Los pozos con más producción: claves técnicas y políticas

Siete de cada diez tienen como objetivo Vaca Muerta. Los factores que han permitido el despegue en los últimos cinco años de Vaca Muerta, frente a otras rocas y cuencas del país.

Condiciones políticas, seguridad jurídica y la compleja relación estado-privados son una parte tan importante como la geología de los yacimientos o el potencial de las rocas. Así puede verse en las estadísticas de los mejores 10 pozos petroleros (ver gráfico), donde dominan los que tienen como objetivo llegar a la formación Vaca Muerta, dan la sorpresa algunos en Tierra del Fuego y cae fuerte la cuenca del Golfo San Jorge, aquella compartida por las provincias de Chubut y Santa Cruz que alguna vez fue líder del segmento del crudo.

De acuerdo a datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación, siete de cada diez pozos de petróleo con más producción llegan a la formación Vaca Muerta. Las inversiones han ido a parar allí en los últimos cinco años, con la mirada puesta en el desarrollo a futuro de los hidrocarburos no convencionales. Casi un laboratorio de tecnología y búsqueda de eficiencia -con la consigna de reducir los costos-, la Argentina es el único país fuera de América del Norte que desarrolla comercialmente el crudo y el gas surgidos de las rocas de esquisto.

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“Uno de los factores es el riesgo geológico. El convencional tiene uno muy alto. En cambio, en el no convencional el negocio es más parecido a una fábrica. Ese riesgo exploratorio que está presente en el convencional se traduce en el no convencional como curva de aprendizaje”, señaló Luciano Fucello, de NCS Multistage y uno de los administradores de la red Contactos Energéticos, ante una consulta de +e.

Vaca Muerta se convierte en una fuente de ingresos fesca y de donde puede aprenderse, gracias al desarrollo tecnológico. Los diseños de los pozos horizontales son todos bastante parecidos. Como ha detallado +e en pasadas ediciones, el pozo “modelo” de Vaca Muerta tiene una longitud de rama lateral de 2300 metros con una cantidad de fracturas que puede rodar entre las 25 y 29 etapas según el diseño de la empresa.

En Santa Cruz ha habido tensiones sindicales -algunos por internas como el paro de 2011- que afectaron la producción. En Chubut el lifing cost es alto por los altos volúmenes de agua que producen los pozos, sumado a la crisis financiera y la inestabilidad política reinante en el distrito.

“El riesgo político en Neuquén está acotado, luego de que Vaca Muerta pasara a estar en la agenda. Está en boca de todos y eso eleva la transparencia”, apunta Fucello. “Yo creo que Vaca Muerta se ajusta más a un perfil empresario amplio y menos a estos audaces buscadores de tesoros. Las empresas van por razones sólidas”, agrega.

Otras dos claves de los motivos que han atraído las inversiones a Vaca Muerta, y que está movilizando las negociaciones por la ley petrolera, es que además de la formación también está la infraestructura y la licencia social. “Neuquén tiene el petróleo en su identidad y puede convivir con el fracking, salvo casos aislados”, remarcó.

En relación a la infraestructura, resulta un elemento técnicos que resulta indispensable. Si se quisiera desarrollar una formación con métodos no convencionales, como Los Monos en la Cuenca Noroeste, sería imposible sin una previa inversión en gasoductos y oleoductos, además de todo el midstream necesario. En Chubut ocurre algo parecido, puesto que toda la producción confluye en el centro de acopio de Termap, siempre pensando en facilitar la exportación. Los “caños” están en la Cuenca Neuquina, eso allanó el camino para el desarrollo de la formación geológica Vaca Muerta. Estar en el centro de la escena movilizó a la clase política a poner en valor el shale -donde tuvo mucho que ver el exgobernador Jorge Sapag- y la licencia social es otra clave del impulso dado este último lustro.

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