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La Mañana COVID

Los terapistas y su batalla contra el coronavirus

Una especialista cuenta la intensa tarea que realizan para salvar la vida de los pacientes más críticos.

“Estamos habituados al contacto con el sufrimiento de los pacientes y de las familias”, afirmó la médica Jorgelina Guyon, jefa de Unidad de Terapia Intensiva de la Clínica de Imágenes de Leben Salud y representante de SATI Filial Comahue. Ella, como muchos otros profesionales está al frente de esta batalla contra el coronavirus. Con urgencia, compromiso, monitoreo y seguimiento, atienden a los pacientes con Covid dentro de este efector de salud.

“Hemos aprendido a no subestimar a esta pandemia”, afirmó a LMNeuquén esta mujer de 40 años que se formó en un hospital público de la provincia de Mendoza y hace diez años llegó a Neuquén.

La terapia de este centro de salud cuenta con capacidad para la internación de once pacientes que requieran respirador. “Hoy tenemos cuatro pacientes Covid que requieren respirador y otros están siendo monitorizados sin respirador, pero en cualquier momento pueden necesitarlo”, explicó.

Subrayó que tanto el respirador, como el recurso humano en las unidades de terapia intensiva “son el principal punto de quiebre” en la asistencia de pacientes.

trabajo terapia intensiva

La formación en terapia intensiva es de cuatro años donde el profesional adquiere la experiencia y el conocimiento para utilizar equipamiento muy sofisticado que permite estabilizar y monitorizar a un paciente grave hasta que su enfermedad se resuelve. “Los pulmones afectados por Covid son de los más difíciles de ventilar, no es como en otras patologías que se necesita el soporte ventilatorio de manera estandarizada. El mal uso o un uso inadecuado de un respirador puede producir más daño que el que ya tiene el paciente con la enfermedad”, sostuvo.

Para la especialista, en el comienzo de la pandemia los intensivistas, como también todos los trabajadores de la Salud, la primera sensación que tuvieron fue de miedo y bronca. “Te preguntas por qué elegí esto, por qué estoy en esta situación. Además, todas las actividades de la vida diaria se ven limitadas por protocolos de acción totalmente distintos tanto para comer, para cambiarse, para bañarse y eso generaba mucho estrés. El miedo de que uno se enferme y sea un caso grave por más que seamos personas jóvenes”, señaló Guyon.

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El Covid puso a prueba a todos los profesionales de la salud, es por ello que se prepararon para no tener márgenes de error. “Hemos puesto mucha energía en el aprendizaje respecto a esta enfermedad, ya sea desde cómo vestirse, cómo utilizar los protocolos y acomodarnos al cambio de los tratamientos, inicialmente teníamos que poner antivirales e hidroxicloroquina, y ahora no. El aprendizaje y entrenamiento nos ha dado más confianza para asistir a estos pacientes. Antes para vestirnos tardábamos media hora y en ese tiempo un paciente se te puede morir”, describió. A pesar de la confianza, confesó que se siente el cansancio y agotamiento físico y mental: "sabemos que aún no ha venido lo peor”.

"El aprendizaje y entrenamiento nos ha dado más confianza para asistir a estos pacientes. Antes para vestirnos tardábamos media hora y en ese tiempo un paciente se te puede morir”, describió Jorgelina Guyon. "El aprendizaje y entrenamiento nos ha dado más confianza para asistir a estos pacientes. Antes para vestirnos tardábamos media hora y en ese tiempo un paciente se te puede morir”, describió Jorgelina Guyon.

El miedo aparece al pensar que el contagio se puede trasladar a los familiares y, por otra parte, el miedo a contagiar al paciente que está internado por otra patología no Covid y al compañero de trabajo con el que están en contacto estrecho por no poder mantener las distancias. “Con el avance de la pandemia ese miedo se ha transformado en conciencia y cambios de los hábitos de trabajo y de nuestra vida. Estamos comprometidos con la tarea”, aseguró.

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Aseguró que la institución en la que trabaja realizó una importante inversión en equipos de protección personal porque “es fundamental que entre el personal no nos contagiemos porque no tenemos reemplazo; enfermeros, kinesiólogos, terapistas no tienen reemplazo en una terapia intensiva, y una baja en el personal significa que el otro se sobrecargue de trabajo y cuando eso sucede se pueden cometer graves errores”. Por eso resaltó que una de las enseñanzas que les ha dejado esta pandemia es “valorarnos a nosotros mismos como personal esencial y de cuidarnos mutuamente; a ninguno se le ocurriría juntarse con otras personas fuera del ámbito laboral porque eso significaría un riesgo con uno mismo y con sus compañeros de trabajo”.

