Las máscaras que usamos

la columna de Bernardo Stamateas. Licenciado en Psicología, sexólogo clínico y escritor (www.stamateas.com)

Todos en algún momento de nuestra vida hemos utilizado una máscara. Es decir que adoptamos ciertas actitudes de acuerdo con quien estemos y la situación que vivamos.
Nacemos con capacidades, recursos, talentos y un potencial ilimitados que necesitamos reconocer y liberar, porque nos fueron dados para que los activemos. Sin embargo, muchas veces escogemos usar máscaras: simular y no mostrarnos tal cual somos.
Estas son algunas de las máscaras más comunes que la gente usa:
•Máscara de poder: muchos la usan para la obtención de sus necesidades y se esfuerzan para convencer a los demás de que son poderosos, con frases tales como "soy amigo íntimo del gerente general" o "conozco a tal persona famosa de toda la vida".
•Máscara de superioridad: hay personas que sienten la urgencia de impresionar, demostrar y sobresalir. Por eso, llevan su CV a todas partes y hablan a menudo de sus "grandes" logros.
•Máscara de víctima: una persona que se considera a sí misma una víctima nunca sonríe, sufre por todo y por todos. ¡Y todo lo malo le ocurre a él o ella!
Aquel que usa una máscara, sin darse cuenta, termina necesitando más.
La única finalidad de una máscara es convencer a los demás de algo que no soy. Sólo cuando uno decide quitársela y dejar de utilizarla, cuando se atreve a mostrarse al mundo tal cual es (con sus fortalezas y debilidades), tiene lugar un verdadero cambio. Es entonces cuando toda la energía consumida en tratar de mantener una imagen, a veces durante años, puede ser aplicada en la persecución de un sueño o una meta por cumplir.
Tal vez un dolor en tu pasado te llevó a ocultarte detrás de la máscara de "la niña buena" o "del hombre trabajador". Pero si tu meta en la vida es ser feliz, tendrás que aprender de las circunstancias duras vividas pero no quedarte a vivir allí. Sacale provecho a eso que te pasó, por difícil que haya sido. Es imposible extendernos hacia el futuro si no resolvemos nuestro pasado.
No es necesario que hagas un viaje para descubrir quién sos ni que conozcas a determinada persona. Sólo tenés que conectarte con tu ser interior y con tu propia creatividad.
Ser feliz es una decisión que está mucho más allá de las circunstancias que nos toquen vivir a cada uno. Tenés libre albedrío para elegir lo que aceptás o lo que rechazás en tu vida.
Naciste para ser libre. Y esa libertad implica elegir tus pensamientos, tus decisiones y tus acciones. Si alguien te preguntara hoy quién sos, ¿cuál sería tu respuesta?.

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