Las mujeres trabajan el doble en tareas del hogar

El Indec midió que en Neuquén superan con creces a los hombres.

POR SOFIA SANDOVAL / ssandoval@lmneuquen.com.ar

A pesar de las luchas de miles de mujeres que desde 2015 comenzaron a copar las calles para frenar los femicidios, aún persisten realidades más sutiles que podrían esconder el germen de la brecha entre los géneros. Una de ellas es la falta de equidad en el reparto de las tareas domésticas, que aún suele recaer en mayor medida sobre las mujeres.

Según la encuesta nacional sobre trabajo no remunerado y uso del tiempo libre, realizada por el Indec en 2014, un 74,2% de la población mayor de edad realiza algún tipo de trabajo doméstico no remunerado. Sin embargo, al conocer la cantidad de tiempo que cada uno dedica a este tipo de tareas, se puede ver que las mujeres dedican tres horas diarias más que los hombres.

Te puede interesar...

Según los resultados de la misma encuesta, las mujeres dedican, en promedio y a nivel nacional, 6,4 horas diarias a los quehaceres del hogar, mientras que los hombres sólo aportan 3,4 horas diarias de tareas.

Se considera como trabajo doméstico a la limpieza de la casa, el aseo y arreglo de la ropa, la preparación de los alimentos y las compras de productos para el hogar.

Las mediciones del Indec se realizan en base a tareas hogareñas no remuneradas. La tendencia se consolida con el paso del tiempo

También la reparación y el mantenimiento de los bienes de la vivienda, el cuidado de los niños y ancianos o el apoyo escolar o educación a miembros de la casa.

En Neuquén, la brecha sigue la tendencia que se da a nivel nacional. Mientras que los hombres dedican 3,5 horas por día a los quehaceres domésticos, las mujeres destinan 6,4 horas. En la provincia, un 92% de las mujeres mayores de edad afirman dedicarse al trabajo hogareño, pero sólo el 53% de los hombres lo practica.

Aporte

Este mayor aporte que aún hacen las mujeres al trabajo dentro de casa se da en una realidad distinta de la que se vivía hace 50 años, cuando una gran parte de ellas no tenían trabajos remunerados en el exterior y se dedicaban de manera exclusiva a sus hogares. Según informó la subsecretaría de Mujeres de la provincia, la participación de las mujeres en el mercado de trabajo ha crecido en gran medida durante los últimos años. En Argentina, pasó de 36,8% en 1990 a 48,1% en 2017.

Así, mientras que en la década de 1960 sólo dos de cada 10 mujeres adultas trabajaban fuera de su casa, ahora lo hacen siete de cada 10.

--> Un reparto que no es equitativo

Las estadísticas demuestra que cada vez son más las mujeres que deben sumar su trabajo rentado fuera de casa a las tareas domésticas, que aún no se reparten equitativamente incluso en los casos donde ambos sexos pasan una jornada laboral completa fuera del hogar.

“Esta carga no remunerado no se repartió de manera equitativa con los varones –en el caso de la convivencia en parejas heterosexuales– generando una doble jornada de trabajo para las mujeres”, señaló el Indec.

Esas tareas que algunos prefieren denominar como “un acto de amor”

Belén Álvaro-Docente e investigadora de la carrera de Sociología de la UNCo

Es muy importante pensar estos datos a luz de una sociedad donde se considera que ciertos trabajos son productores de “riqueza” y otros no.

En estos últimos se incluyen todas actividades de reproducción de la vida que implica al trabajo doméstico: trabajo de gestión mental (horarios, listas de las compras, turnos médicos), material (limpieza de la casa, preparación de alimentos) y de cuidados del cuerpo propio y de otras vidas que no pueden cuidar de sí mismas.

En este sentido, una gran conquista de los feminismos ha sido y está siendo sacar a la luz que este tipo de tareas existe, que tiene mucha importancia para la producción de la vida, pero que la forma de realizarla está invisibilizada, feminizada y privatizada en los hogares.

Se está logrando poner a discusión, quitándole romanticismo, la forma en la que estos trabajos son repartidos de acuerdo con la estructura de géneros dominante (binaria hombre-mujer), y el lugar diferencial que han cumplido históricamente estos roles en la construcción desigualada de infancias (niña-niño), con recorridos disciplinadores que han negado la posibilidad a existencias no binarias.

Decimos que estas tareas están privatizadas porque el lugar donde se realizan por excelencia es en los hogares, forma de organización social privilegiada del capitalismo para la reproducción de la vida, y porque todo el tiempo que conlleva realizarlas es un tiempo que no está incorporado al valor de otros bienes que se intercambien en el mercado, por ejemplo, al de la fuerza de trabajo que crean.

Decimos que están feminizadas porque están asociadas al afecto, al cuidado, a la amorosidad, y estos son rasgos y gestos que se adjudican a los cuerpos de mujeres y otras existencias no masculinas.

Se espera de ellas que hagan “naturalmente” estas tareas, incluso en otros ámbitos sociales, como los espacios laborales.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario


Lo Más Leído