Los sótanos de la democracia
El ministro de Trabajo del gobierno bonaerense de María Eugenia Vidal, Marcelo Villegas, aparece en un video pidiendo la formación de la Gestapo contra el sindicalismo. Las operaciones hediondas en los sótanos de la democracia conviven con el sistema de poder que impera desde la caída de la dictadura genocida. Y lo seguirán haciendo porque al poder le conviene, más allá de situaciones personales. Como le conviene que la Justicia se degrade cada día hasta niveles que avergonzarían al comisario Nazareno, al que Carlos Menem empujó a la presidencia de la Corte de la mayoría automática.
El gobierno macrista sembró sospechas por todos lados del espionaje desde el Estado. La Justicia macrista acaba de armar la teoría del cuentapropismo entre los agentes de la Agencia Federal de Inteligencia como responsable de una operación que habría tenido como víctima, entre una multitud, a la vicepresidenta Cristina Fernández pero también al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y a su ex segundo, Diego Santilli. La periodista Nancy Pazos comparte hijos con el ahora diputado nacional. Al aire, insultó a Macri al acusarlo de introducir espías a la casa en la que están sus hijos.
El poder es impunidad, definió el ícono de la mafia empresaria de los ‘90 Alfredo Yabrán. Y el barra de Boca Rafael Dizeo consideró que el poder es tener el teléfono indicado en un momento dado. Y exhibía su relación con fiscales de Comodoro Py.
Los sótanos de la democracia le deben el nombre a la existencia permanente de las operaciones de inteligencia con fines políticos, de los partidos y las corporaciones. La persecución penal como herramienta política fue llevada al extremo por el gobierno macrista desde el 10 de diciembre de 2015.
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