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La Mañana

Los efectos de estar frente a la pantalla en los más chiquitos

El chupete digital los afecta en el sueño, la vista y la parte social.

La escena se repite con más frecuencia y durante más tiempo: niños y adolescentes pasan muchas horas del día frente a las pantallas. Su acceso es variado, ya sea para jugar, mirar una película, escuchar música, buscar información o para comunicarse con los demás. Pero su uso desmedido implica graves consecuencias.

A pesar de la creciente evidencia científica que asegura que el uso excesivo de la tecnología desde una temprana edad puede plantear desafíos en lo que respecta al desarrollo social de los niños, muchos padres se encuentran en la disyuntiva de mantener a sus hijos conectados a lo que irremediablemente será parte de su vida como adultos y a la vez regular de forma segura su acceso a plataformas que pueden tener efectos negativos sobre su salud mental. En el informe “El estado mundial de la infancia 2017”, elaborado por Unicef, se analizaron por primera vez de manera integral las diferentes formas en las que la tecnología afecta la vida y el desarrollo de los más chicos. Un detalle de los peligros y las oportunidades de los tiempos digitales que corren.

“Para los padres y abuelos de hoy las cosas son aún más complicadas, porque no sólo deben negociar con los menores el tiempo que pueden pasar mirando tele, sino también frente al celular, la tablet y la PC. Sin embargo, pese a la brecha tecnológica y generacional, la razón sigue siendo la misma: ganar unos momentos de paz con el chupete digital”, comentó Omar López Mato, director del Instituto de la Visión.

Un estudio realizado en 2015 por Ruth Milanaik, una pediatra científica estadounidense, reveló que el 58% de los menores de 2 años había utilizado un dispositivo móvil. Por su parte, Aric Sigman, licenciado en Ciencias de la Psicología y Neurofisiología del Comportamiento, publicó un trabajo que estimaba que los pequeños pasarían 360 días pegados a las pantallas antes de cumplir los 7 años. “La Academia Americana de Pediatría recomendó que ningún menor de 18 meses use dispositivos electrónicos”, aseguró Dimitri A. Christakis, miembro de aquella institución, quien agregó que la exposición a pantallas a tan corta edad genera un impacto negativo en el desempeño académico y social, porque reduce la capacidad de atención. En segundo lugar, investigadores de la Universidad de Wisconsin demostraron que estos chicos presentan dificultades para conciliar el sueño y tienen fases REM (sueño profundo) de menor duración. Otro tema no menor en la precoz exposición a las pantallas es la alta incidencia de miopía (defecto refractivo que dificulta la visión de lejos). Esta patología se produce por un aumento del reflejo de acomodación/convergencia y su acción sobre el músculo ciliar.

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