"Una de las enseñanzas de esta pandemia es valorarnos a nosotros mismos como personal esencial y de cuidarnos mutuamente; a ninguno se le ocurriría juntarse con otras personas fuera del ámbito laboral porque eso significaría un riesgo con uno mismo y con sus compañeros de trabajo” "Una de las enseñanzas de esta pandemia es valorarnos a nosotros mismos como personal esencial y de cuidarnos mutuamente; a ninguno se le ocurriría juntarse con otras personas fuera del ámbito laboral porque eso significaría un riesgo con uno mismo y con sus compañeros de trabajo”

La incertidumbre ronda en los equipos de salud por que no se sabe cuándo terminará esto, si llegará el pico de contagios o no. Esto genera una ansiedad adicional a la que los profesionales no están acostumbrados. “Hemos visto personal de salud con Covid, personas jóvenes sin factores de riesgo, pero que son casos graves. Uno empatiza con esa situación porque nos ponemos a pensar que podríamos ser cualquiera de nosotros”, comentó.

Guyon señaló que los pacientes con Covid tardan mucho tiempo en recuperarse. "En la actualidad, en la terapia intensiva hay dos pacientes internados desde hace 45 días. Estuvieron muy graves, salieron de la enfermedad y están recuperándose. Son 45 días que tuvimos ocupados dos respiradores. Si, por ejemplo tengo 11 respiradores ocupados y entra un paciente más que lo requiere no puedo darle lo que necesita y ese paciente puede ser cualquiera de nosotros”, subrayó.

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Acaso lo más difícil de enfrentar para los terapistas cuando abandonan su lugar de trabajo, es esa otra realidad que pueden ver en las calles: personas sin barbijos, sin cumplir el distanciamiento social o bien enterarse de los contagios que se han provocado por reuniones o juntadas que no están permitidas. “Puedo entender que mis amigas digan que están hartas de la cuarentena o mi mamá que quiere visitar a sus nietos. Lo que ocurre es que las experiencias de otros países que no han hecho cuarentena han sufrido un gran impacto tanto en su economía como en la salud de su población. Y eso se ve reflejado en la gran cantidad de muertos que tiene Estados Unidos y Brasil”, explicó la jefa de UTI de Clínica de Imágenes de Leben Salud.

Un paciente que entra a una terapia intensiva tiene una enfermedad o una condición reversible, y la capacitación del personal va de la mano con los resultados, describió Guyon. "La mortalidad disminuye drásticamente cuando hay especialistas en el sector", agregó. "La única satisfacción que tiene el personal que trabaja en terapia intensiva es ver que un paciente que estaba a punto de morir vuelve a su casa junto a su familia como si nada hubiera pasado”, concluyó.

"La única satisfacción que tiene el personal que trabaja en terapia intensiva es ver que un paciente que estaba a punto de morir vuelve a su casa junto a su familia como si nada hubiera pasado”, describió la terapista. "La única satisfacción que tiene el personal que trabaja en terapia intensiva es ver que un paciente que estaba a punto de morir vuelve a su casa junto a su familia como si nada hubiera pasado”, describió la terapista.

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Planificación y la conciencia social

Ante el incremento de contagios que se ha producido en las últimas semanas en la ciudad de Neuquén como así también en otras localidades de la provincia, Jorgelina Guyon, jefa de la Unidad de Terapia Intensiva de Clínica de Imágenes de Leben Salud, consideró que es necesario analizar otra propuesta para enfrentar esta situación.

Señaló que en el área metropolitana de Neuquén “tenemos 110 camas, de las cuales 45 están ocupadas por pacientes COVID representando el 43 por ciento, por lo que prevalece la internación en asistencia respiratoria mecánica por Covid”. Ejemplificó que el nivel de contagios en dos días fue de casi 100 personas, “de esa cantidad de contagiados, el 5 por ciento estará requiriendo asistencia respiratoria mecánica, por lo que se ocuparán respiradores como mínimo por catorce días (en Neuquén están en promedio 23 días en respirador). Obviamente si se sigue con esta curva de contagios, van a faltar respiradores y el sistema se va a colapsar”.

Consideró que las autoridades sanitarias de la provincia de Neuquén "han llevado una muy buena gestión aprovechando el recurso, pero no hay planificación que funcione sin la colaboración y conciencia de la comunidad".

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La formación, una cuenta pendiente

Cuando esto termine, comentó Jorgelina Guyon, será momento de analizar la situación de la falta de médicos terapistas. Según los datos de la Regional Patagónica de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, las 43 unidades de terapia intensiva tienen realidades muy heterogéneas. "La mayoría tiene la suerte de tener al menos un médico especialista coordinando la atención de pacientes, el 30 por ciento de terapias no tienen todo su personal especializado, el 60 por ciento son de gestión privada y el 70 por ciento no tiene residentes (es decir que no formarán nuevos especialistas). Ésto último es una tendencia ya que el 50 por ciento de los cargos de residencias para formación de intensivistas quedan vacantes en todo el país. Es una especialidad en extinción", explicó.

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