necesita sangre para conservar su juventud. Ha sufrido muchos infartos. Demasiados infartos. “Ugh, me duele que te duela, Sonny Boy”.

Extraño sobre todo a mi hermosa princesa. Está descansando en la casa de nuestra señora, pero la veré pronto.

Soy “el monstruo”-“Belcebú”-el “Rollizo Behemoth”.

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Asesinos seriales: la carta de El Hijo de Sam, detenido tras matar a seis personas y herir a siete.

Asesinos seriales: la carta de El Hijo de Sam, detenido tras matar a seis personas y herir a siete.

Me encanta cazar. Merodear las calles en busca de diversión-carne sabrosa. Las mujeres de Queens son las más bonitas de todas. Debo ser el agua que beban. Vivo para cazar-es mi vida. Sangre para papá.

Señor Borelli, ya no quiero matar, señor, ya no más, pero debo hacerlo. “Honrarás a tu padre”.

Quiero hacerle el amor al mundo. Amo a la gente. No pertenezco a la Tierra. Regrésenme a Yahoos.

A la gente de Queens: los amo. Y quiero desearles a todos felices Pascuas. Que Dios los bendiga en esta vida y en la otra, y por ahora les digo adiós y buenas noches.

Policía, déjenme estremecerlos con estas palabras:

¡Volveré!

¡Volveré!

Que sea interpretado como-BANG, BANG, BANG, BANG- “Ugh!!”

Suyo en el crimen, el Señor monstruo.

Dennis Rader

Más conocido como el “Asesino BTK” o “BTK” a secas -sigla que refiere a las iniciales de las palabras en inglés “bind”, “torture”, “kill” (en castellano, “atar”, “torturar”, “matar”), es un sádico “serial killer” que mató a diez personas entre 1974 y 1991. Perturbadísimo desde su infancia, Rader logró salirse con la suya y pasar desapercibido durante décadas bajo una fachada de padre de familia ejemplar. Ni su esposa de toda la vida, ni sus dos hijos, ni sus vecinos, ni ningún compañero de trabajo, o de la Iglesia Luterana a la que asistía, o de los Boys Scouts que lideraba en Wichita, Kansas (donde residía) jamás sospecharon de él. Fueron sus soberbias cartas dirigidas a las autoridades y medios de comunicación a lo largo de los años las que terminaron por derribarlo. Gracias a la última, que envió en un diskette en 2005, la Policía logró rastrearlo y, por fin, capturarlo.

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Asesinos seriales: la carta de Dennis Rader, acusado de matar a 10 personas.

Asesinos seriales: la carta de Dennis Rader, acusado de matar a 10 personas.

Fue la primera, sin embargo, la más resonante y siniestra de todas ellas. En febrero de 1974, un mes después de matar a un matrimonio y dos de sus hijos (su primer ataque), el hasta ese momento múltiple asesino y luego asesino en serie le envió una extensa misiva al diario Wichita Eagle. En ella, no solo se adjudicaba el cuádruple crimen: también lo describía con lujo de detalles. Sin embargo, el fragmento más memorable era otro. En sus líneas, Dennis Tader escribió:

Siento mucho que esto le haya pasado a la sociedad... Es difícil contralarme a mí mismo. Probablemente puedan llamarme “psicótico con problemas de perversión sexual”. Nunca sabré por dónde entró a mi cerebro este monstruo. Pero está acá para quedarse. ¿Cómo uno puede curarse a sí mismo? Si pedís ayuda y decís que mataste a cuatro personas, se van a reír o van a apretar el botón antipánico para llamar a la Policía... No lo puedo parar, el monstruo sigue y me lastima tanto como a la sociedad. Quizás ustedes puedan detenerlo. Yo no puedo. Buena suerte en la cacería.

PD: Como los criminales sexuales deciden no cambiar su modus operandi, o no pueden hacerlo por naturaleza, tampoco cambiaré el mío. La palabra en código para mí será... atarlos, torturarlos, matarlos. B.T.K. Verán que lo hará de nuevo.

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Asesinos seriales: la carta de Dennis Rader, acusado de matar a 10 personas.

Asesinos seriales: la carta de Dennis Rader, acusado de matar a 10 personas.

