Los médicos que llegan donde más los necesitan

Van hasta la casa de pacientes vulnerables y solos.

Sofía Sandoval

ssandoval@lmneuquen.com.ar

Neuquén. Un accidente grave con diversos traumatismos, una parálisis cerebral o una artritis reumatoidea atan a muchos pacientes a sus camas de por vida, con un lazo que se anuda aún más cuando los azota la plena soledad o una vulnerabilidad social extrema que no les permite pedir ayuda. En la ciudad, el trabajo silencioso de ocho profesionales vela por su salud a través de un golpe en cada puerta.

“Tenemos pacientes en condiciones graves que no pueden caminar al hospital o tomar un colectivo”, sostiene Ester Engler, jefa del Sistema Integrado de Atención Domiciliaria (SIAD). Para ellos es difícil pedir una ambulancia, un transporte adaptado a una silla de ruedas o incluso una persona que los alce para subirlos a un taxi. “Les cuesta tanto que no van al hospital, no dicen lo que están sufriendo o no compran los medicamentos”, sostiene.

Ante esa realidad, dos equipos de profesionales se reúnen con efectores de salud de distintos hospitales y salitas para hacer visitas programadas a domicilios y proveer las atenciones necesarias.

Así, llegan a hogares carenciados y, con el correr de las visitas, tejen también un vínculo con la familia del enfermo y con el contexto social que, en muchos casos, es un obstáculo para el tratamiento.

El servicio funciona sólo en los domicilios que dependen de la zona metropolitana, pero el objetivo es extenderlo pronto a Plottier, Centenario o Senillosa.

Los médicos trabajan de forma anónima para atender a más de 360 pacientes distintos cada año. “Es impresionante la gratitud que nos muestran y cómo nos reciben en sus casas”, señaló Engler.

Aunque sus visitas están disponibles en toda la ciudad, se centran sobre todo en adultos mayores que viven en la zona oeste, donde encuentran el panorama más desolador. Allí las estadísticas no miden el verdadero impacto. “Lo más satisfactorio no es descongestionar los hospitales, sino el acceso a salud de un nuevo paciente”, dijo Engler.

362 pacientes atendidos sólo durante el 2017

En total fueron unas 1849 consultas entre los ocho integrantes del equipo. Esto también permitió descomprimir la atención en hospitales, en ocasiones saturados por la demanda.

Juanita los recibe en Almafuerte

“Esta es la verdadera medicina”, dice Ester Engler, jefa del SIAD, con sus ojos verdes fijos en la tierra apisonada de una pequeña parcela de Almafuerte, donde tratan a una mujer con un cuadro de diabetes que se complicó con otras afecciones. Los treinta centímetros que separan al suelo de la casa de madera que comparte con su familia dificultan su movilidad en silla de ruedas y la falta de un baño la desmotiva a ingerir las comidas recomendadas por los profesionales, que son las ideales para su tratamiento con insulina pero que le aflojan los intestinos.

“Hace años que los conozco y siempre me trataron muy bien”, dice la mujer y ofrece una sonrisa desdentada para agradecer los tratos amables que le propicia Juanita, la enfermera del equipo. Ella y sus compañeros tienen que entablar negociaciones para que los pacientes y sus familias hagan caso a las indicaciones a pesar de todas las trabas que se interponen.

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