Las veredas, el trauma de los que caminan la ciudad

A las dificultades de los desniveles se les suman las que están rotas.

Neuquén.- Caminar por las calles del centro no es tarea sencilla. A las abruptas pendientes que sorprenden en algunos tramos, o a las viejas construcciones que ya perecen imposibles de erradicar y entorpecen la circulación de los peatones, se les suman las veredas rotas que abundan en uno y otro costado de la ciudad.

Árboles con raíces sin piedad que desbordan y rompen lo que está a su paso, vecinos que destrozan pequeños tramos para arreglar un caño y luego olvidan reparar lo roto, obras en construcción que dejan rastros y el desgaste cotidiano reflejan un sinnúmero de pequeños baches peatonales que parecen no tener fin y son una piedra en el camino de los peatones.

En el centro, de acuerdo con un relevamiento, hay entre un 15 y un 20 por ciento de veredas rotas.

Aunque el Municipio comenzó hace poco más de un año con un relevamiento del centro neuquino e intimó a 126 vecinos para que reparen o hagan por primera vez su acera, las roturas se mantienen. Es más: se presume que entre un 15 y un 20 por ciento de las veredas del centro tienen algún problema.
El subsecretario de Planificación Urbana, Luis López de Murillas, recordó que, por ordenanza, la ejecución de este espacio es responsabilidad del vecino. También aclaró que luego de un estudio exhaustivo que se hizo en el cuadrante Entre Ríos-Bahía Blanca hasta Bouquet Roldán-Chaneton, y desde Dr. Ramón-Leloir hasta Ruta 22, se comenzó el proceso de intimaciones que tuvo bastante éxito, aunque hubo 16 pedidos de extensión de los plazos para regularizar la exigencia.

"Por ejemplo, se cumplió con la ejecución de la vereda en Ministro González y Tucumán, que no había", detalló Murillas.

Cambios

Las multas que se aplican por no acatar la norma no son baratas. El frentista que no cumple con la obligación de construir y conservar en buen estado su vereda puede ser sancionado con montos que oscilan entre mil y cinco mil pesos -cuando se trate de una persona física y de su casa- y de cinco mil a diez mil pesos para el resto de los casos.

Murillas contó que actualmente se trabaja en la modificación de la ordenanza (10009), para adaptar las veredas al tipo de morfología del terreno en cada barrio de la ciudad. "No es lo mismo el centro que un barrio o un desarrollo de un plan de viviendas, donde las veredas se hacen de contrapiso de hormigón peinado", comentó el funcionario, quien explicó que la idea es permitir diferentes usos de acuerdo con el suelo y así evitar complicaciones a los vecinos y promover la ejecución de veredas en todos los barrios capitalinos.

También se estudia cuál es la mejor manera de terminar con tantos desniveles o, por lo menos, hacer una ciudad más transitable en zonas donde las interminables subidas y bajadas hacen todo más difícil. Se observan ejemplos de otras ciudades para ver si se pueden hacer pendientes accesibles, sobre todo en beneficio de los que se trasladan en silla de ruedas o llevan un carrito de bebé, y escalones más reducidos para los que prefieren las escaleras.

Rampas

Otro tema de preocupación son las rampas obligatorias en todas las esquinas. Para tener una ciudad más acorde a las necesidades y exigencias, la comuna comenzó un relevamiento en el centro, desde Ruta 22 hasta Antártida Argentina. "Están caminando toda la ciudad para ver dónde faltan o dónde no están bien hechas, porque hay casos donde quedan a 5 o 6 centímetros del cordón y no cumplen con su función", dijo Murillas, quien aclaró que la idea es que, una vez terminado el trabajo, todas cumplan con la función indicada.

Problemas más, problemas menos, la ciudad es difícil de caminar. Es que el estado de las veredas es un gran escollo para todo aquel que decide trasladarse de un lugar a otro sin un medio de transporte, tan sólo a pie.

Los barrios alejados del centro y sus problemas

A medida que el centro se termina y los barrios toman color, los metros cuadrados de vereda empiezan a mermar. Muchos de ellos, un poco más de 30 de los 48 que conforman el plano de comisiones vecinales, carecen de veredas reglamentarias en varias extensiones. Si bien no es completa la ausencia, en algunos sectores gran parte de sus tramos mantienen aún la tierra que recuerda que esos espacios -hoy urbanizados- fueron en algún momento chacra. En los restantes, la consolidación de las veredas es muy alta, aunque tampoco llega al 100%, dado que siempre algún vecino descuidado deja para otro momento algo que es obligación concretar.
Los barrios con más veredas son los que conforman el Área Centro y algunos ubicados en el norte, como Copol, Alta Barda, Bardas Soleadas y Rincón de Emilio. En tanto, en el este sobresalen Santa Genoveva y Mariano Moreno y en el sur, Belgrano y Río Grande.

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