Los chinos se entregan al asado con la mira en la luna

En Quintuco, la estación espacial estrechó lazos entre los obreros.

Adriano Calalesina
adrianoc@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- "Algún día cuando seamos viejos, vamos a poder contar que nosotros hicimos esto", dice Javier Sepúlveda, quien está parado frente a la antena de la base espacial china que se construye en Quintuco, un paraje 60 kilómetros al norte de Las Lajas.

Sobre la estación se habló mucho. Se dijo que era una suerte de base militar y que los equipos sofisticados estaban preparados para teledirigir misiles. Se especuló con todo, pero las pocas certezas (si es que las hay) fueron anunciadas por la CTLC, el gobierno provincial y las empresas CHEC (China Harbour Engineering Company Ltd.) y Esuco SA, en una recorrida por la obra que se inaugurará en marzo de 2017.

En la obra trabajan de lunes a sábado (el domingo es opcional) unos 300 obreros. La mayoría son de Zapala y alrededores. Pero también hay paraguayos, bolivianos y chilenos, algunos no acostumbrados al hostil clima de la estepa neuquina en invierno.
Entre chinos y argentinos las cosas no anduvieron muy bien de entrada, allá por 2013. Hablaban de "otras forma de trabajo", como una especie de eufemismo que se esconde detrás de ser un obrero full time con poco descanso.

Pero con el tiempo las relaciones mejoraron. Sepúlveda cuenta que, como delegado, aprendió a dialogar mucho con los chinos. Primero fue con señas, después con un traductor y ahora, más tibiamente, con algunas palabras sueltas.

El asado y el chivo

"Creo que ellos aprendieron lo que es hacer un chivo al asador acá. Al principio no querían saber nada, pero después les gustó", cuenta el delegado a LM Neuquén.
Los obreros pasan todo el día juntos. Incluso, algunos hasta tienen amistad en Las Lajas, el pueblo que está revolucionado con la llegada de los chinos y donde hasta los alquileres subieron por el efecto de la estación espacial.

Sepúlveda explica que a pesar de las diferencias, hoy puede hacer algunos amigos. "Nos llevamos muy bien con Chenko", afirma, sobre el capataz de la compañía CHEC, cuyo verdadero nombre es Xian Ke.

La obra terminará en marzo de 2017, cuando la antena empiece a funcionar. Y hay otros proyectos en carpeta que, tal vez, puedan unir de nuevo a los dos países.

El turismo, con el objetivo espacial

El gobierno neuquino rechazó de plano que la estación espacial china sea para uso militar y destacó el rol científico y educativo de la inversión. "Se pondrá en este lugar un punto de atracción, porque donde van a estar las oficinas administrativas va a haber un centro para recibir visitantes, en el que se va a contar de qué se trata la exploración del espacio", explicó Rodolfo Laffitte, secretario de Gestión Pública.

Romper el hielo con el idioma empieza con un mate

El clima laboral fue tenso durante el primer año de la obra, y de a poco los obreros argentinos se lo hicieron saber a los chinos, que venían con otro ritmo.

"Querían que trabajemos todos los siete días de la semana", dijo a este diario por lo bajo uno de los trabajadores.

En Quintuco el clima es duro. Casi no llueve y el viento sopla en forma intensa. En invierno se congelan hasta los caños y se hace difícil trabajar.

Javier Sepúlveda es delegado de la obra por la UOCRA y contó que al principio la relación con los obreros chinos fue difícil.

"Fue complicado, traían otra política de trabajo, ellos se tuvieron que adaptar a nuestras condiciones, sobre todo políticas. Al principio fue difícil. Nos hablábamos por señas", indicó.

Explicó que el mate fue el símbolo que los empezó a unir y a dejar de lado conflictos que recrudecieron en febrero de 2015, cuando los obreros argentinos hicieron una huelga por tiempo indeterminado.

"Ahora tenemos amigos chinos, estando acá se vive mucho tiempo juntos y uno empieza a cambiar, son otras culturas", concluyó Sepúlveda.

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