Le hacen una gambeta a la crisis comprando usados
Sofía Sandoval
Neuquén.- En un año difícil para los shoppings y los supermercados, los locales de compraventa conservan la buena salud con un número creciente de clientes que se inclinan por los artículos usados o las permutas, en un contexto donde se hace difícil acceder a muebles o electrodomésticos nuevos, y la ropa y los electrodomésticos no paran de aumentar.
Celina Waimann está a cargo Segunda Mano, un negocio que cuenta con amplios salones llenos de muebles y aparatos usados. Aunque trabajan seis personas en el local, todos viven ocupados ante un número cada vez mayor de clientes que se acercan de distintas localidades en busca de precios accesibles para armar sus casas.
La vendedora aclaró que la actividad comenzó a repuntar en febrero de este año, luego de un fin de año complicado para el sector. Según aclaró, las posibilidades de financiamiento y la obsesión que los caracteriza de ofrecer artículos limpios, en buen estado y funcionando los llevó a incrementar su actividad.
“Lo que más piden son televisores viejos, aparatos de audios, mesas, sillas y sommiers”, aseguró Waimann y aclaró que muchos optan por las antiguas cajas de 14, 21 o 29 pulgadas porque salen el tercio que un televisor nuevo y funcionan como un mecanismo antirrobos. “Los otros son muy livianitos y se los roban más fácil, por eso buscan aparatos más pesados”, remarcó la mujer.
Si bien el local cuenta con su propio carpintero que fabrica muebles desde cero, la gente se inclina siempre por lo usado en busca de precios accesibles y la antigua calidad de madera que ya no se consigue en las mueblerías.
La tendencia también parece estar afianzada en el rubro textil. De esto da cuenta, entre otras opciones, el centenar de vendedores de ropa usada que se juntan cada sábado en la Feria del Parque Central (ver nota aparte).
Para Claudio Goinhex, que trabaja en La Guadaña, los compradores de articulos de segunda mano no se incrementaron tanto como los vendedores, que, acaso como otro signo de la crisis, llegan sobre todo a fin de mes a vender alguna de sus pertenencias. “Ahora ya no abro más los sábados porque venía mucha gente a vender porque necesitaba plata”, aseguró el comerciante que atiende en calle Tronador.
Según Goinhex, la gente está más dispuesta a vender todo tipo de artículos y le ofrecen incluso planchitas o viejos estéreos que él no acepta porque son imposibles de revender. Los que compran, en cambio, optan por muebles o garrafas que son escasas en la ciudad.
Waimann, por su parte, aclaró que los vendedores también se incrementaron, sobre todo por el alto precio de los alquileres que empuja a los neuquinos a alquilar departamentos más pequeños y vender los objetos que ya no caben. “También se da mucho por mudanzas o cuando alguien muere y hay que vaciar la casa”, comentó.
En Segunda Mano también ponen sus condiciones y no aceptan equipos de computación, ya que las características de cada PC son tan variadas que es difícil asesorar a los clientes. A su vez, rechazan los aparatos para hacer ejercicio que no se pueden vender. “Sólo aceptamos bicicletas y caminadores, pero no las plataformas vibratorias que nos ofrecen como nuevas”, afirmó.
“Lo que más piden los compradores que entran en el local son televisores viejos, aparatos de audios, mesas, sillas y sommiers”.Celina Waimann. Contó lo que ve desde el otro lado del mostrador en Segunda Mano.
Trueque
Ante la falta de dinero, muchos optan por hacer canjes de productos para así poder costear el mueble que necesitan, una bicicleta para trasladarse o algún electrodoméstico. Waimann aclaró que la mayoría de los viejos clientes opta por este tipo de transacción y deja algún producto para llevarse algo que le interesó. Así, los neuquinos se las rebuscan en una época en la que ajustaron sus gastos.
$2200 sale un televisor usado en los locales de compraventa.
Es uno de los artículos más pedidos por aquellos que no pueden pagar uno de pantalla plana, que tiene precios a partir de los 6 mil pesos en las casas de electrodomésticos locales.
40 por ciento de inflación midió la provincia.
Es el último registro oficial de la Dirección de Estadística y Censos de Neuquén. Marca la evolución de precios interanual, de noviembre del 2015 al mismo mes del corriente año.
Miles de neuquinos ven precios en una cuenta de Facebook
A la hora de ahorrar, las tecnologías pueden funcionar como una gran herramienta, y una muestra de ello son los grupos de compra y venta en la red social Facebook, donde miles de neuquinos publican cada día más fotos de los artículos que quieren vender o intercambiar para esquivar a la crisis.
El grupo más popular de la ciudad se llama Mercado Libre Neuquén y cuenta con más de 70 mil miembros que publican no sólo artículos para vender sino sus necesidades para saber dónde pueden conseguir distintos elementos a precios accesibles.
Elizabeth Florentín, la administradora del grupo, aseguró que en los últimos meses el espacio pasó de tener 300 a más de 400 publicaciones diarias. “La gente se inclina cada vez más por lo usado, porque en los locales está todo muy caro”, remarcó.
En ese sentido, aseguró que uno de los rubros más publicados es el de indumentaria. “Se vende ropa usada por lotes, a 100 o 200 pesos el kilo, o nueva que es más cara pero sale siempre menos que en los negocios”, afirmó.
Florentín explicó que también se comercializan muebles usados por la mitad del precio de los nuevos, pero la categoría que más creció fue la de los autos. “Los precios varían mucho según el modelo, pero cada vez hay más autos nuevos de gente que ya no los puede mantener”, sostuvo. Los vehículos en la página cuestan entre 70 y 200 mil pesos. Si bien una de las reglas del grupo exige que todos los artículos publicados lleven su precio, Florentín aclaró que cada vez hay más gente dispuesta a hacer trueque. “En ese caso, publican un precio de guía y lo cambian por algo de valor similar”, acotó.
La Feria del Parque, una gran tienda
Si bien la Feria del Parque Central sufre la caída del consumo que se registra en todos los ámbitos comerciales, su presidenta, Ruth Schettino, aseguró que la venta de ropa usada mantiene un ritmo ágil de intercambios.
“Nosotros estamos regidos por una ordenanza que no nos permite vender artículos usados como herramientas o electrónica, pero sí ropa”, comentó Schettino y aseguró que en el Parque Central hay 100 personas que se instalan cada sábado a vender indumentaria que ya no usan más. Según aclaró, la ropa se ofrece a precios muchos más accesibles que los correspondientes a las prendas nuevas, por lo que se trata de uno de los rubros más solicitados de la feria. Además, indicó que los valores son aún más tentadores en la Feria del Oeste. La posibilidad de vender indumentaria en desuso tienta a muchos vecinos, que se acercan e instalan sus paños en los alrededores de la feria. “No está permitido porque necesitan una habilitación para vender, pero se habla y lo entienden”, aclaró.
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