Keith Hunter Jesperson

Este asesino y violador serial canadiense condenado a cadena perpetua por ocho femicidios (aunque aseguró haber matado a 185 personas a lo largo de su vida) tiene un apodo muy particular: “El Asesino de la Cara Feliz”. Se lo ganó poco después de su primer crimen, ocurrido en enero de 1990 en Portland, Estados Unidos, gracias a la manera que tenía de firmar sus confesiones.

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Asesinos seriales: la carta del asesino de la cara feliz, acusado de matar a ocho mujeres.

Asesinos seriales: la carta del asesino de la cara feliz, acusado de matar a ocho mujeres.

La primera de ellas tuvo lugar en la pared de un baño de una parada de camiones (NdR: Jesperson era camionero). Aliviado y quizás también algo frustrado (aunque suene contradictorio), por el hecho de que una pareja había sido arrestada en lugar de él por el asesinato de quien había sido su primera víctima (NdR: una mujer acusó falsamente a su violento novio del femicidio, en un intento por escapar de la relación abusiva a la que estaba sometida), Jesperson escribió en la mencionada superficie:

Maté a Tanya Bennett el 21 de enero de 1990 en Portland, Ore. La golpeé hasta la muerte, la violé, y me encantó. Sí, estoy enfermo, pero también la paso bien. Otra gente se echó la culpa y yo estoy libre.

¿La firma de ese mensaje? Un dibujo de una carita sonriente.

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Asesinos seriales: la carta del asesino de la cara feliz, acusado de matar a ocho mujeres.

Asesinos seriales: la carta del asesino de la cara feliz, acusado de matar a ocho mujeres.

El tiempo pasó y nadie se hizo eco de la confesión que había dejado en aquel baño. Así que, después de matar a otras mujeres, decidió escribirle una carta al diario The Oregonian. En ella confesó sus crímenes hasta ese momento y volvió a firmar de la misma manera. A partir de ese momento, el mundo lo conocería como “El Asesino de la Cara Feliz”, hasta que fue arrestado el 30 de marzo de 1995 y su verdadera identidad se hizo pública.

El Francotirador de Washington D.C.

En octubre de 2002, en el plazo de tres semanas, una ola de asesinatos en la vía pública aterrorizó a toda el área metropolitana de Washington D.C. Los crímenes eran llevados a cabo mediante certeros disparos a distancia, sin un motivo aparente y a personas cualquiera. Las autoridades, los medios y la comunidad no tardaron en darse cuenta que se encontraban ante la amenaza de un implacable y peligrosísimo “serial killer”, al que llamaron “El Francotirador de Washington D.C.”.

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Asesinos seriales: la carta del Francotirador de Washington, acusado de matar a 17 personas en una ola de asesinatos en la capital estadounidense.

Asesinos seriales: la carta del Francotirador de Washington, acusado de matar a 17 personas en una ola de asesinatos en la capital estadounidense.

Nadie sabía quién era ni por qué lo hacía. El asesino no dejaba otra marca o pista más que las balas de su rifle de alta precisión y los cadáveres de sus víctimas. Hasta que, en una de las escenas de sus crímenes, decidió dejar un mensaje. Uno que perturbó a la Policía y a la opinión pública.

Se trataba de una carta del Tarot. La carta de La Muerte. Cuando los oficiales que la encontraron la levantaron, se dieron cuenta de que, en su reverso, llevaba escrito un mensaje:

Para usted Sr. Policía

Código:

“Llámenme Dios”

“No lo difundan en la prensa”

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Asesinos seriales: la carta del Francotirador de Washington, acusado de matar a 17 personas en una ola de asesinatos en la capital estadounidense.

Asesinos seriales: la carta del Francotirador de Washington, acusado de matar a 17 personas en una ola de asesinatos en la capital estadounidense.

El Francotirador de ínfulas divinas siguió matando, hasta que, poco más de dos semanas después, fue detenido por la Policía.

No era un asesino. Eran dos: John Allen Muhammad, de 41 años, y Lee Boyd Malvo, de 17. Este último, durante el proceso judicial que derivaría en sus respectivas condenas, reveló que la intención detrás de la ola de ataques, que dejó el saldo de 17 muertos y 10 heridos, era matar a personas blancas para generar pánico, pedir dinero al gobierno de Estados Unidos a cambio de detener los ataques y, con el mismo, reclutar un ejército de jóvenes negros y aterrorizar a otras ciudades del país.

Malvo fue sentenciado a cadena perpetua, mientras que Muhammad a la pena de muerte. Fue ejecutado mediante inyección letal el 10 de noviembre de 2009.

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