Los teléfonos públicos son devorados en la era celular

Hay 129 en toda la ciudad y muchos no funcionan. Están viejos y rotos.

Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Es el mediodía y en plena Avenida Argentina decenas de personas pasan caminando por el bulevar con la mirada fija en sus celulares. A medio metro, totalmente desapercibido, hay un teléfono público empapelado con avisos de todo tipo. Ninguno lo nota, ninguno lo usa, pero es un servicio que sigue vigente. En la ciudad quedan aún 129 de estas cabinas callejeras, destinadas a convertirse en poco tiempo más en piezas de museo.

Los teléfonos públicos forman parte del servicio básico de comunicaciones desde la época de Entel. En 1990, cuando se privatizaron las líneas, las licenciatarias quedaron obligadas a garantizar la mayor cantidad de equipos posible en función de la demanda. Si hay una persona que los usa, no pueden quitarlos ni dejarlos abandonados, aun cuando los celulares los hayan convertido en un sistema obsoleto.

El número de teléfonos callejeros creció en todo el país hasta 2008, y desde entonces viene en declive. En Neuquén, en estos últimos años, el uso de las unidades en la vía pública cayó "casi un 80%", según informaron desde la oficina local de Telefónica.

Hoy quedan 115 equipos monederos en las veredas y 14 en instituciones sociales, uno cada 37 manzanas. En el mejor de los casos, una caseta tiene 10 llamadas diarias. Y en el horario nocturno, el tráfico es nulo en toda la red. Nadie se arriesga a quedarse solo frente a la cabina sin poder mirar lo que sucede a sus espaldas.

Entre los pocos usuarios del sistema, están las personas mayores, algunos extranjeros y los que se quedan sin crédito en medio de una urgencia. "Acá viene más que nada la gente grande y se usa más que en otros lugares porque es el único que hay en todo el barrio", comentó Aaron, integrante de la vecinal de Villa Ceferino, que tiene una caseta a pocos metros del edificio.

En el policlínico ADOS hay otros cuatro equipos, dos afuera y dos dentro de la galería. Viviana, una de las recepcionistas, contó que "no los usa casi nadie y algunos no funcionan; por ahí, de vez en cuando, alguien del interior que me pide monedas para llamar".

De los teléfonos que quedan en pie, la mayoría está dentro de instituciones con gran circulación de personas, como el hospital o la universidad, y son pocos los que quedan a la intemperie. Desde Telefónica explicaron que los equipos ubicados en la calle "son constantemente blanco de hechos de vandalismo que provocan la interrupción del servicio". Los problemas más frecuentes son que se trabe el teclado o el dispositivo para las monedas, que se rompa la fachada exterior o que el teléfono quede tapado bajo un manto de pegatinas.

2700 celulares hay en la ciudad por cada teléfono público callejero. Son unos 350 mil móviles en total y apenas 129 casetas distribuidas a lo largo y ancho de la capital.


Desde la empresa aseguraron que las fallas se reparan de inmediato. Pero se atiende sólo la coyuntura, lo indispensable para poder llamar. La mayoría de los teléfonos son viejos e incómodos. Muchos tienen todavía el sistema impráctico que empuja las monedas con una barra de acero y la irritante persiana inferior que se traba al recuperar el vuelto. Además, varios perdieron los paneles laterales y todos, sin excepción, están cubiertos de mugre de variado color y textura.

40% es la proporción de teléfonos públicos y semipúblicos que hay en la capital, en relación con la provincia. De 1200 líneas que existen en territorio neuquino, unas 500 están concentradas en la capital.

En esas condiciones, cuando realmente se vuelven necesarios, más de uno prefiere pedir un celular prestado y no perder tiempo en juntar moneditas para ver cuántos pulsos le concede el público de la esquina.

"Chanchitos" y locutorios

El auge de los celulares que arrasó con los teléfonos callejeros fue más indulgente con los equipos semipúblicos. En la ciudad quedan 285 "chanchitos", que son los que se ven en los mostradores de los kioscos o comercios, y 33 locutorios.

En esos casos, la tarifa por llamada es la misma que en los teléfonos que están en la vereda, aunque el propietario se suele quedar con un porcentaje. Se paga 5 centavos por pulso, 11 centavos el minuto aproximadamente. Para facilitar el uso de los públicos y semipúblicos, Telefónica incorporó el cobro revertido, que no necesita monedas. Sólo hay que marcar #19 y "paga el otro".

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