Por la suspensión de las clases, los estudiantes de las escuelas técnicas tuvieron que modificar en gran medida su aprendizaje de las asignaturas de taller. Sin la posibilidad de concurrir a los colegios, son pocos los que pueden poner en práctica los contenidos que aprenden porque no tienen las herramientas necesarias en sus hogares.
"En los barrios hay muchos problemas de conectividad, así que optamos por imprimir los cuadernillos y acercarlos a las casas", explicó Franco Del Palacio, docente de educación técnica. Si bien los alumnos siguen cursando los talleres, sólo pueden recibir los conocimientos teóricos y de seguridad que se solían dictar de manera previa al uso de las herramientas.
"Hay algunas tareas que los chicos de primer año pueden hacer con herramientas caseras, pero cuando avanzan en la escuela y tienen materias como herrería, es imposible que hagan las prácticas en su casa porque nadie tiene una fragua o una morsa", explicó.
Cuando comenzaron a fabricar las estufas y los soportes de suero, los docentes solidarios solicitaron permiso para que los alumnos asistieran al taller para colaborar con las tareas y poner en práctica esos conocimientos teóricos. Sin embargo, el CPE no autorizó la presencia de los estudiantes en esos espacios, por lo que tuvieron que continuar solos.
“Ellos no están presentes en la elaboración pero, cuando nos comunicamos por otros trabajos prácticos, les contamos lo que estamos haciendo”, dijo Del Palacio y aclaró que pronto publicarán las fotos de sus trabajos en su cuenta de Facebook, llamada Estufas Solidarias, para que los alumnos sepan más sobre el proyecto.
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