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Las historias de los inmigrantes judíos que llegaron al Valle tras el Holocausto

Cinco historias que recuerdan el terror vivido en la alemania Nazi hace 80 años atrás

“Lo que yo busco es que el pensar dé fuerza a las personas para que puedan evitar los desastres en aquellos momentos en los que todo parece perdido”, Hanna Arendt

Hanna Arendt fue una filosofa judía nacida en Alemania que huyo a Estados Unidos en 1941, trabajo para la revista The New Yorker para quien escribió una serie de artículos en 1961 sobre el juicio a Adolf Eichman, que se llevó a Cabo en Jerusalén. Sus reflexiones e ideas sobre el accionar de los nazis en particular y luego de los totalitarismos en general, han permitido pensar y reflexionar sobre las razones que llevan a las personas a cometer un mal tan terrible y atroz. Ella alerto sobre una cuestión que nos interpela a todas las personas, es el hecho que “Únicamente la pura y simple irreflexión (...) fue lo que le predispuso a convertirse – a Eichman- en el mayor criminal de su tiempo”. “No era estupidez, sino una curiosa, y verdaderamente auténtica, incapacidad para pensar”. A esta incapacidad – o tal vez desinterés- para, pensar reflexionar y cuestionar sobre las ordenes que se ejecutaban es lo que la filósofa llamó “la Banalidad del mal”.

¿Cuáles son las consecuencias de nuestras acciones y en este sentido consideramos que recordar es una obligación moral?

El pasado 27 de enero se cumplió el aniversario de una fecha que no debería ser olvidada jamás. El Ejército Ruso entraba a Polonia desarticulando el Campo de Exterminio Auschwitz-Birquenau. Este era uno de los tantos centros de extermino que los Nazis emplazaron en toda Europa como parte del plan de genocidio del pueblo judío y de las minorías que consideraban debían ser erradicadas de la faz de la tierra, alegado ser parte de la supremacía racial que debía imperar en una nueva era.

No bastan la infinidad de documentales, series, películas y libros que hayan querido reflejar aquel horror porque es en verdad inconcebible desde todo punto de vista. No es la simple historia o el relato sucesivo de los hechos, son los millones de quebrantos sufridos en los cuerpos, en las familias diezmadas y despedazadas y la pesadilla constante del recuerdo.

En el plan sistemático de exterminio conocido como “La Solución Final” perdieron la vida un tercio de la población judía de Europa, calculado en la cifra de 6.000.000 de personas. Muertes por cámara de gas, fusilamientos, torturas sumados a las muertes por las condiciones inhumanas de salubridad, hambre y diversos padecimientos infligidos por las fuerzas Nazis bajo las condiciones de un verdadero infierno de sufrimientos.

Eichman fue el Teniente coronel que durante la Segunda Guerra Mundial estuvo a cargo de los transportes de los deportados a los campos de concentración en Alemania y Europa del Este

Quienes sobrevivieron relatan hasta hoy testimonios desgarradores y son la historia viva como herida abierta que reclama que esa memoria se mantenga activa. Son parte hoy de la vida misma de familias que sobrepuestas y de a pedazos o como pudieron, reconstruyeron lazos y se pusieron de pie para seguir apostando a la esperanza de que aquellos horrores no se repitan, ni sean olvidados.

Nuestra región del Alto Valle tiene una historia de inmigrantes judíos que llegaron a forjar el destino de estas tierras, integrándolo a sus historias de esfuerzo y coraje. Samuel Cravchik. descendiente de una las familias emprendedoras de Neuquén nos comentó:

La inmigración judía en Río Negro y Neuquén se entiende explicando, cómo llegaron a la Argentina y por qué. Nuestro país a fines del siglo XIX y principios del siglo XX era una nación muy próspera, grandes exportadores mundiales de trigo, maíz y carne. Además, hay que tener en cuenta de ser un país con extensiones enormes y escasamente poblado, lo que generó la administración de políticas de aceptación de inmigrantes motivando la venida de gente de todo el mundo a la Argentina.

Los judíos tuvieron una llegada muy importante a la Argentina desde Rusia y Polonia, a través de un benefactor, el Barón francés que se llamaba Mauricio Hirsch, que fundó la asociación, conocida entre los paisanos judíos, como la “Jewis” (Jewis Colonization Association) que tenía el objetivo de favorecer que aquellas comunidades judías que vivían hacinadas, perseguidas y maltratadas para que pudieran volver a sus históricas labores agrícolas y de pastoreo. Actividades que había desarrollado el pueblo judío desde los tiempos bíblicos.

Gran parte de la información que yo tengo sobre los inmigrantes judíos en la Patagonia es gracias al Profesor Ricardo Koon que escribió dos libros al respecto y en los cuales colaboré para poder realizar entrevistas a antiguos pobladores de Río Negro y Neuquén.

Don Simón Judzik que era el hermano mayor de mi mamá Matilde, él logró traerla de Polonia, desde el pueblo de Vengrov de dónde eran oriundos, antes de que se declarara la Segunda Guerra y gracias a eso salvó su vida porque el resto de los familiares, tanto maternos como paternos fallecieron durante el holocausto en un campo de exterminio en Treblinka”

Carlos Norberto Maravankin es Presidente del Centro Hebraico de Neuquén y además Presidente de la DAIA Filial Neuquén. “La génesis y desarrollo del proceso histórico que culminó con el Holocausto, está signado por particularidades que identifican al mismo, como un hecho singular y único en la historia de la humanidad", explicó.

