NEUQUÉN
Lucas Alario se tomó su tiempo. Los millones que ofreció Tianjin Teda Football Club de China, lo ameritaban. Durante una semana pensó en su momento en River y en la Selección argentina, y hasta el mismo Emmanuel Gigliotti, ex Boca y recién llegado el fútbol chino, lo aconsejó para que siga en el fútbol argentino (“Su momento, es diferente al que me tocó a mí”, le dijo). Alario decidió quedarse, pero hace poco Gustavo Bou y Mariano Andújar no tuvieron esa posibilidad, sino que los dirigentes respondieron por ellos.
El atacante riverplatense era pretendido por un equipo del gigante asiático, que estaba dispuesto a pagar los 24 millones de dólares de su cláusula de rescisión. Sin embargo, Alario priorizó el futuro deportivo (y sobre todo sus chances de ser convocado a la Selección) por encima del dinero y así se lo comunicó a los dirigentes del club.
“Decidí quedarme un tiempo más en Núñez. No fue un día fácil, era una decisión de vida y la tomé por lo que sentí luego de hablarlo con la familia y con mi representante”.
El interés de Boca por Andújar fue una de las novelas del verano, el Xeneize realizó más de una oferta, el arquero se desligó y dijo que estaba cómodo en el Pincha y que su futuro lo decidían los clubes. No hubo guiño del 1, ni metió presión para destrabar la situación. Los días pasaron, desde Boca se impacientaron, presionaron y Sebastián Verón terminó por hartarse. “(Daniel) Angelici nos cansó con esta situación. Somos Estudiantes y nadie nos apura”, se quejó la Brujita. Finalmente, Andújar se quedó en el Pincha.
En Avellaneda, desde hace años se vive una historia de amor y odios entre Bou y la dirigencia de Racing.
La Academia encajonó la oferta de Corinthians de Brasil y luego un pase millonario al Beijing Guoan de China, que se lo quería llevar por 8 millones de dólares brutos para llevarse a la figura del equipo académico, pero la oferta fue rechazada por la dirigencia.
Más o menos felices, Alario, Andújar y Bou siguen en el fútbol criollo.
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