Haciendo el chiste fácil, lo que le pasó a este joven polaco de 25 años es que se mató tomando alcohol. Digamos, una fiesta etílica para reventar. Fue tan así que este muchacho llamado Kamil perdió el conocimiento de la borrachera que tenía y cayó desplomado, como si estuviese muerto aunque en realidad estaba desmayado. Sin embargo, el realismo de su estado (más cercano al más allá que al más acá) hizo que los médicos lo declararan por muerto y lo mandaran a la morgue, a esa camilla de acero inoxidable y a baja temperatura... donde Kamil se despertó casi muriéndose del susto. Por suerte, sobrevivió las dos veces: el coma etílico y al julepe post mortem.

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Este hecho ocurrió en la región de Kamienna Gora y lógicamente, más allá de cualquier humorada que se pueda hacer al respecto, generó una altísima polémica por la actuación de los médicos que lo atendieron y lo declararon muerto. “Enorme ingesta de alcohol que provocó un coma etílico”. Un coma que no era punto final para Kamil.

La pesadilla para este muchacho había arrancado la noche anterior, cuando con unos amigos fue a una fiesta y comenzó a tomar. Se sabe que los polacos tienen una tendencia a darle lindo al vodka, pero también son famosos por su capacidad de aguante ante tanta bebida dura. Pero se ve que a Kamil le falta un poco más de entrenamiento, porque tanto alcohol en el cuerpo lo terminó volteando. Fueron sus propios amigos, alarmados por su desmayo, los que llamaron a la ambulancia, porque ellos no lo podían hacer reaccionar. Los médicos tampoco, entonces lo declararon muerto y lo mandaron a la morgue.

Antes, una vez ingresado al hospital, se terminó de certificar su muerte hasta que Kamil recuperó su estado de lucidez. En el depósito de cadáveres, comenzó a golpear con las manos y los pies, haciendo tanto ruido que los encargados llamaron a un guardia de seguridad, quien, cuando entró al lugar, se encontró con el joven, desnudo y frente a la puerta, pidiéndole una manta porque, claro, tenía frío. El muerto estaba vivo.

El responsable de seguridad se puso rápidamente en contacto con la Policía, que volvió a trasladar a Kamil al hospital para el pertinente reconocimiento médico (está vez sí no le erraron en el diagnóstico) de que se encontraba en perfecto estado de salud. No estaba muerto... estaba de parranda.

En Rusia ocurrió un caso similar

A pesar de lo insólito de la situación, no es la primera vez que ocurre algo así. De hecho, hace un año, en diciembre del 2015, un hombre fue declarado muerto y enviado a la morgue, donde se terminó despertando. Este hecho sucedió en Rusia y el buen señor se había pasado de vodkas en una fiesta. La diferencia fue que, una vez que “resucitó” en la morgue, en vez de irse a su casa, regresó a la fiesta.

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