Desde el momento en que la Organización Mundial de la Salud declaró el covid-19 como una pandemia, los grupos antivacunas comenzaron a hacer campaña en contra de los sueros inmunizadores, que en ese momento aún no existían.
Poco tiempo después de la declaración de la epidemia global, comenzaron a surgir distintas teorías sobre el origen del virus, siendo una de ellas que este "fue creado para establecer un nuevo orden mundial a través de la implantación de chips en las personas mediante las vacunas".
A casi un año del surgimiento de estas teorías y con las campañas de vacunación avanzadas en varios países, las noticias falsas en torno a las vacunas reaparecieron en las redes sociales.
En dichas plataformas digitales comenzaron a circular videos de personas que aseguran que la región del brazo en la que recibieron la vacuna les quedó magnetizada, sugiriendo que la vacuna tiene partículas metálicas.
"No. Recibir una vacuna contra el covid-19 no puede hacer que tu brazo se magnetice. Se trata de un engaño simple y llano", dijo el doctor Stephen Schrantz, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Medicina de Chicago, a la agencia de noticias AFP.
"No hay absolutamente ninguna forma de que una vacuna pueda provocar la reacción que se muestra en estos videos", agregó el especialista.
Por la misma línea que Schrantz, Thomas Hope, investigador de vacunas y profesor de biología celular y del desarrollo en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, explicó a la mencionada agencia que "No hay nada en las vacunas con lo que un imán pueda interactuar; hay proteínas, lípidos, sales, agua y sustancias químicas que mantienen el pH. Eso es básicamente todo, así que (lo mostrado en los videos) no es posible".
Nicolás Torres, del Laboratorio de Inmunopatología del IBYME-CONICET, se mostró de acuerdo con las declaraciones de los otros dos profesionales y dio un argumento sencillo, pero contundente para desmentir los videos: "Lo que muestra el video ni siquiera es científico".