Una ideología discriminatoria y asesina, adoptada por un partido político, el Partido Nazi. Dicho partido alemán llegó al poder por la vía democrática y es el mismo estado alemán el a través de la aprobación parlamentaria pone al servicio de esta ideología recursos financieros, científicos, industriales, civiles y militares. El objetivo era poner en acción una política genocida dirigida a opositores políticos, discapacitados, homosexuales, sacerdotes, pastores y en forma especial y particular a los ciudadanos de fe judía, tanto de Alemania como los demás países europeos. La guerra era contra los judíos porque el nazismo era imperialista y asesino.

Esta barbarie nos convoca como ciudadanos a cuidar nuestra forma de vida democrática, combatiendo con firmeza y con la ley, todo acto de discriminación.

Pablo Pissk vive en hoy en Neuquén. Nació en diciembre de 1944, en Bratislava (Ex Checoslovaquia, hoy Capital de Eslovaquia), seis meses antes de que Alemania presentara su rendición ante las Tropas Aliadas. "Me puedo considerar un sobreviviente del Holocausto", contó.

"Mis padres vivieron separados y con documentación apócrifa que indicaba que eran cristianos, durante la implementación del plan de ejecución conocido como la "Solución Final". Esto les permitió a ambos, superar en parte ese período. Mi padre, vivió en un pequeño pueblo, ocultado por un vecino no judío en su establo, lejos de miradas indiscretas y mi madre, en la vivienda de una amiga, en Bratislava hasta 1942. Ambos vivían en una normalidad relativa, con salvoconductos y porque debido a las ocupaciones laborales que desarrollaban eran consideradas esenciales. En setiembre de 1944, cuando mi madre llevaba seis meses de embarazo, alguien la denuncio como judía. Se presentaron dos uniformados de la Gestapo (Policía Secreta Nazi) a indicarle que debía preparar para el día siguiente un bolso o mochila porque sería llevada en un tren de transporte a un Campo de Concentración. Al día siguiente, cuando vino a buscarla uno de los soldados, mi madre le ofreció por su libertad un par de alhajas y un reloj. El hombre dudó, pero finalmente le dijo que se los aceptaba, a cambio de que ella no debía aparecer nunca más por ese vecindario y que nadie debía saber que continuaba con vida", agregó.

"De mis abuelos paternos y maternos murieron tres y además siete tíos según está documentado. Todos fueron llevados primero al Gueto de Terezin y de allí en tren a Auschwitz", recordó.

Pissk contó que tiene una carta enviada por un familiar de su madre desde de un campo de concentración escrita en código. "Dice algo así como: "Oskar, Ludwig y Heinz están bien y ahora están acompañando al tío Josef". Como en los campos de concentración censuraban e intervenían la correspondencia antes de salir al correo, el mensaje codificado al que me refiero decía en verdad que a los tres los habían matado ya que el tío Josef había muerto en realidad varios años antes", dijo.

Fabián Najman, Vicepresidente del Centro Hebraico de Neuquén, compartió que cada vez que "estamos en vísperas de estas fechas reflexiono y siempre recuerdo a mi abuelo Jacobo que huyo de Polonia antes de la guerra y no pudo salvar a nadie, absolutamente a nadie de toda su familia". "Su pueblo, Shtetl (una pequeña aldea de Europa Oriental cerca de la ciudad de Wolcyn), desapareció por completo porque los Nazis los asesinaron a todos", contó.

Innumerables veces me pregunto el porqué de tanto odio y aún sigo sin encontrar la respuesta. Con el paso indefectible del tiempo crece el riesgo de quedarnos sin los testimonios privilegiados de los sobrevivientes. Las nuevas voces que encarnan las historias particulares tienen un efecto multiplicador porque a su vez podrán instruir a otras voces y a otras más en una cadena infinita de transmisión de la memoria. Nosotros tenemos la responsabilidad de mantener vivo el testimonio oral.

Es nuestra obligación como judíos y seres humanos educar, trasmitir y contar lo sucedido. No bajar los brazos, seguir enseñando, buscando variantes e ir de frente antes los nuevos desafíos que nos proponen las nuevas generaciones. Por los 6.000.000 de judíos, asesinados a manos de los Nazis. Yo no me olvidé y nunca me olvidaré”

El Cónsul Honorario de Israel en la Patagonia, Hernando Grosbaum agregó "las Resoluciones de Naciones Unidas, tomadas por consenso, condenan la negación, la distorsión y el revisionismo del Holocausto, así como también, las comparaciones de cuestiones de controversia política y el Holocausto".

"La adopción por consenso, indica claramente que, el Holocausto es un asunto en el cual la comunidad internacional está de acuerdo. Sin embargo, el actual aumento de la retórica y los ataques antisemitas en todo el mundo hacen necesario que el recuerdo sea complementado con acciones adecuadas", concluyó.

No aceptes

No.

No aceptes lo habitual como cosa natural.

Porque en tiempos de desorden,

de confusión organizada,

de humanidad deshumanizada,

nada debe parecer natural.

Nada debe parecer imposible de cambiar.

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