Los kiosqueros padecen la crisis con caída de ventas

La situación del sector es más grave que la de otros comercios.

Alejandro Olivera

olivera@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Los kioscos de la ciudad están en rojo. Entre los aumentos semanales que los proveedores le aplican a la mercadería y la considerable caída de las ventas, hacen malabares para aguantar la crisis y poder mantener el negocio a flote.

La situación que atraviesan los kiosqueros es similar a la del comercio en general, pero con las particularidades propias del rubro. Es que no venden productos caros, como hace una casa de artículos para el hogar, sino que generan sus ingresos a partir de la comercialización en masa de artículos de bajo valor, tales como galletitas dulces y caramelos.

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Sin embargo, en los últimos meses las ventas comenzaron a bajar, por la incesante inflación y la caída del poder adquisitivo de los consumidores, lo que les ocasionó una reducción del margen de ganancias y los puso al borde del cierre.

“La gente antes venía, cargaba la SUBE o el teléfono y se llevaba algo más. Hoy cuida mucho más el mango, entonces no está comprando mercadería, solo hace lo que necesita en el momento”, explicó Emiliano, un comerciante del centro.

El joven señaló que no solo los clientes ocasionales cambiaron sus hábitos, sino que la gente que le compra todos los días también ajustó sus gastos. “Si antes me compraban dos barritas de cereal para desayunar en el trabajo, ahora me compran una sola. Eso repercute directamente en los números finales”, indicó.

Para salvaguardar el negocio y atraer al público, adoptó distintas estrategias comerciales, entre las que se destacan las ofertas o combos de productos, lo que, aseguró, ya le permitió estabilizarse y ver con más optimismo el futuro.

Por su parte, Fabián, de Pato’s, aseguró que la gente ya no compra como lo hacía antes. Puntualizó que hay algunos productos que mantienen sus ventas, aunque ahora los clientes se inclinan por segundas y hasta terceras marcas, como sucede con los cigarrillos. “Apuestan a uno más barato, pero la cantidad que compran sigue siendo la misma”, afirmó.

Dina Manestar junto a uno de sus hijos en el emblemático kiosco alvear

Comentó un fenómeno que se da en la actualidad y que le llamó poderosamente la atención. “Nos está pasando que hay gente que no llega a cubrir el valor del producto con lo que tiene el bolsillo, entonces pasan más tarde para pagar el saldo. Algunos quedan debiendo y no vuelven a aparecer nunca más”, describió.

Walter, del Kiosco Popi, contó que desde hace algunos meses compran menos mercadería porque la demanda bajó considerablemente. Agregó que comenzaron a fiar por pedido de los clientes. “Vienen y nos piden que les agreguemos una gaseosa o unas galletitas a la cuenta”, señaló.

Los kiosqueros consultados indicaron que los proveedores les suben los precios cada diez o quince días, lo que les dificulta reponer productos. “Sucede que lo que te había salido 20 pesos, por ejemplo, la próxima semana te sale 30. Eso hace que sea más difícil reponer lo que vendiste y achica el margen de ganancias”, detalló Walter.

Ante este problema, confió que, junto con su familia, inventó un sistema para hacer rendir más el dinero. “La forma que encontramos nosotros para subsistir es que lo que ganamos en un producto lo invertimos en otro más barato”, contó.

Además, manifestó que los supermercados mayoristas están al tanto de todos los aumentos que van a aplicar los proveedores, con lo cual se anticipan y remarcan en góndola.

Emiliano subrayó que, aunque no hubo grandes variaciones inflacionarias, cada dos semanas aumentan los productos. “Algunos lo hacen solamente porque todo está aumentando. La gente no tiene noción de los costos, entonces se siente impactada porque no sabe cuál es el costo real de cada cosa”, sentenció.

Otro de los problemas que le quitan rentabilidad al negocio son los servicios de recarga de la tarjeta SUBE y de cargas virtuales para teléfonos celulares, que les dejan menos del 1% de la ganancia. “Las empresas se quieren quedar con todo el dinero y los gobiernos lo permiten, entonces nosotros quedamos en el medio”, lanzó Fabián.

Al respecto, Emiliano contó que comerciantes del rubro de distintos puntos del país se juntaron para reclamar que aumenten el porcentaje de las regalías ya que, con la baja del consumo, prestar estos servicios les genera pérdidas.

kiosco y quiniela ubicado en calles Belgrano y Violeta Parra.

7 por ciento es el aumento promedio que aplican los proveedores a la mercadería cada diez o quince días.

Los kiosqueros sostienen que es muy difícil mantener los niveles de venta con estos incrementos periódicos.

Hacen malabares para mantenerse a flote. Compran menos mercadería y tratan de compensar con productos de segundas marcas.

Los productos más afectados

Caramelos y chicles

Se trata de las golosinas favoritas de los niños, junto con los chupetines. Eran las que más salían, ya que cada vez que un cliente ingresaba al negocio en compañía de sus hijos, les compraba algo para que se quedaran tranquilos.

Sin embargo, en los últimos meses su comercialización cayó estrepitosamente, al punto de que tienen que hacer ofertas o “combos” para que la gente se las lleve. La rotación de estos productos es fundamental para generar ganancias por volumen.

Chocolates

A pesar de ser la época en la que más se consume, los kiosqueros están preocupados porque es muy difícil venderlo. Es que los precios que manejan todas las marcas son muy altos y la gente decide no comprarlos. Una barra mediana cuesta unos 100 pesos, un precio excesivo para un producto que no es de primera necesidad. Esta caída del producto estrella del invierno generó dudas en los comerciantes sobre cómo se desarrollarán los próximos meses, que no parecen prometedores.

Gaseosas

El consumo de estas bebidas cayó por el cambio de hábito de los clientes, impulsados por los vaivenes económicos y las nuevas tendencias de alimentación saludable que proliferaron en los últimos años. La preocupación de los comerciantes al respecto es grande, porque se trata de uno de los productos más costosos que se pueden encontrar en los kioscos, ya que, por lo general, las botellas más pequeñas arrancan en los 40 pesos y solían ser muy requeridas por la gente.

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