Desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, los talleres de las escuelas técnicas quedaron desiertos y sus herramientas, en desuso. Aunque ya no hay alumnos que nutran esos espacios, un grupo de docentes volvió a poblarlos para encarar un proyecto solidario: la construcción de pies de suero para equipar al necesitado sistema público de salud.
“En este contexto de emergencia, queremos poner a la escuela pública y a su capacidad creadora al servicio del sistema de salud”, dijo a LM Neuquén Franco Del Palacio, profesor de educación técnica y responsable del proyecto, que reunió a docentes de distintas especialidades para construir este equipamiento. Desde que comenzaron a trabajar, ya donaron nueve soportes a geriátricos y otros 10, más sofisticados, al Hospital Castro Rendón.
En el proyecto participan profesores de la EPET Nº3, la EPET Nº17 y el Centro de Formación Profesional Nº3 Hueche. En total, son un equipo de 12 personas que también incluye a maestros de primaria y profesores de plástica o educación física, que aprendieron a utilizar las herramientas del taller para aportar su trabajo.
En el mercado, los pies de suero tienen un valor de cuatro mil pesos. Sin embargo, los docentes solidarios prestaron su mano de obra de manera gratuita y lograron fabricar 10 soportes con un aporte de 15 mil de parte del sindicato ATEN. Para el futuro, buscarán recibir fondos de la población para construir más equipamiento para otros hospitales.
Del Palacio explicó que su aporte les permitió interiorizarse en el trabajo de los médicos y conocer las necesidades que pesan sobre el sistema público de salud. “Los soportes son para el área de pediatría y vimos que, además del equipamiento, necesitan un mayor espacio físico porque no hay lugar para trabajar”, expresó.
Los docentes no son nuevos en el trabajo solidario. Ni bien comenzó la cuarentena, se habían dedicado a la construcción de estufas para que los sectores más vulnerables pudieran abrigar sus hogares sin llenar las habitaciones de humo. El objetivo era reducir las afecciones respiratorias que generan la inhalación de humo y así evitar más saturación del sistema de salud, que ya sufría alta demanda por el coronavirus.
Con aportes de la población y tras firmar un convenio con la Municipalidad de Neuquén, llegaron a construir 50 de estas estufas. Aunque empezaron a trabajar en el taller particular de uno de los profesores, pronto tuvieron que recurrir a un espacio más grande, por lo que pidieron permiso al Consejo Provincial de Educación (CPE) para usar los talleres vacíos de las escuelas técnicas.
Como la hermana de uno de los docentes es enfermera en el Castro Rendón, decidieron aplicar su creatividad a la construcción de soportes de suero. Recibieron fotos de los ya existentes en el centro de salud y se inspiraron en fotografías que encontraron en Internet para fabricar soportes regulables y con ruedas, que satisfacen la demanda del sector de pediatría.
Del Palacio afirmó que, en este contexto de pandemia, es necesario que los docentes de todas las escuelas trabajen unidos, y que también apoyen a los profesionales de salud en su batalla contra el avance del virus. “Creemos en la unidad desde abajo y en el protagonismo de la gente”, afirmó.
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