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Las claves de los $4000 millones de letras provinciales

Serán destinadas a pagar deudas de la provincia. No está claro si se podrán usar para pagar servicios y cancelar impuestos. El BPN, agente financiero, aplica una tasa sobre el rendimiento de la letra que va en contra de la cancelación de la deuda.

Las letras autorizadas por la Ley 3230 se emiten por 4.000 millones de pesos y pagan una tasa pasiva, inferior a la inflación (tasa negativa), y se entregarán a proveedores del Estado provincial que “voluntariamente” las acepten como pago para el total de la deuda acumulada.

Este instrumento financiero, lanzado el mes pasado, en medio de la caída de la recaudación provincial, tiene esta semana una fecha importante: mañana (viernes 26) vence el plazo estipulado para que los acreedores de la provincia puedan asegurarse recibir letras al valor nominal, sin una penalidad que impone el programa para quienes lo hagan después.

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Al mismo tiempo, aún no resulta claro si se podrán utilizar para el pago de servicios como los del EPEN, EPAS y para cancelar impuestos.

¿Qué es una letra?

Se trata de un instrumento financiero por el cual el gobierno provincial paga deudas en el actual contexto de crisis. A través de la una resolución, de ministerio de Economía de la provincia, anunció la puesta en marcha de esta modalidad de pago: una en la que a través del BPN se entregarán estas letras, que pagan un interés, con el cual se termina cancelando, en el plan ideal, la deuda que contrajo el Estado.

Los usos, el BPN y los créditos

Entre los reparos de proveedores, figura el hecho de que, por caso, sean solo los tenedores originales los que pueden pagar con letras servicios o impuestos provinciales, ni está reglamentado a qué valor serán tomadas en esos casos. Debiera ser al Valor Técnico.

Al mismo tiempo, de poder utilizarse ante determinado organismo, la resolución establece períodos de carencia y lo subordina a reglamentaciones que todavía no están disponibles. Durante tres meses no se pueden pagar impuestos provinciales. Y no se sabe qué ocurre para el caso del resto de los servicios.

Luego de este plazo inicial, se establece la posibilidad de cancelar hasta el 25 por ciento de los impuestos con las letras, y después de tres meses más hasta el 50 por ciento; recién a los 9 meses el 100%. Es decir, hay una restricción durante la cual no se puede pagar.

Por su urgencia, uno de los puntos que despertó el malestar de los posibles tomadores de las letras es la situación que se dará desde el 26 de este mes. Se trata del último plazo para adherirse, y ser elegible, si el gobierno provincial lo cree conveniente. Quienes entren luego de este plazo, lo harán perdiendo de entrada ya que recibirán menos letras, si es que no hay una prórroga para la adhesión. Esto es así, porque les darán letras valuadas con intereses devengados a cambio de deudas provinciales largamente vencidas a las que no se les reconoce interés.

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De acuerdo a lo que dice la resolución, los proveedores que ingresen en este plan no podrán hacer reclamo alguno una vez que firmen. Algo que sigue generando dudas respecto de la legitimidad de la operatoria, en especial en plazos tan perentorios.

Hay, por otra parte, cierta incertidumbre respecto de la rapidez con la que se pueda realizar el trámite, y el impacto que esto podría tener con un ingreso gravoso, ya que, como se menciona más arriba, quienes accedan a este programa de letras luego del primer mes, recibirán un descuento.

Otro punto que motiva las quejas entre proveedores es el pago de tasas y comisiones. El agente financiero es el Banco de la Provincia de Neuquén (BPN). Cada uno de los proveedores que busque acceder, deberá abrir en la entidad bancaria una cuenta comitente, una suerte de caja de ahorro para títulos, como establece la Comisión General de Valores para este tipo de operatorias.

Como esa cuenta se abrirá en el banco provincial, deberán pagar una comisión a la entidad neuquina que, para el primer año, es igual al 1,2% de los intereses que rinde la letra, condición estimada como muy onerosa. Esta comisión, luego del primer año, se vuelve trimestral, como el rendimiento de las letras, e impone que la entidad bancaria por esta vía se quede con parte de la ganancia de los acreedores.

El BPN ofrece créditos a quienes acepten las letras con un aforo del 20 por ciento

Al mismo tiempo, se puede vislumbrar una situación de riesgo que podría ir aparejada a la operación. En efecto, la iniciativa del gobierno llega en un contexto en que el Estado provincial sobrelleva una caída en la recaudación. Es el mismo escenario económico que le impide pagar en efectivo las provisiones que adeuda. Los acreedores están afectados por esa misma coyuntura. Vienen con un arrastre de caída de la actividad económica que perturba su situación, lo que los vuelve más vulnerables a la hora de tomar créditos.

En medio de este clima económico, el BPN ofrece créditos a quienes acepten las letras. El problema está en las condiciones. La entidad les pide un aforo del 20 por ciento. Esto es: un proveedor que tome ese crédito, podría acceder a efectivo por la misma cantidad que tiene en letras, menos un 20 por ciento. Al mismo tiempo, sus letras quedarán en la cuenta comitente, prendadas a nombres del BPN. Es decir, el proveedor que acceda al crédito tendrá inmovilizadas las letras. A la par, la tasa elevada para este crédito: en el mercado, suelde ser cinco puntos por encima de la tasa de referencia Badlar, sin embargo, en este caso se ubica unos 20 puntos por encima, una situación sin parangón en la plaza financiera.

No son muchas las otras opciones para acceder a efectivo: un proveedor que quisiera hacerlo a través de las letras podría buscar “vender” esa letra a un agente financiero, algo que en el mercado actual podría hacerle perder un 40 por ciento de su valor.

Como puntada final, como la tasa badlar aún es baja, y es la que rinde la letra, se reservan el derecho de cancelar unilateralmente, con perjuicio al tenedor.

Por un lado, el gobierno les dice a los proveedores que la adhesión es voluntaria, pero la alternativa es que solo está pudiendo pagar una parte de la deuda en pesos y el resto en letras. Parece que el proveedor puede decidir por su propia voluntad, y las empresas más chicas o con mayores costos fijos deberán caer en el esquema del BPN con tasas muy altas.

Los proveedores están buscando que las letras sean transmisibles para, a su vez, poder entregar a sus proveedores y estos pagarles a empresas de servicio como el EPEN o cancelar impuestos, por caso. Así, sostienen, se descomprimiría un frente complicado como el de erogaciones impositivas en medio del actual ciclo de crisis.

También, en la misma línea, parte de estos sectores que dinamizan la economía, aspiran a que las letras se computen para el pago de ingresos brutos sin periodos de carencia y por la totalidad. Para eso se necesita la implementación de certificados de no retención y percepción, algo que ya sucede en otras provincias como Río Negro y todavía Neuquén no ha dado pistas claras acerca de si será instrumentado.

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