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Los Faúndez y el último arreo de invierno en el norte neuquino

Apenas una semana atrás una familia de crianceros del norte neuquino desafiando las distancias y la inestabilidad del invierno llevó adelante el último arreo en el norte neuquino. Una odisea de dos días completos.

El criancero es ampliamente reconocido y valorado en la región del norte neuquino por su incansable e inagotable fuerza de trabajo, confianza, templanza y el poder de superar todo tipo de adversidades. Los Faúndez saben de esto y mucho más. Esta familia de productores se dedican, desde siempre y por varias generaciones, al trabajo de campo. Hace una semana emprendieron tamaña odisea al realizar el último arreo de la temporada.

Su travesía fue entre su invernada en Memanqué (cerca de Las Ovejas) hasta una invernada en arriendo en El Mallal (cerca de Chos Malal). Esta vez, el clima fue benevolente pero en otras ocasiones han quedado varados en el medio de un camino golpeado por temporales de nieve o lluvia.

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La matriarca de la familia, Obdulia del Tránsito Sepúlveda, con 72 años, se ha retirado un poco de la parte activa. Hace unos años era un espectáculo verla en los arreos arriba de un caballo. Hoy, en cambio, acompaña a sus hijos desde otro lado.

Una de sus ocupaciones actuales en los arreos es preparar la comida en la veranada y en la invernada. Lorenzo, su hijo, cuenta que hace unos años perdió a su padre Narciso Antonio Faúndez, que junto a su madre le entregaron diez hijos a esta tierra, nueve varones y una mujer. “El amor por el campo y por nuestras tradiciones viene de nuestros abuelos Narciso Faúndez y María Encarnación Sepúlveda. Ellos eran puro valor y coraje”, contó Lorenzo. Para ejemplificar estas condiciones, relató que en su juventud su abuelo “traía carguitas de leña” a caballo desde su histórica veranada en Vacalauquen (donde nace el río Nahueve) y las vendía en el pueblo de Chos Malal.

Los Faúndez tienen una invernada en arriendo en El Mallal sobre el río Neuquén. Los hermanos que están en el puesto son Octavio, Andrés y Ramón. En el caso de Lorenzo, se ocupa de la crianza de las vacas y vive en Chos Malal. Además de criancero y al no tener un trabajo formal se dedica a la venta de pan casero junto a su esposa Matilde Bravo, son muy reconocidos en la ciudad por este oficio.

En 2018 ganaron el concurso al mejor pan casero del norte neuquino en la localidad de Las Ovejas. Junto a su esposa Matilde le entregaron cuatro hijos a esta porción del territorio neuquino. Tobías, el menor de ellos, con tan solo 10 años, es un apasionado del campo. “Sin dudas la tradición de los Faúndez ya tiene heredero, así que desarrollamos nuestro trabajo convencidos de que esta tradición no morirá, al menos haremos los mejores intentos para que eso no ocurra”, aseguró con firmeza Lorenzo.

Hace una semana un piño con más de 500 chivas atravesó el puente sobre el río Neuquén a la altura del Cajón de Arreo en Andacollo. Así, brindaron una postal única que se encontrar y observar cuando se transita por la ruta 43. Esas imágenes se repiten también por las rutas 13, 40 o 54 en épocas de plena trashumancia.

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Las tierras de los crianceros del norte neuquino

Hay tres tierras que usa un criancero: la tierra de invernada, la tierra de veranada y el callejón de arreo. Son las tres tierras que se convierten en los escenarios de la dura y difícil historia de la trashumancia del criancero del norte neuquino.

“Garantizar una práctica ganadera ancestral como la trashumancia es respetar, valorar y proteger una forma de vida y una cultura que conforman parte del patrimonio inmaterial de nuestra provincia. Es por ello que desde el gobierno provincial se trabaja de manera sostenida en la concreción de obras de infraestructura en callejones y rutas de arreo para facilitar el traslado de los crianceros con sus piños y al mismo tiempo se los acompaña con créditos e incentivos para la adquisición de forraje y para traslado de ganado bovino en camiones jaula junto con enseres y pertenencias entre la invernada y la veranada”, informaron desde la Secretaría de Desarrollo Territorial y Ambiente.

En un trabajo mancomunado con la Corporación para el Desarrollo de la Cuenca del Curi Leuvú (Cordecc) se otorgaron créditos con destino a la adquisición de forrajes por un monto cercano a los 4 millones y medio de pesos beneficiando de manera directa a 155 pequeños productores. En tanto que al inicio de la temporada de arreo más de 200 crianceros gestionaron créditos por un monto superior a los seis millones y medio de pesos destinados a solventar los gastos que demanda el traslado de hacienda bovina de la invernada a la veranada.

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Refugio para los arrieros

En el sentido de potenciar y garantizar la viabilidad de la actividad de la trashumancia en el tiempo, el Ministerio de Producción aportó el financiamiento para la construcción de 5 refugios para arrieros, 8 corrales para el resguardo del ganado en los trayectos, aguadas, pasarelas y también se han reparado numerosos alambrados que delinean los callejones por un monto superior a los seis millones que benefician de manera directa a todos los trashumantes del norte neuquino. “Estas acciones demandaron una inversión superior a los 15 millones de pesos y fueron íntegramente destinadas sostener y consolidar la práctica de la trashumancia como actividad productiva, cultural y ancestral parte de la génesis del ser y sentir neuquino”, señaló Jorge Lara.

Por su parte Amalia Sapag, subsecretaria de Producción de la provincia explicó que “a lo largo del año se trabaja con las organizaciones de pequeños productores que realizan trashumancia, en mejorar el manejo de sus animales y la infraestructura rural. Desde enero de este año hemos entregado más de 22 mil fardos. Esos fardos los hemos comprado a productores forrajeros de Neuquén, en general del valle irrigado del área de Senillosa, Arroyito, El Chañar y también en Picún Leufú”.

Agregó que “toda la compra de ese forraje, que además de ser un ingreso para la economía local de los productores del valle, ha podido proveer a los pequeños productores ganaderos del interior, de precordillera y cordillera, de este forraje en tiempo y forma”.

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