En la vida no hay nada mejor que aquellas personas que respetan, valoran y aprecian el trabajo que realizan. Tal vez a los ojos de la mayoría resulten insignificantes o intrascendentes, pero en el balance del conjunto de una población es de relevancia su ejecución.
En esta ciudad del centro neuquino hay muchos vecinos que "le echan ganas a su ocupación" y día a día le ponen el hombro y la espalda al sol para cumplir sus obligaciones.
Julio Villalba es unos de esos hombres agradecidos de la vida y del trabajo que tiene y mantiene. Desde hace un tiempo a esta parte se ha transformado en el "padrino" de más de 4 mil árboles que ya comienzan a pintar de verde ambos costados de la bicisenda que se extiende desde las vías del tren al sur de la ciudad. La iniciativa corrió por cuenta de la municipalidad zapalina que, a través de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, dio comienzo a un ambicioso plan de arbolado urbano y en especial en este sector tan cotidiano para los zapalinos.
"Comencé en agosto a trabajar junto con la gente de la municipalidad para preparar los pozos y la forma de riego para el mantenimiento de todos los arbolitos", contó.
"Hicimos los pozos y se preparó tierra negra para agregarle a cada árbol ya que el terreno es muy arcilloso. A la mayoría se les puso tutores por el tema del viento y una gran parte de la plantación se hizo con la colaboración de escuelas, grupos deportivos, instituciones y vecinos que se hicieron parte y sintieron como propia la idea de la forestación en este lugar", agregó. Las cooperativas de trabajo que prestan servicios en la comuna también hicieron su aporte.
La mayoría de los árboles se plantaron con fines ambientales y paisajísticos, y el porcentaje de floración ha sido muy importante. "Estamos contentos porque han florecido al menos un 80% de los más de 4000 árboles que se plantaron en la bicisenda".
Para este nivel de plantas en brote ha sido fundamental el riego. Al respecto, explicó que se comparte la tarea con otros empleados de la comuna. "Se van a continuar regando todo este tiempo hasta que tengan aproximadamente unos tres años, después se le va a dar solo un mantenimiento", explicó.
"Voy todos los días en la mañana a regar los árboles y entre todos estamos cuidándolos y poniéndole ganas para que prendan la mayoría", señaló Julio Villalba.
Comentó que "va a ser una linda cortina para los ciclistas, los corredores y los que caminan cada día en cualquier horario". Mencionó que cada arbolito recibe unos 10 litros de agua. "El chulenguito hace 1500 litros, así que lo recargo tres veces cada día", precisó.
Con ese aparato, el hombre puede concretar su trabajo.
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